Por qué la presencia de ocho Ducati amenaza el equilibrio de MotoGP

Ducati contará la próxima temporada con ocho motos en la parrilla de MotoGP, cinco de ellas oficiales de fábrica, un despliegue de medios nunca visto en la clase reina y que amenaza el equilibrio competitivo.

Por qué la presencia de ocho Ducati amenaza el equilibrio de MotoGP

Que Ducati compita con ocho prototipos en el Mundial de MotoGP no es ninguna novedad, porque ya lo hizo en anteriores temporadas (de 2016 a 2018). Aquello que cambiará en 2022 será la implicación y cobertura de la casa de Borgo Panigale en sus alianzas, mucho mayor que en el pasado. Un despliegue que amenaza con desequilibrar la categoría reina.

Ducati apareció en el Mundial en 2003, con Loris Capirossi y Troy Bayliss como pareja. En 2006 amplió su presencia a cuatro unidades, con D’Antin Pramac como cliente. En 2009 apareció una quinta, que fue a manos de Sete Gibernau y el Grupo Francisco Hernando. En 2011, con el fichaje de Valentino Rossi, la cifra subió a seis: las dos oficiales, las dos de Pramac, una de Aspar y otra de Cardion AB. En 2016 pasaron a ser ocho, con Pramac como estructura satélite, y con Aspar y Avintia como clientes.

La fórmula empleada en la distribución era bien sencilla. En función del presupuesto y la capacidad de fabricación de la compañía, las formaciones que más invertían y cuyo vínculo era más estrecho recibían prototipos más evolucionados. Quienes invertían menos debían conformarse con motos de una o incluso dos temporadas anteriores.

En 2018, Ducati fue un paso más allá y le ofreció a Danilo Petrucci, por entonces corredor de Pramac, una Desmosedici idéntica a las de Jorge Lorenzo y Andrea Dovizioso. Un contingente que mantuvo en 2019, pese a perder dos unidades y quedarse en seis. Ese año, la marca boloñesa asumió, además, los contratos de Jack Miller y Pecco Bagnaia, que debutaba en la categoría de las motos pesadas, como compañero del australiano en Pramac.

En 2020 se mantuvieron esas seis Ducati en parrilla, pero las consideradas de ‘fábrica’ subieron a cuatro, adjudicadas a Dovi, Petrucci, Miller y Bagnaia. Gigi Dall’Igna reclutó a Johann Zarco y le buscó un hueco en Avintia, asumiendo la casa madre parte del dispendio que suponía el sueldo y la montura del francés, que era de 2019.

La temporada que terminó el mes pasado, Bagnaia, Miller, Zarco y Jorge Martín contaron con la última Demosedici y contratos directos con Bolonia. De eso último también se benefició Enea Bastianini, quien, eso sí, tuvo que conformarse con una moto 2019 de Avintia que fue mejorando a lo largo del año. Luca Marini, con un prototipo 2020 corrió bajo contrato con VR46, que fue quien lo pagó.

Francesco Bagnaia, Ducati Team

De 2018 a 2021, Ducati ha pasado de ingresar dos millones de euros por cada prototipo del año anterior –un millón si la unidad tenía dos años de antigüedad–, a hacerse cargo del coste de las motos y los contratos de casi todos los pilotos que corren con su material. Y con esa maniobra, además, ha servido para equilibrar unos balances económicos que se habían disparado. En 2017 y 2018, solo los sueldos de Lorenzo y Dovizioso alcanzaron los 20 millones de euros. Este año, entre Miller, Bagnaia, Zarco, Martín y Bastianini rondan los tres, más otros tres que se han abonado en bonos ligados a resultados. El dinero ahora no es para los pilotos, sino que se inyecta a las motos y a su desarrollo.

Esta nueva política impuesta por la casa de Borgo Panigale ha empezado a dar sus frutos, y pese a no ganar el campeonato este año, la Desmosedici se ha convertido, según la mayoritaria del paddock, en la herramienta más equilibrada y afilada de todas las de la parrilla. De hecho, con siete triunfos, es la moto que más ha acumulado en 2021, incluso por delante de Yamaha (seis), la campeona con Fabio Quartararo.

"Creo que la Ducati de 2022 será una moto dominante", aseguraba Jack Miller al final del test de Jerez celebrado a mediados de noviembre. "Con la GP21 se han resuelto los problemas de la GP20. A finales de esta temporada fuimos capaces de dominar. Se están dando pasos hacia adelante con mejoras claras", ahondaba el de Townsville, que el pasado ejercicio se impuso en dos ocasiones (Jerez y Le Mans).

