Cómo Kevin Magnussen por fin alcanza a cumplir su destino
El piloto danés terminó su aventura en la Fórmula 1 después de una década, y ahora cumple con un destino que le lleva a su niñez.
¿Iba a terminar Kevin Magnussen en el automovilismo tras su paso por la Fórmula 1? Por supuesto que no. Lo lleva en la sangre después de ver y escuchar las hazañas de su padre, Jan, durante una carrera de más de 20 años que incluyó cuatro victorias en las 24 Horas de Le Mans, y eso explica por qué ahora forma parte de la lista de los Hypercar que BMW tiene con WRT en el WEC, y estaba compitiendo con uno de los M Hybrid V8 LMD en las 24 Horas de Daytona, solo seis semanas después de que bajara el telón de una vez por todas en el Gran Circo después y 185 grandes premios.
"Siempre supe que me dedicaría a esto", sonreía. "Crecí con ella y me apasionaba, siempre quise formar parte de ello, de joven admiras a tu padre y quieres hacer lo que él ha hecho".
No sería correcto decir que el danés creció en el paddock viendo a su padre correr con prototipos Panoz y los Chevrolet Corvette GT: "Yo mismo estaba muy ocupado. Empecé a correr en karts con dos años y tenía ocho cuando empecé a participar en carreras oficiales".
Aunque antes participaba en lo que él llamaba "carreras no oficiales" organizadas por su familia, pero tiene recuerdos muy vivos de su paso por el paddock de los deportivos cuando era niño. El primero es de Nurburgring, en el año 2000, la segunda de las dos carreras de las American Le Mans Series que se disputaban antes de Le Mans, fue un buen día para la familia, ya que su padre y David Brabham triunfaron en condiciones de lluvia a bordo de su LMP-1 Roadster S.
El primer Le Mans que recuerda es el de 2003, cuando Jan Magnussen corrió con el Audi R8 del Goh, que no fue tan exitoso, con un cuarto puesto junto a Seiji Ara y Marco Werner. A pesar de toda la historia familiar, hay una diferencia entre padre e hijo, que el mayor explicó a este autor hace unos doce años: "Yo quería ser piloto de carreras, Kevin quiere ser piloto de Fórmula 1".
Quizá explica en gran medida algunos de los giros y vueltas en la carrera de Kevin Magnussen, su viaje intermitente para convertirse en un elemento permanente en el paddock de los deportivos. Hace más de cuatro años, a finales de 2020, firmó con Peugeot, que se preparaba para entrar en el WEC en 2022, y poco después acordó pilotar para Chip Ganassi Racing, entonces recién llegado como equipo de fábrica de Cadillac en el IMSA, en un programa completo en 2021 a bordo de su DPi-V.R Daytona Prototype.
Para 2022 estaba previsto que disputara el IMSA y algunas carreras del WEC con la marca francesa en el Hypercar 9X8. Había terminado con la Fórmula 1, dijo al mundo en su primer compromiso público, pero a las pocas semanas estaba de vuelta con Haas después de que despidieran a Nikita Mazepin tras la invasión rusa de Ucrania.
"En realidad pensé que había terminado, que todo había acabado", dijo sobre la Fórmula 1, y cuando se enteró de que podría haber un asiento disponible en Haas, ni siquiera se lo planteó, pero entonces recibió una llamada del director de la escudería, Guenther Steiner. "Me habló del coche y de los progresos que habían hecho. Me lo estaba vendiendo a lo grande, así que pensé que estaba bien, en aquel momento no había terminado del todo con la Fórmula 1".
Sin embargo, aquella no era la primera vez que Kevin Magnussen firmaba un contrato para correr en deportivos. A finales de 2015 realizó una prueba a bordo del 919 Hybrid LMP1 de Porsche en Barcelona e iba a participar en las 24 Horas de Le Mans para el año siguiente, ya que la firma alemana buscaba repetir el truco que le dio dividendos en 2015, cuando ganó con Nico Hulkenberg, Nick Tandy y Earl Bamber.
El danés estaba fuera de la Fórmula 1 en ese momento. Había perdido su asiento en McLaren después de su estreno en 2014 y pasó un año como su piloto de pruebas y reserva, pero no había nada en el horizonte para 2016. Eso explica por qué firmó un contrato con los germanos, que se rompió en diciembre cuando, junto con Audi se fueron de la mítica carrera de resistencia en un movimiento de reducción de costes que siguió al escándalo del diésel.
