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El plan agresivo con el que Williams quiere remontar tras empezar "a contrapié"

Tras una pretemporada complicada y empezar a contrapié, Williams admite su desventaja y activa un programa agresivo para recuperar terreno en las primeras carreras.

Carlos Sainz, Williams

Carlos Sainz, Williams

Foto de: Steven Tee / LAT Images via Getty Images

Williams no se esconde. No maquilla la situación. No vende humo. La pretemporada 2026 ha dejado una conclusión clara en Grove: el equipo empieza el nuevo ciclo reglamentario a contrapié.

Después de meses hablando del cambio normativo como una oportunidad estratégica —hasta el punto de sacrificar prácticamente el desarrollo de 2025 para centrar recursos en este nuevo coche— la realidad es que el arranque no ha sido limpio. Ni sencillo.

Los problemas comenzaron pronto. El equipo no superó inicialmente varios crash test obligatorios y eso condicionó el calendario. Después llegó la ausencia en el test privado de Barcelona, una oportunidad clave perdida para acumular datos en un año de revolución técnica total. Cuando aterrizaron en Bahrein para los seis días oficiales de pruebas, Williams ya iba con retraso.

Y aunque han conseguido recuperar terreno en kilometraje, el cronómetro no ha sido especialmente alentador.

Mucho trabajo por delante

El propio equipo lo admite sin rodeos. Tras completar el último día de test, el balance fue claro:

"Es fantástico ver que, a lo largo de los últimos seis días de test, hemos estado principalmente limitados por neumáticos y tiempo, y hemos podido completar todo el programa que queríamos. Eso es un testimonio del duro trabajo de los equipos, tanto aquí como en Grove, asegurándonos de recuperar el tiempo perdido".

La lectura es evidente: el objetivo principal era completar el programa. Y lo lograron. El coche fue fiable, acumuló kilómetros y compensó, al menos en parte, el tiempo perdido en Barcelona.

Ahí está uno de los grandes puntos positivos: el motor Mercedes. En un nuevo reglamento donde la unidad de potencia vuelve a ser determinante, el propulsor alemán ha demostrado ser competitivo y, sobre todo, fiable. Lo han evidenciado tanto el equipo oficial como sus clientes, entre ellos Williams.

En términos de vueltas completadas, el equipo británico ha estado entre los más activos del paddock. Y eso, en un año cero, vale oro.

Pero el rendimiento sigue siendo una incógnita

Carlos Sainz, Williams

Foto de: Mark Thompson / Getty Images

El problema es que los tiempos no han acompañado. Es cierto que en pretemporada los cronos son un jeroglífico: cargas de combustible desconocidas, mapas motor ocultos, programas diferentes. Pero dentro del propio equipo no esperan milagros inmediatos.

"Nadie sabe realmente dónde está el rendimiento de cada uno. De eso se trata Melbourne, así que tengo muchas ganas de ir allí para entender mejor dónde estamos".

Australia dictará sentencia real. Allí se sabrá si Williams ha escondido algo o si, como todo apunta, le tocará remar desde atrás. Porque ahora mismo el panorama parece dibujar un top 4 claro —Mercedes, Ferrari, Red Bull y McLaren— sin que el orden esté definido, pero sí la jerarquía. Y en la zona media, equipos como Haas, Alpine o incluso Audi han dejado sensaciones interesantes.

Williams no parece el peor. Pero tampoco el líder del segundo grupo. Y eso lo saben dentro del equipo. "Lo que sí sé con certeza es que tenemos trabajo por hacer. No hay ninguna duda. Nos hemos puesto a contrapié".

La frase es contundente. Se han colocado en desventaja. Lo reconocen. No es el inicio que soñaban tras apostar tan fuerte por este reglamento.

Confianza en la reacción

Sin embargo, en Grove no cunde el pánico. Hay una hoja de ruta clara para reaccionar. El mensaje interno es que la base del coche es sólida y que el margen de mejora es amplio.

"Pero puedo asegurar a todos que tenemos preparado un programa agresivo para asegurarnos de extraer el máximo rendimiento posible de este coche en los próximos meses".

Un programa agresivo de desarrollo. Esa es la promesa. El verdadero examen comenzará en Melbourne, pero el campeonato no se decide en marzo. En un ciclo técnico completamente nuevo, quien entienda mejor su coche durante la temporada puede dar saltos importantes.

Williams, de momento, se agarra a dos certezas: un motor competitivo y la capacidad de desarrollo. Lo demás está por construirse.

Y el margen de error, este año, es mínimo.

¿Qué dijo Sainz tras los test?:
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