Le Mans desde los cielos en el mítico dirigible de Goodyear
Motorsport.com España tuvo el privilegio de ver una pequeña parte de la carrera de Le Mans desde el mítico GoodyearBlimp, el dirigible que surca los cielos.
Dirigible Goodyear
Foto de: Eric Le Galliot
Pocas cosas fuera del asfalto son más míticas de las carreras que el dirigible de Goodyear, que surca los cielos de medio mundo y siempre maravilla con su presencia en la cita reina del automovilismo, las 24 Horas de Le Mans. En la pasada edición Motorsport.com tuvo el placer de subir al llamado GoodyearBlimp, cuando además todas las espadas estaban sobre lo alto (nunca mejor dicho) en la carrera, a poco del final de la carrera.
Uno trataba de compensar el miedo natural a las alturas intentando convencerse de la experiencia de Goodyear, cuyo primer dirigible Pilgrim data de hace más de 100 años, ya que voló por primera vez en 1925. Aun así, es inevitable sentir el cosquilleo desde mucho antes de llegar en coche al campamento desde donde opera Goodyear con el dirigible.
Los nervios aumentan aún más a la hora de conocer que, por tema de pesos, el desembarco y embarque se hace de manera escalonada, es decir, salen dos pasajeros y suben otros dos, para que no se descontrole. En total son 14 los pasajeros que vuelan, y tres miembros de tripulación, una azafata y dos pilotos.
17 personas sentadas a bordo de un dirigible Goodyear de 75 metros de largo y 17.4 metros de alto (como cuatro autobuses de dos plantas juntos), en un vuelo de altura máxima de 3.000 metros. Tres motores de cuatro cilindros y 200 caballos de potencia ubicados a cada lado de la envoltura y en la cola, permiten una velocidad máxima de 125 km/h.
Llega el momento del ascenso, suave, sin temblores y con cinturón de seguridad abrochado, sorprendentemente tranquilo incluso para el redactor con vértigo que escribe estas líneas. Cuando te quieres dar cuenta estás arriba, y te avisan de que puedes quitarte el cinturón, levantarte y moverte libremente y disfrutar.
Lo admito: pregunté si era obligatorio levantarse o solo optativo, y tras decidirme, vi que incluso tardé demasiado en hacerlo. No, no hubo la valentía que tuvieron otros de, con las dos ventanas (a ambos extremos) abiertas, sacar el móvil para hacer fotos y vídeos sin reflejo, pero lo cierto es que incluso con el cristal mediante, las imágenes salen bien. Estábamos avisados de posibles vaivenes del dirigible en el aire, pero no llegaron, o no se notaron, y eso fue lo más sorprendente: el temido miedo se esfumó rápidamente y ya no volvió a aparecer.
Era de día, hacía sol y desde ahí arriba se ven muchas secciones de la pista, pudiendo seguir la carrera por las largas rectas del circuito de la Sarthe de Le Mans y también en varias curvas durante los exactamente 20 minutos que duró nuestro vuelo (desde el despegue hasta el aterrizaje).
El dirigible Goodyear
Foto de: JEP / Motorsport Images
Hemos visto la carrera de Le Mans por la tele, desde la sala de prensa, desde un Hospitality, varias curvas, varias tribunas (incluida la principal), desde la salida del también mítico puente Goodyear y incluso desde boxes, y de ninguna otra manera se ve como desde el dirigible.
Es un cúmulo de sensaciones lo que se vive ahí arriba, donde hasta pasados unos días no eres plenamente consciente de que has disfrutado de un dirigible que generalmente todos los aficionados disfrutan viéndolo desde abajo durante la carrera más famosa del mundo.
Y con las ventanas abiertas, ¡incluso se escuchan los motores! Sí, no solo el bronco y llamativo de Cadillac o el siempre bien valorado de Aston Martin.
Por cierto, casualidad del destino, compartimos vuelo con dos pilotos de las Iron Dames, que saben lo que es competir (e incluso liderar) en las 24 Horas de Le Mans, y que de hecho en 2025 una de ellas se lesionó y la otra la sustituyó: Sarah Bovy y Michelle Gatting.
El despegue también fue tranquilo, y al pisar tierra uno lamenta que el tiempo pase tan deprisa cuando se está disfrutando y empieza a contar los días hasta, ojalá en algún momento de la vida, repetir.
Gracias Goodyear, y enhorabuena, ya que en esta edición de Le Mans se confirmó su papel como proveedor exclusivo de neumáticos de la categoría LMGT3 en el WEC hasta 2029. ¡Y larga vida al Blimp!
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