Randy Mamola: Las dos caras de Valentino Rossi

En su primera columna exclusiva para Motorsport.com, Randy Mamola repasa el rendimiento de Valentino Rossi dentro y fuera de la pista y se pregunta si Yamaha podrá tener al italiano y a Jorge Lorenzo a largo plazo.

Después del fin de semana que vivimos en Qatar en el arranque del Mundial, no veo mejor asunto para estrenar esta sección que la renovación de Valentino Rossi por Yamaha. En este escaparate trataré de ser siempre honesto conmigo mismo, y eso a veces supondrá que seguramente haré ciertas reflexiones que no gustarán a todo el mundo. Digo esto porque soy consciente de que el protagonista de esta columna es el piloto con la comunidad de seguidores más importante de la historia de nuestro deporte, con todo lo que eso conlleva. Pero vayamos por partes.

Las hazañas de Valentino serán difícilmente igualables por nadie, y ya no me refiero sólo a las estadísticas que figuran en su palmarés, o sea títulos, victorias y demás, sino sobre todo a lo que ha conseguido en las dos últimas temporadas. Y eso es algo que sus oponentes reconocen abiertamente. Que alguien con 37 años y su hoja de servicios sea capaz de encontrar la motivación suficiente como para reinventarse y plantar batalla a rivales mucho más jóvenes que él, y hasta vencerles en la pista, es algo que debe servir de inspiración al mundo.

Lo vimos en 2015, un curso que Rossi planeó desde el primer gran premio y hasta el último. A lo largo de esos nueve meses se fue construyendo sus opciones de llevarse la que habría sido su décima corona, una de las que más ilusión le hubiera hecho. Este invierno me acerqué a Phillip Island, a los segundos entrenamientos de pretemporada, y hubo una cosa que me llamó la atención: nunca antes había visto a Rossi forzar tanto fuera del calendario. Y el domingo pasado, verle terminar a menos de tres segundos del ganador, en una carrera que fue siete segundos más rápida que la del año anterior, es algo digno de resaltar. No quiero hacerme pesado, pero la cuestión de la edad no es un asunto sin importancia.

Sin embargo, este fin de semana no sólo nos ofreció los mejores valores que el motociclismo lleva en su ADN, sino que también pudimos detectar algunos de los peores, esos que son el eco de todo lo que vivimos durante el desenlace del último campeonato. Escuchamos a Valentino decir que Jorge no tiene valentía suficiente como para fichar por Ducati. Más tarde se produjo el toma y daca dialéctico entre ellos e incluso se encararon en la pista durante el transcurso de la última sesión de ensayos libres. Si en el primer gran premio ya estamos así, no me quiero ni imaginar hasta qué punto podrá escalar la tensión a medida que vayan pasado carreras. Si Jorge renueva finalmente por Yamaha es imposible que ese nivel de crispación pueda sobrellevarse durante tres años. Y más en la coyuntura actual, en la que los roces serán constantes por la igualdad que existe entre las tres principales marcas.

Es evidente que Rossi tiene más fans de su lado que nadie, pero no creo que sea bueno para el deporte que se vivan escenas como las de Qatar, tanto en la parrilla como en el podio, con el público abucheando a Marc y Jorge después de haber hecho una carrera increíble. Yo sentí vergüenza, y me gustaría pensar que Valentino, también. Me da miedo pensar qué puede ser lo siguiente, no quiero ni siquiera imaginármelo. Lo hemos visto en el fútbol, pero esto, señores, es otra cosa. No aspiro a que Marc, Jorge y Vale se den la mano y de la noche a la mañana pasen a ser amigos, algo que ya he visto antes con Rainey y Schwantz, dos tipos que se odiaban y que ahora se llevan de fábula. Lo único que pido es que alguien haga algo y ponga algo de cordura.

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Evento GP de Qatar
Pista Losail International Circuit
Pilotos Valentino Rossi
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