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Artículo especial

Cómo una leyenda del WRC fue protagonista por primera vez en 1993

La temporada 1993 del WRC fue una llena de sorpresas y emoción. Repasa aquí los mejores momentos, que incluyen a Colin McRae y la batalla entre Juha Kankkunen y François Delecour.

Colin McRae, Derek Ringer, 555 World Rally Team Subaru Legacy RS

Han pasado treinta años, pero la temporada 1993 del WRC será recordada como una de sorpresas. Fue testigo del ascenso de la figura más popular del campeonato y de la coronación de una auténtica leyenda de los rallies, Juha Kankkunen, quien finalmente se alzó con el triunfo para convertirse en el primer tetracampeón del mundo y, además, superó el desafío Ford de François Delecour y Miki Biasion con un nuevo y potente Escort RS Cosworth.

Sin embargo, hubo otra sorpresa que cautivó a los aficionados, un tal Colin McRae irrumpió en la escena mundial. Prodrive Subaru ya se había hecho con los servicios del por aquel entonces bicampeón británico de rallies, pero este era su gran momento tras ganarse un ascenso al equipo del WRC.

Y así comenzó una icónica colaboración entre el escocés y los famosos vehículos japoneses azules y amarillos, que daría lugar a 16 victorias en el mundial y un título en 1995.

Un tercer puesto en Suecia demostró que Colin McRae, al volante de un Legacy más antiguo, pertenecía a los mejores, pero fue en Nueva Zelanda donde venció a los favoritos del WRC para lograr su primera victoria, la primera de las 25 victorias en su trayectoria.

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El británico se había labrado una reputación por su estilo de conducción salvaje y espectacular que, si bien le hacía ganarse el cariño de los aficionados, no siempre era propicio para conseguir resultados. No obstante, en Nueva Zelanda fue capaz de utilizar la velocidad, pero combinándola con control, para derrotar a pilotos de la talla de Delecour, Didier Auriol, el vigente campeón, Carlos Sainz, y Kankkunen.

"No conducía más rápido que antes, pero recuerdo que cuando he ido más rápido no siempre me mantenía en la carretera", explicó cuando celebró su 25º cumpleaños durante un fin de semana de competición a Motorsport.com.

Collin McRae fue rápido desde el principio, pero heredó el liderato de su compañero de equipo, Ari Vatanen, que se retiró tras dañar la suspensión de su Legacy contra una roca en la 12ª etapa. El británico se enzarzó en una batalla con Didier Auriol en la que la cabeza de la prueba cambió de manos cuando el francés terminó la segunda especial con una ventaja de dos segundos.

Las opciones de Auriol empezaron a flaquear, y fue Delecour quien presionó a McRae en las últimas etapas. El escocés se negó a ceder y se hizo con la victoria por 11 segundos, logrando el primer triunfo de los 46 que cosechó Subaru en el WRC, puesto que se convirtieron en toda una potencia con el Impreza de 1994.

Además, fue la primera vez de un británico en lo más alto desde Roger Clark en el Rally RAC de 1976: "Es un poco difícil de describir, no creo que lo hayamos asimilado del todo, pienso que será más adelante cuando nos demos cuenta de lo que hemos hecho. He llamado a casa y parece que están celebrando una buena fiesta".

Cuando se le preguntó cuál había sido el punto de inflexión del rally, añadió: "En realidad, ha sido la penúltima etapa de hoy. Hicimos un tiempo muy bueno, pero en ese momento François [Delecour] estaba a solo siete segundos de nosotros, y parecía un poco dudoso. Creo que esta mañana [domingo], cuando salí, estaba demasiado relajado y no me esforcé lo suficiente, pero después, cuando nos hemos acercado un poco, he vuelto a subir el ritmo y en la penúltima etapa hemos tomado la decisión de esforzarnos al máximo y conseguir un buen colchón".

Fue una victoria que también impulsó a Subaru a lanzar su Impreza, que llegó a Finlandia y se convertiría en uno de los grandes del Salón de la Fama de los rallies. McRae también se convirtió en algo así como un especialista en Nueva Zelanda tras completar un triplete al ganar las dos siguientes ediciones en 1994 y 1995.

"El acuerdo era que ellos [Subaru] querían que el Legacy ganara un rally antes de que pudiéramos sacar el Impreza, así que lo hemos conseguido", dijo Colin McRae, que se convertiría en sinónimo del Impreza.

