Verstappen repite una proeza en F1 de la década de 1960
El piloto neerlandés consiguió emular la gesta que hizo Bruce McLaren en 1960 al ganar dos carreras consecutivas saliendo más atrás de la 10º posición.
El vigente campeón del mundo de Fórmula 1, Max Verstappen, parece estar convirtiéndose en una especie de fenómeno imposible de batir después de dos históricas actuaciones en las que subió a lo más alto del podio después de arrancar desde una posición muy retrasada el domingo.
En el Gran Premio de Hungría, el último antes de las vacaciones de verano y en el que Ferrari se mostraba con un rendimiento capaz de dejar sin opciones a Red Bull, el neerlandés se las arregló para, después de un problema con su unidad de potencia en la clasificación, remontar desde el 10º lugar para conseguir la que sería su 28º victoria para desempatar con Jackie Stewart en la tabla histórica y ser el octavo piloto más laureado de todos los tiempos.
Con medio mundial ya decidido después de su logro, el holandés encaraba el Gran Premio de Bélgica con más tranquilidad, y una sanción por cambios en los elementos del motor de su máximo rival, Charles Leclerc, le permitieron montar nuevas piezas también, ya que perdería el mismo número de plazas en la parrilla que el monegasco. Con un único e increíble intento en la Q3 en Spa-Francorchamps, Verstappen superó a todos por más de seis décimas para hacer la pole position que heredó Carlos Sainz, y se colocó 14º después de la aplicación de todas las penalizaciones.
No obstante, los dos AlphaTauri de Yuki Tsunoda y Pierre Gasly le facilitaron su remontada hasta lo más alto del podio después de que ambos monoplazas se vieran obligados a partir desde el pitlane, y con ello emuló a un mito de la Fórmula 1, Bruce McLaren.
El neozelandés fue el anterior piloto que cosechó dos triunfos consecutivos desde más allá de la 10º posición en la parrilla, y es que el fundador del equipo de Woking se hizo con los triunfos en el Gran Premio de Estados Unidos de 1959 y en Argentina en la apertura de la temporada 1960, ambos con un Cooper Climax T51.
En la cita en Sebring, McLaren salió 10º, y no fue hasta la última vuelta cuando se puso en cabeza para destronar a Maurice Trintignant, que se quedó a tan solo seis décimas en la segunda plaza par aun doblete de Cooper, con el Ferrari de Tony Brooks completando el podio, aunque a más de tres minutos.
En la capital de Argentina, el neozelandés no fue más allá del 13º lugar, ya que se quedó a casi cinco segundos de piloto de la pole position, Stirling Moss. Sin embargo, su valor para remontar se hizo patente en las 80 vueltas que tan solo acabaron tres monoplazas, uno de ellos el del propio Moss tras compartirlo con Trintignant en 46 giros, lo que les dio un botín dividido del podio, pero ningún punto.
McLaren sumó así la que sería la segunda de sus cuatro victorias, las cuales llegarían en el legendario Mónaco en 1962 y en Bélgica en 1968, esta última ya con un coche perteneciente al equipo que tantos buenos momentos ha dado en la historia de la Fórmula 1.

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