Ir al contenido principal

Recomendado para ti

IndyCar - El Gran Premio Freedom 250 amplía su distancia para un mayor simbolismo

IndyCar
IndyCar - El Gran Premio Freedom 250 amplía su distancia para un mayor simbolismo

Augusto Fernández, wild card de Yamaha en el GP de Gran Bretaña

MotoGP
GP de Gran Bretaña
Augusto Fernández, wild card de Yamaha en el GP de Gran Bretaña

Motores de F1 2027: cómo aumentará la capacidad de la batería y qué supondrá

Fórmula 1
Motores de F1 2027: cómo aumentará la capacidad de la batería y qué supondrá

Una reñida lucha histórica: la batalla por el título de MotoGP 2026 bate récords

MotoGP
Una reñida lucha histórica: la batalla por el título de MotoGP 2026 bate récords

Alonso, con su hiperdeportivo Lamborghini exclusivo por Mónaco

Fórmula 1
Hungaroring Pirelli test
Alonso, con su hiperdeportivo Lamborghini exclusivo por Mónaco

Algunas leyendas de la F1 opinan sobre el futuro de Verstappen

Fórmula 1
Hungaroring Pirelli test
Algunas leyendas de la F1 opinan sobre el futuro de Verstappen

Pol Espargaró reemplazará a Viñales en el GP de Gran Bretaña

MotoGP
GP de Gran Bretaña
Pol Espargaró reemplazará a Viñales en el GP de Gran Bretaña

Los dramáticos momentos justo tras el grave accidente de Ogier en Finlandia

WRC
Rally de Finlandia
Los dramáticos momentos justo tras el grave accidente de Ogier en Finlandia
Artículo especial

'La música que Mercedes no quería oír', por Albert Fábrega

En su última columna para Motorsport.com, Albert Fábrega nos habla de la actuación de Lewis Hamilton en el gran premio definitivo y de su táctica de ralentizar el ritmo de carrera.

Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Ganador, Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 celebra con  Nico Rosberg, Mercedes AMG F1 en parc ferme
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Podium: segundo, Nico Rosberg, Mercedes AMG F1 celebra su campeonato con Lewis Hamilton, Mercedes AM
Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 W07 Hybrid
Podium: segundo, Nico Rosberg, Mercedes AMG F1 celebra su campeonato con Lewis Hamilton, Mercedes AM

Hamilton puso el tocadiscos a 33rpm. Si la salida era limpia y Rosberg no perdía su plaza, la única oportunidad que le quedaba para poner competidores entre él y su compañero de equipo era bajar la velocidad del vinilo. Era su baza, su única baza.

Ni la prematura parada de Mercedes, ni la estrategia a una parada de Red Bull, ni la acertada de Ferrari con Vettel pudieron discutir la superioridad de Mercedes en el Yas Marina. Hamilton lo supo desde el primer momento, pero Mercedes también.

El británico tenía excusa durante la primera parte de la carrera. El graining que afectaba las delanteras, sobretodo la derecha, era motivo suficiente para que Lewis hiciera una primera tanda a cámara lenta. Pero ya se encargó Mercedes de no alargar en demasía la situación con una llamada prematura que le obligó a parar a boxes. No hubo desplante. Mercedes se defendía así de posibles ataques de la competencia y además dejaba a Hamilton sin armas para echar al resto de pilotos encima de Rosberg.

"Hamilton aceleraba y ralentizaba el vinilo a su antojo"

A partir de aquí, control de crucero: suficientemente rápido en el primer sector para poder mantener a Rosberg fuera de la ventana del DRS en la zona de control y sutilmente lento en la parte final para hacer que los rivales se le echaran encima. Rosberg cumplió con su cometido y superó con una brillante y arriesgada maniobra a Verstappen para seguir mirando al título. Un adelantamiento que fue decisivo, pero no suficiente. Delante, estaba de nuevo Hamilton. Impasible. Tranquilo y controlando la situación. Acelerando y ralentizando el vinilo a su antojo.

Pero más difícil se puso para Rosberg cuando la acertada estrategia de Ferrari puso en jaque a Rosberg y de paso, el doblete final. Un escenario que estuvo encima de la mesa en las reuniones de estrategia. No lo duden. Era una canción que nadie quería oír a 33rpm. Todos menos Hamilton, claro.

El británico les retó. Ni los mensajes de su ingeniero de pista, ni a posteriori los de Paddy Lowe fueron tan desafiantes como su convicción. Estaba hablado y no estaba siguiendo el plan. Hamilton sabía que su mundial pasaba por allí. Y sabía que si Vettel pasaba a Rosberg, volvería a girar al ritmo de esa música que tanto la ha gustado escuchar. Allí delante, él solo, con su pareja, el W07.

"Fue una lucha de poder, de liderazgo, de egos"

No se engañen: su victoria y la de Mercedes nunca estuvo en peligro. El mundial de Rosberg, sí. Pero eso no significa que Mercedes favoreciera al alemán. Fue una lucha de poder, de liderazgo, de egos. De piloto a equipo. De empleado a empleador. De Hamilton a Lowe y por defecto a Wolff. Un desafío que valía un cuarto mundial, aunque fuera a costa de todo y de todos. Hamilton volvió a entonar un solo, su solo. Unas vueltas en las que se olvidó que estaba en una banda, la mejor banda. 

Hamilton menospreció las consecuencias que se pudieran derivar de su estrategia. Por encima de Mercedes, estaba él. Es así, y lo seguirá siendo. Lo que hizo Hamilton lo hubieran hecho casi todos. Casi todos los que como él tienen esa insaciable hambre que les hace estar por encima de la ética, el honor y la fidelidad. Pero cuidado, en F1 nada es gratis y mucho menos efímero. Alguna vez esa desbocada ambición pasa factura. Y puede ser que algún día Hamilton tenga que cambiar de pareja. Un día que, sin quererlo, se vea obligado a bailar con la más fea.

Artículo Anterior Carlos Sainz, un año de consolidación
Siguiente artículo Ricciardo rememora su enfado tras la mayor decepción del año

Mejores comentarios

Últimas noticias