Eso fue la lanzadera para que el británico lograra el premio definitivo, cuando se hizo con el título mundial con un Impreza al derrotar a su compañero de equipo, Carlos Sainz, en 1995, con 27 años. En aquel momento era el campeón del mundo más joven de la historia, un récord que solo fue superado por Kalle Rovanpera desde entonces.

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El momento decisivo de McRae fue solo un capítulo de una emocionante campaña de 1993 que entraba en una fase crucial en Nueva Zelanda. Solo un punto separaba a Kankkunen y Delecour en el campeonato, mientras que Toyota y Ford estaban empatados a 111 unidades cada uno.

Kankkunen volvió a Toyota por tercera vez [1983-1985, 1988-89] para esa campaña como parte de una importante reorganización de las alineaciones provocada por las compañías petroleras. Toyota, que se sentía presionada por el aumento de costes, dio la bienvenida al patrocinio del gigante Castrol en sus Celica Turbo ST185, pero eso provocó la salida del equipo de Carlos Sainz debido al acuerdo personal del español con Repsol.

El madrileño se puso al volante del Lancia Delta Integrale del Jolly Club, que no era tan competitivo como el anterior, después de que la escudería italiana también abandonara la competición. La salida de Lancia de la fábrica hizo que sus pilotos Kankkunen y Auriol acabaran en Toyota, y el finlandés llevó el Toyota Celica Turbo ST185 en Kenia y Argentina.

En el país africano, la firma japonesa consiguió liderar con cuatro coches. Sin embargo, en la nación sudamericana, Kankkunen ganó junto a Nicky Grist, que se unió por un corto periodo de tiempo después de que su copiloto habitual, Juha Piironen, sufriera una hemorragia cerebral, mientras que en Finlandia acudió a los servicios de Denis Giraudet para guiarle.

Mientras tanto, la rivalidad de Ford era fuerte, puesto que Delecour se hizo con las victorias en Portugal y Córcega después de haber estado muy cerca de dar al Escort un triunfo en su debut en Montecarlo. El nuevo coche volaba en su estreno antes de que un ataque de Auriol privara al Escort RS Cosworth de acabar en la primera plaza

Con las ausencias de Delecour y Biasion en la siguiente prueba en Suecia para prepararse para Portugal, Kankkunen se colocó líder del campeonato. Ford no tuvo que esperar mucho para poder llamar a su Escort ganador de un rally, puesto que Delecour encabezó un doblete en el país luso, mientras que Toyota decidió no participar. La carrera por el título volvió a decantarse hacia Delecour antes de que Kankkunen respondiera con su primer triunfo de la temporada en el Rally Safari de Kenia.

La segunda victoria de Delecour llegó en Córcega, lo que dio al francés el liderato del campeonato en una prueba en la que Kankkunen decidió no participar. El galo mantuvo esa ventaja después del Rally Acrópolis tras el único abandono de la campaña del finlandés, mientras que, en ese momento, Toyota y Ford estaban empatados a 77 puntos.

Sin embargo, las victorias en Finlandia [1000 Lagos] y Australia, convirtieron a Juha Kankkunen en el favorito para sumar una corona más en el WRC a las de 1986 [Peugeot], 1987 y 1991 [Lancia]. Su triunfo en Australia también otorgó a Toyota su primer título de constructores de la categoría.

Como Kankkunen y Toyota no participaron en Sanremo, su rival francés tuvo que atacar, pero un accidente en unas condiciones meteorológicas muy malas dio al finlandés el punto de partido que aprovechó en España. Delecour solo necesitaba terminar tercero para hacerse con el título, y ganó la cita, pero su contrincante heredó la tercera posición tras el problema del turbo de Biasion para ganar la guerra.

La guinda del pastel la puso Juha Kankkunen al conseguir su quinta victoria de la temporada y la vigésima de su carrera, todo un récord, en el final de Gran Bretaña.

Este fue el último título del WRC del simpático finlandés, quien cosechó tres triunfos más en el WRC y pasó por Ford, Subaru y Hyundai antes de retirarse a finales de 2002. Siempre será el primer tetracampeón del campeonato, una hazaña que desde entonces han repetido Tommi Makinen, Sébastien Loeb y Sébastien Ogier.


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