Cómo los problemas de Dixon ayudaron a la victoria de Palou en St. Pete
Alex Palou empezó con buen pie su defensa del título de la IndyCar, ganando en St. Petersburg y aprovechando los problemas de Scott Dixon.
Chip Ganassi Racing tiene una superestrella, un multicampeón, capaz de sacar victorias de lo que parecen las circunstancias más imposibles. Tacha eso: tiene dos, porque Alex Palou es un clon español de Scott Dixon.
El vigente campeón se mantuvo en la pelea durante más de la mitad de la prueba que abrió la temporada 2025 de la IndyCar en las calles de St. Petersburg, y de repente emergió en el liderato cuando quedaban 28 vueltas de las 100 programadas, al salir de su última parada en boxes. El problema para Dixon fue que debería haber entrado al mismo tiempo, pero no lo hizo...
En una carrera con tres estrategias diferentes, el neozelandés parecía estar en la mejor posición, mientras su coche Ganassi con motor Honda lideraba sobre el Penske de Josef Newgarden y sobre Palou. El primero en parar en boxes fue el americano. Dos vueltas más tarde entró el catalán; la siguiente vez le tocó a Dixon.
La veterana leyenda no sólo se vio superado por Palou, sino que también se encontró con Newgarden rebasándole rápidamente por su interior en la curva 1. ¿Cómo había sucedido esto? Dixon, según se supo, tenía una radio que no funcionaba. El equipo Ganassi quería que él y Palou se mantuvieran juntos, pero él no lo sabía, y tuvo que confiar en su luz de aviso de falta de combustible. "Perdimos unos dos o tres segundos en esa vuelta, así que fue una pesadilla", dijo.
El asombroso ritmo de Palou en los primeros compases del stint final con los neumáticos Firestone le permitió cosechar una ventaja de cinco segundos, pero todo se esfumó cuando atrapó al último clasificado, Sting Ray Robb, y no pudo acercarse lo suficiente para doblarle. Por suerte para el barcelonés, Newgarden y Dixon tampoco pudieron hacer lo propio.
Superaron a Robb a falta de cinco vueltas, y eso parecía todo. Hasta que un fallo electrónico hizo que Newgarden cambiara mal de marcha, y Dixon pudo lanzarse por el interior de la curva 11 en la última vuelta para arrebatarle el segundo puesto.
El trío de cabeza había salido con los frágiles neumáticos blandos, y una bandera amarilla en la primera vuelta -Will Power, Nolan Siegel y el debutante Louis Foster tuvieron un accidente- les permitió quitárselos de encima y montar los duros para sus tres stints restantes.
Con la misma estrategia, Colton Herta les dio por muertos, y el piloto de Andretti Global probablemente debería haber ganado, pero se vio lastrado por los problemas con el repostaje y las ruedas. El poleman de Penske, Scott McLaughlin, empezó con los neumáticos duros y parecía tranquilo en cabeza, pero su corto segundo stint con la goma blanda acabó con sus esperanzas, a menos que hubiera otra bandera amarilla -que nunca llegó-, aunque aún así rescató un cuarto puesto.
El recién llegado de McLaren, Christian Lundgaard, también lideró después de ir más tiempo con los neumáticos duros antes de montar finalmente los blandos para su tercer stint. ¿Podía hacerlos durar? Ese era el plan, pero no, y terminó octavo.
Palou sigue demostrando ser el hombre a batir en su lucha por la cuarta corona de la IndyCar en cinco años.
Foto de: Penske Entertainment
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