Bagnaia, su vecino, ganador de cuatro grandes premios (Aragón, Misano, Algarve y Valencia), iba todavía un poco más allá: "La moto anterior (GP21) ya era perfecta y la estamos mejorando. Esto significa que Ducati ha hecho un gran trabajo, porque optimizar una moto que ya era fantástica no es fácil".

Aquí radica la gran diferencia. En el pasado ya hubo ocho Ducati en MotoGP. Pero ni eran motos dominantes, ni en su mayoría de fábrica. La política de entonces tenía un enfoque más dirigido al negocio, pero no respondía a un interés global. En 2022 habrá cinco motos ‘full factory’ (Bagnaia, Miller, Martín, Zarco y Marini), además de tres 2021 (Bastianini, Di Giannantonio y Bezzecchi), las grandes dominadoras de la última mitad de curso.

"La Ducati es la moto más competitiva del campeonato, y en eso estamos todos de acuerdo. Todos los pilotos son muy rápidos con ella", admite Aleix Espargaró, que sigue esperando que Aprilia crezca con una segunda pareja de RS-GP, algo que de momento no sucederá. "Desde el punto de vista del romanticismo, me gustaría que cada fabricante tuviera cuatro motos. Esa era la idea de Dorna, pero por unas cosas u otras no se ha dado y Ducati se ha quedado con esa cuota de mercado", añade el de Granollers (Barcelona).

Quien más preocupado debe estar por el crecimiento de la marca italiana es el campeón de este año, Quartararo, que deberá defender la corona ante un ejercito todopoderoso. "Tras el parón del verano [en Ducati] dieron un gran paso hacia adelante. Ganaron mucha confianza. En Valencia, un circuito que teoría no les era favorable, lograron la pole y un triplete. Estoy preocupado por el año que viene, pero Yamaha es quien debe saber qué hacer", soltó el francés tras la última carrera.

Jorge Martin, Pramac Racing

Lin Jarvis, el jefe de Yamaha en los circuitos, se muestra intrigado por ver cómo gestionará la casa italiana todo ese arsenal. "Tengo curiosidad por saber cómo Ducati se hará cargo de MotoE [a partir de 2023] y de ocho motos de MotoGP, porque desde mi punto de vista es mucho trabajo", dijo el británico en declaraciones a Motorsport.com.

El campeón de 2020 con Suzuki, Joan Mir, considera que ocho son muchas motos contra las que pelear, sobre todo por su tremendo potencial. "Eso es solo bueno para Ducati. Sinceramente, creo que son demasiadas", aseguró en una entrevista reciente con este medio, reconociendo además que la competición se puede ver adulterada. "Si alguien se juega un título con Ducati y tienen ocho motos para jugar, eso es una barbaridad. Siempre hay una Ducati delante y eso demuestra el potencial que tienen", prosigue el mallorquín.

En esa misma línea se posiciona Pol Espargaró, que lo analiza a partir de sus propios intereses. "Es muy negativo. No hablo del campeonato, sino de mí, de mis intereses. Las Ducati funcionan muy bien, y si son capaces de evolucionar tan bien como este año, eso será malo para nosotros. Durante todo el año ha habido muchas Ducati luchando por ganar, y el año que viene hay dos más", argumenta el de Honda en una charla con quien escribe estas líneas.

"Con tantas Ducati en pista va a parecer un campeonato monomarca", cuenta Raúl Fernández, que el próximo año debuta con KTM en MotoGP. "Creo que cuatro motos por marca sería lo más decente", explicó a Motorsport.com.

Más pragmático es Iker Lecuona, una postura la suya que seguramente está influenciada por el hecho de que el valenciano no deberá enfrentarse a la legión de Borgo Panigale en 2022, al debutar, con Honda, en el WorldSBK. "Lo único cierto es que si Ducati pone ocho motos en la parrilla es porque son los únicos que han querido o podido hacerlo. Suzuki y Aprilia solo tienen dos, así que si hubieran querido esas plazas, hubieran sido suyas. Si esas ocho Ducati condicionan el campeonato es porque los demás se lo habrán permitido", subraya Lecuona.

También habló del tema Ramón Forcada, el jefe técnico de Andrea Dovizioso en el refundado WithU Yamaha RNF.

"Sí, es algo que puede condicionar, pero de todas esas Ducati que habrá en la parrilla, solo puede ganar una. Al final habrá un solo campeón, que puede ser de Ducati o de otra marca. Este año las Ducati han sido fuertes y hay seis, pero el campeón ha ido con una Yamaha", recuerda Forcada.

En la misma línea se expresó Alberto Puig, el jefe de Honda, en una entrevista reciente con Motorsport.com: "No hay que anticiparse, hay que ver quién gana y cuánto gana. Ducati tiene una moto que todo el mundo dice que es fantástica, pero no gana un Mundial desde Stoner, de eso hace mucho tiempo". Catorce años, para ser exactos.

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