Vettel pone peros a la F1 de 2026 y propone una receta para el futuro
Vettel admite que la F1 de 2026 ofrece carreras emocionantes, pero cuestiona algunos aspectos de la conducción y apuesta por recuperar parte de la esencia del pasado para construir el futuro.
Sobre el reglamento de 2026 se han dicho muchas cosas, tanto positivas como negativas, porque la situación no es en absoluto blanca o negra. Por un lado, este ciclo normativo está produciendo carreras animadas y movidas, apreciadas por una buena parte del público: quien sigue la Fórmula 1 quiere ver acción y adelantamientos, y este año los duelos no faltan ni siquiera en circuitos que en los últimos años habían ofrecido grandes premios monótonos y planos.
Por otro lado, sin embargo, es inevitable preguntarse por la calidad del producto. Ver a pilotos adelantándose con diferencias de velocidad muy elevadas no es a lo que debería aspirar la F1, especialmente cuando el estilo de conducción está fuertemente condicionado por la gestión de la batería. Por ello, ya para 2027 la FIA y la Fórmula 1 han introducido correcciones destinadas a recuperar un equilibrio más creíble.
Precisamente en esa búsqueda de equilibrio encaja la reflexión de Sebastian Vettel sobre el estado del reglamento. El alemán nunca ha ocultado que no es un aficionado de los motores turbohíbridos, ya desde 2014, pero eso no significa que haya rechazado por completo el actual ciclo técnico.
Sebastian Vettel guida una Ferrari storica
Foto di: Simon Galloway / LAT Images via Getty Images
"Creo que es emocionante. Las carreras son emocionantes y sé a qué os referís con esta pregunta. Y precisamente por eso es tan emocionante. Hay mucho más en lo que profundizar cuando se observa la Fórmula 1. Obviamente, desde el punto de vista de un piloto, quiero conducir el mejor coche y quiero ganar carreras. Pero entonces, ¿cuál es el mejor coche?", explicó Vettel durante el GP de Italia.
La pregunta es precisamente esa: ¿cuál es el mejor coche? En Monza, Vettel tuvo la oportunidad de conducir el F2002, el monoplaza con el que Michael Schumacher ganó el Mundial en 2002, reavivando los recuerdos tanto de los aficionados presentes como de quienes lo seguían desde casa.
Un salto al pasado que también se convirtió en un mensaje de cara al futuro. Desde hace años, Vettel defiende la introducción de combustibles completamente sostenibles como vía para hacer revivir de forma limpia las glorias del pasado. Es el mismo espíritu con el que rodó en Silverstone con el Williams FW41B de 1992 y con el que volvió a sacar a pista el F2002. Y es exactamente ese espíritu el que, según Vettel, debería representar el futuro de la F1.
Sebastian Vettel a Monza con la Ferrari F2002
Foto di: Clive Rose / Getty Images
"El coche de 2002 era, en aquella época, un coche de vanguardia, un pionero, y representa gran parte de lo que encarna la Fórmula 1. Los coches actuales hacen lo mismo y creo que se trata de rendimiento, precisión, disciplina, trabajo duro, pero también de responsabilidad y de la capacidad de llevar todo esto hacia delante. Por tanto, también de cuidar el futuro, que es lo que estos coches están intentando hacer".
"Probablemente no esté de acuerdo con todo lo que tenemos en el reglamento actual desde el punto de vista de la conducción, pero, mirando hacia delante, creo que existe una gran oportunidad para involucrar a la gente y, quizá también a través de un momento como el de hoy, recordarles qué ha sido este deporte, qué es hoy y qué debería y puede ser en el futuro, y hacerlo de manera responsable".
"Así que una cosa no tiene por qué excluir a la otra. Creo que debemos encontrar prácticas que nos permitan combinar todo aquello que amamos".
La receta que Vettel imagina para el futuro pasa por unir tecnología y responsabilidad, una visión que coincide en parte con la de la Fórmula 1. El proyecto para el próximo ciclo técnico contempla un V8 acompañado de un pequeño KERS, de manera que se mantenga un componente eléctrico. Es la dirección deseada por muchos pilotos: los coches actuales son una obra maestra tecnológica, pero existe la sensación generalizada de que les falta ese alma que se percibía años atrás.
"Creo que no existe una solución capaz de resolver todos los problemas. Creo que en el paddock hay mucha gente –y yo he sido una de ellas– que ha buscado esa 'bala de plata', algo que te haga avanzar y te dé una ventaja. Pero no existe un único elemento. Siempre es una combinación de muchos factores. Creo que los combustibles sostenibles son el camino a seguir cuando se mira a la Fórmula 1 y a las carreras. Tienen un potencial enorme no solo para la F1, sino también para inspirar a otras categorías".
"Después, cuando se piensa en la próxima generación de coches, hay mucho potencial para hacerlo de manera responsable, porque algunas soluciones que desde el punto de vista tecnológico pueden ser increíbles quizá no sean trasladables a los coches de calle. Creo que también existe una responsabilidad en ese sentido. Si esa posibilidad deja de existir y se llega a un punto en el que se está dispuesto a simplificar, todavía se puede actuar de manera responsable y dar ejemplo de formas diferentes y siguiendo caminos distintos".
"No solo en la pista, sino también fuera de ella. Tengo curiosidad por ver qué nos depara el futuro, porque creo que la Fórmula 1 tiene muchos valores positivos que me han formado e inspirado a lo largo de mi vida y que llegan a muchas personas en todo el mundo".
Comparte o guarda este artículo
Suscríbete y accede a Motorsport.com con tu ad-blocker.
Desde la Fórmula 1 hasta MotoGP, informamos directamente desde el paddock porque amamos nuestro deporte, igual que tú. Para poder seguir ofreciendo nuestro periodismo experto, nuestro sitio web utiliza publicidad. Aún así, queremos darte la oportunidad de disfrutar de un sitio web sin publicidad y seguir utilizando tu bloqueador de anuncios.
Mejores comentarios