La odisea de Cristina Gutiérrez: de romperse dos vértebras, a correr en Groenlandia

Cristina Gutiérrez se rompió dos vértebras en el Rally de Kazajistán de junio, pero disputará el Artic XPrix de la Extreme E dos meses después.

13 de junio. Apenas 12-13 kilómetros de la quinta etapa del Rally de Kazajistán, puntuable para la Copa del Mundo FIA de Cross-Country. Cristina Gutiérrez y su copiloto, François Cazalet, sufren un fuerte impacto en el lado izquierdo de su OT3 by Overdrive pintado con los colores de Red Bull.

La piloto burgalesa se queda sin respiración tras la compresión de las suspensiones, pero su cerebro empieza a pensar que no puede dejar pasar mucho tiempo si no quiere que el competidor que llega detrás la atrape. 40 segundos. Reemprenden la marcha y lograrán cruzar la meta 250 kilómetros después.... con dos vértebras rotas. 

La hazaña de Gutiérrez, que se llevó la victoria en la categoría T3 (dos de dos y líder de la general de la Copa del Mundo con holgura), apenas es comprensible para cualquiera que lo vea desde fuera. Ella misma reconoce que, quizás, de haber sabido la lesión que tenía, no habría continuado. Pero la odisea que le esperaba al cruzar la meta merece un capítulo aparte. 

"El quinto día del rally, en torno al kilómetro 12-13 tuve una compresión muy fuerte que no estaba indicada en el roadbook y donde Sam Sunderland se había roto la cadera unos minutos antes. No me acuerdo muy bien cómo era, porque me llegó de repente y apenas me dio tiempo a frenar. Comprimió toda la suspensión y noté un fortísimo dolor. A partir de ahí, intenté recuperarme como pude, porque de inicio me quedé sin aire y de primeras no daba un duro por terminar porque me dolía muchísimo", recuerda la piloto a Motorsport.com.

"Incluso cuando hacía fuerza con el pie en el freno veía las estrellas. Al final llegué a meta y ganamos el rally, no sé cómo. Pero es que me hacía ilusión terminarlo dándolo todo, me sabía mal abandonar. Aunque en ese momento no sabía lo que tenía, porque igual si llegó a saber que tenía dos vértebras rotas, me lo habría pensado dos veces".

Después de completar otros 40 kilómetros de enlace, a Cristina la llevaron a un hospital privado de la ciudad de Aktau (183.00 habitantes), a orillas del Mar Caspio. Allí le hicieron un TAC donde comprobaron que tenía dos vértebras afectadas (T10 y L1), pero estables, con lo cual no requerían de operación a priori. 

De primeras, tuvo que estar 24 horas en completo reposo. El problema: el avión charter fletado por la organización para los competidores partía rumbo a Europa en ese periodo de tiempo y ella no podía subirse en esas condiciones. 

Los cinco días en el hospital kazajo fueron "un infierno" para la piloto española y una amiga que le acompañó, ya que apenas lograban comunicarse con unos médicos que no hablaban inglés y que le ponían via intravenosa medicamentos que ni ella, odontóloga de profesión, sabía lo que eran porque venían en ruso. El dolor se le hizo insufrible en muchos momentos.

Las gestiones con los seguros tampoco fueron sencillas y lo máximo que parecían ofrecerles era un billete en clase Business, sin concretar fecha debido a la falta de vuelos regulares con esa zona del país, y con escalas de 6-7 horas en otro aeropuerto. 

Aunque en todo momento se sintió "súper acompañada", ya que compañeros de carreras como Carlos Sainz o Lewis Hamilton se preocuparon por su estado de salud, tuvo que empezar a moverse para salir de allí cuanto antes, deseosa de empezar la recuperación en España. 

Al final fue Jesús Calleja, famoso presentador de TV y participante en cuatro ediciones del Rally Dakar, quien logró, a través de un amigo, mandar un avión privado y gestionarlo todo con el seguro. Después de siete horas de vuelo en horizontal, Cristina puso rumbo a la Clínica Dexeus en Barcelona.

"Estaba siendo un infierno hasta ese momento. Al llegar a España, me fui a la Deseux porque sabía que habían tratado a Ana Carrasco y tenía buenas referencias. Me hicieron pruebas y comencé la rehabilitación, pero el primer mes era todo el rato con el corsé, con mucho calor y con solo estar 10 minutos de pie ya me dolía un montón", recuerda la burgalesa. 

A mediados de julio comienza a poder hacer ejercicio, empezando por isométricos y continuando por varias actividades deportivas, siempre pensando en potenciar el abdomen y la espalda, claves en un piloto offroad para compensar impactos y fuerzas G. 

Las sesiones de fisioterapia y rehabilitación le ocuparán en torno a seis horas diarias desde entonces y sus vacaciones de verano son solo un sueño lejano. El objetivo: estar a punto para el Artic X-Prix de la Extreme E, donde compite junto al nueve veces campeón del mundo de rallies, Sébastien Loeb, en el equipo X44 de Lewis Hamilton

A base de tesón y esfuerzo diario, Gutiérrez ha logrado recuperarse, simulando las condiciones de impactos y fuerzas que recibe en el coche de carreras, para estar presente en la tercera cita de la primera temporada del campeonato de SUV 100% eléctricos, nada menos que en un glaciar en retroceso en Groenlandia.

"A día de hoy no estoy al 100% sin dolor, porque algún movimiento aún me molesta, pero sí que hace tres semanas más o menos estoy mucho mejor. Haciendo deporte y demás he mejorado muchísimo. Por eso también me quiero tomar la carrera, obviamente como competición, porque si no, no iría, pero ir viendo cómo me encuentro y demás. He simulado mucho los ejercicios y los movimientos que hacemos en el coche y no he tenido dolor. No tendría que ir mal, salvo que haya una compresión horrible o algo así", asegura. 

Reflexionando en voz alta, y ya en frío, después de dos meses de auténtica pesadilla, Gutiérrez tampoco se cree lo que lo que logró aquella tarde en Kazajistán.

"Ahora que lo pienso me sorprendo a mí misma, pero es que entras en un estado no real, yo creo que la adrenalina y la competición te hacen conseguir cosas que no lograrías de manera 100% consciente. Pero sí es cierto que no sabía que tenía la lesión que tenía. Imagínate que llegué a pensar que al hacerme la radiografía a lo mejor no me sacaban nada y que había montado todo el jaleo para nada...", reconoce.

Este fin de semana le espera un nuevo reto, en un campeonato que modificó por tercera vez en tres carreras el formato y que contará con cinco coches en la gran final de manera inédita. La odisea queda atrás, la competición ya es una realidad para Cristina Gutiérrez. Y lo que le queda por delante...

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