"Si Yamaha no responde en 2023, entonces Quartararo sí podrá decir que no cumplimos"

Lin Jarvis, director de Yamaha en el Mundial de MotoGP, subraya que Fabio Quartararo era consciente cuando firmó su renovación de que las promesas de la marca de darle una moto competitiva iban dirigidas a los próximos dos años.

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La prolongación del contrato del francés con la compañía japonesa fue uno de los focos informativos que más atención concentró a lo largo de la pasada temporada. Como campeón del mundo de 2021, el corredor de Niza jugó las cartas que tenía a su disposición para obtener las mejores condiciones posibles. Sin embargo, el proceso de constreñimiento por el todavía pasa el mercado en MotoGP no le dejaron demasiado margen de maniobra.

De puertas hacia afuera, Fabio Quartararo argumentó que sus opciones de permanecer en Yamaha dependían de las garantías de compromiso que el fabricante japonés fuera capaz de darle en ese instante –antes del verano–, con vistas a 2023 y 2024, el tramo por el que estaba negociando. Después de cerrar la contratación del grupo de trabajo de Luca Marmorini, un reputado ingeniero especializado en motores, y de otras operaciones para reforzar la vertiente técnica de Yamaha, el Diablo se decidió a estampar su firma y ampliar su vínculo por otros dos ejercicios, en un acuerdo que se hizo oficial durante el Gran Premio de Catalunya.

En ese instante, Quartararo lideraba la tabla general con 147 puntos en su casillero, tras haber sido capaz de acumular dos triunfos y cinco podios en las nueve primeras paradas del calendario. Nada hacía presagiar entonces que en las siguientes once carreras solo sumaría 101 puntos más, y perdería su condición de dominador y, por consiguiente, también el título, que finalmente celebró Pecco Bagnaia (Ducati).

Preguntado por Motorsport.com acerca de si las limitaciones técnicas evidentes de su moto no le podían haber provocado un sentimiento de arrepentimiento en el acto de fe que hizo al renovar, el ejecutivo de mayor rango de Yamaha considera que es importante no mezclar los conceptos. Para Lin Jarvis, el material y los medios que condicionaron directamente a Quartararo en este 2022 son fruto de la coyuntura anterior, y no tienen nada que ver con el acuerdo futuro que rubricó en junio.

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“Creo que hay que compartimentar las cosas. La renovación fue para 2023 y 2024, y se basó en la planificación que le mostramos en ese proceso”, justifica el británico en una charla con quien escribe estas líneas. “Este año es el segundo del contrato anterior. Si Yamaha no responde el curso que viene, entonces sí se podrá decir que no cumplimos nuestra parte”, apostilla Jarvis.

Llegados a este punto vale la pena destacar que Quartararo salió bastante mosqueado de la jornada de ensayos posterior al último gran premio de la temporada, en Valencia, al comprobar que la versión de la M1 que la marca de los diapasones baraja para 2023 no tiene la pegada que él esperaba, sobre todo en lo relativo al propulsor. Yamaha tiene ahora dos meses y medio para reaccionar y cumplir con la promesa que le hizo al corredor que aguanta todo el tinglado.

Fabio Quartararo,  Yamaha Factory Racing MotoGP, Lin Jarvis

Fabio Quartararo, Yamaha Factory Racing MotoGP, Lin Jarvis

Photo by: Yamaha MotoGP

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