No fue hasta después de Navidad cuando surgió la oportunidad en Renault después de que el fabricante de automóviles francés retomara la propiedad del "Team Enstone" de Lotus. El gusanillo de las carreras de coches deportivos estaba ahí, y Kevin Magnussen explicó que creció durante su estancia en el Gran Circo: "Mi hambre por el lado más puro de las carreras siguió creciendo. Estoy muy agradecido por haber hecho carrera en la Fórmula 1, pero es un estilo de vida duro, estás fuera todo el año, pero gran parte de ello estás lejos de tu familia y no lo pasas compitiendo, hay muchas cosas que no son carreras".
Ahora está seguro de que "el capítulo de la Fórmula 1 está cerrado" y está entusiasmado con la idea de pasar a algo que le gusta llamar "carreras de verdad". Haciéndose eco de los comentarios de su padre hace tantos años, afirmó: "Hay pilotos de Fórmula 1 y pilotos de carreras".
Puede que se retirara del escalón más alto del deporte, pero fue categórico al afirmar que no se fue a una forma de competición con menos desafíos: "La Fórmula 1 es la categoría más grande, más publicitada y más prestigiosa de las carreras, pero no es en absoluto más difícil que esto. Esto es tan difícil, si no más, porque los márgenes son muy pequeños, se necesita un amplio abanico de habilidades y una mentalidad diferente, que en realidad lo hace más difícil. En la Fórmula 1 y los monoplazas estás solo en el coche y tienes a todo el equipo a tu alrededor, es refrescante no formar parte de un espectáculo individual".
Cuando tuvo claro que la Fórmula 1 se acabó para él, BMW fue su primera opción. Un "gran factor" fue el director del equipo WRT, Vincent Vosse, a quien conoce desde que era un niño. Él y su padre fueron compañeros en el Foundation Racing en la Fórmula Ford 1600 británica en 1992, el año del nacimiento del pequeño danés.
Compañeros de equipo y también de casa, vivían juntos en Berkhamsted, Hertfordshire, propiedad del responsable del conjunto, Mick Goldney: "Siempre hemos estado en contacto y he visto su éxito en los coches deportivos. Todo lo que ha hecho me ha dado buenas sensaciones".
Kevin Magnussen es compañero de Dries Vanthoor y Raffaele Marciello en el WEC y, tras su estreno con BMW en las 24 Horas de Daytona, también disputará las 12 Horas de Sebring y el final de temporada de Petit Le Mans en Road Atlanta en octubre, aunque con Philipp Eng en la alineación. La oportunidad de correr en Estados Unidos era importante dada su historia familiar: "Muchos de esos circuitos son casi míticos para mí".
El reinicio de la carrera deportiva de Kevin Magnussen podría haberle dado una victoria a la primera, y de no ser por una fractura de nariz, él, y sus compañeros probablemente habrían ganado: "Teníamos el coche más rápido, deberíamos haber ganado".
Ganar carreras es algo que está deseando volver a hacer, y una victoria en solitario en Detroit durante su estancia en el IMSA en 2021 junto a Renger van der Zande se trata de como su único triunfo en carrera desde su paso por la FR3.5: "Al fin y al cabo, de eso se trata. Hice diez años de Fórmula 1 y nunca tuve la oportunidad de ganar. Vas a las carreras sin pensar siquiera en ganar vas con la esperanza de conseguir puntos, soñando con estar entre los cinco primeros o algo así".
"Al principio lo aceptas porque es Fórmula 1 y estás en ese escenario. Después de algún tiempo, te agota, se vuelve un poco desesperante, cada vez que hablamos de objetivos y estrategia [en BMW], y veo que estamos luchando por victorias, me recuerda lo mucho que he echado de menos eso", aseguró Kevin Magnussen.
Tiene algunas casillas que quiere marcar y sin duda tendrá la oportunidad en BMW con los GT. Correr en Nurburgring Nordschleife, en Bathurst y en Macao, donde compitió en Fórmula 3 están en su lista de deseos, y ya tachó uno, correr en las 24 Horas de Le Mans con su padre: "Era algo de lo que llevábamos hablando mucho tiempo".
Sin embargo, lo que realmente quiere es llevarse los grandes premios al nivel más alto en los deportivos. Habla de ganar el título del WEC y las 24 Horas de Daytona, que se disputan el segundo puesto en su lista de deseos, pero no oculta su objetivo número uno: "Tiene que ser Le Mans, ese es el grande".
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