Asumiendo retos…

Giselle Zarur es testigo directo del primer fin de semana de Max Verstappen con Red Bull en el Gran Premio de España, y nos cuenta aspectos del piloto holandés que ha sorprendido a la Fórmula 1 desde su debut el año pasado.

Viernes 10 de la mañana en Barcelona, inicio de la primera práctica del fin de semana. Uno de los coches en el garaje de Red Bull es centro de atención. Los medios de comunicación han hecho una muralla humana, y es que todos quieren ver al nuevo integrante de la escudería de la marca de las bebidas energéticas.

Max Verstappen acaparó las miradas como lo hace el campeón al llegar al circuito, mientras que unos cuantos garajes al otro lado, en Toro Rosso, Daniil Kvyat, sin cámaras que siguieran su actividad, se preparaba para montarse en su nuevo monoplaza de un equipo ya conocido para él.

Da mucho gusto por el joven holandés y es triste la situación del ruso, pero desgraciadamente así es la Fórmula Uno, jamás te puedes fiar de tener un sitio seguro.

Max, ese niño que llegó a la F1, que conquistó con su pilotaje arriesgado, con adelantamientos en curvas inesperadas y que sorprendió a los medios con sus respuestas claras, concisas, con palabras repletas de seguridad, ha sabido llenarle el ojo a los altos mandos del equipo y hacerse muy pronto con uno de los asientos más cotizados en la F1.

Aunque hubo veces en las que la inexperiencia le cobró factura en 2015 y el niño que lleva dentro salió a flote, Verstappen llegó para demostrar que su edad no sería un problema en la F1.

Hace unos meses, el año pasado, cuando aún Max era menor de edad, tuve la oportunidad de entrevistarle mientras recorríamos el trazado de Monza junto a su equipo de trabajo. Una caminata por la “Catedral de la velocidad” que nos dio tiempo para bromear y hablar de muchos temas, en los que descubrí que en ese hombrecito que es tajante y seguro en la pista, sigue habiendo un niño. Uno muy simpático, por cierto.

Como les decía, estaba por cumplir 18 y al preguntarle cómo sería su celebración, me respondió que el día de su cumpleaños iría a tramitar la licencia de conducir. Increíble, ¿no? Ya tenía la Súper Licencia para pilotar un F1 pero no podía hacerlo con un coche convencional. ¡Lo más curioso, es que de verdad estaba nervioso! Temía cometer un error y quedarse sin licencia.

Red Bull se ha caracterizado por elegir de forma correcta a sus pilotos. En ocasiones, como esta, ha sido duro en sus decisiones, pero al final los resultados han sido positivos. Hoy apuestan por el más joven de la parrilla, el que ha mostrado adaptarse rápidamente al monoplaza con tiempos competitivos.

La sonrisa de Jos, su padre, es inevitable. Confía en que ha formado un pupilo que le dará muchos años de alegrías.

Tendremos que dar tiempo al tiempo para comprobar la teoría, pero si hay algo que también recuerdo de ese día en Monza, es que Xevi Pujolar, quien fuese su ingeniero con Toro Rosso hasta Rusia, me dijo: “Max tiene madera para ser campeón”, algo que no se podría decir de todos los pilotos que, aunque son todos buenos, no todos marcan la diferencia como él. Su forma de trabajar es distinta, su habilidad, pilotaje y cómo percibe las sensaciones en el coche.

A Max Verstappen le ha llegado la oportunidad muy temprano, pero ¿quién dijo que había edad para llegar a la cima?

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Acerca de este artículo
Series F1
Pilotos Daniil Kvyat , Max Verstappen
Equipos Red Bull Racing , Scuderia Toro Rosso
Tipo de artículo Análisis