El adiós Rupert Keegan: todo un Playboy de la pasada F1
El piloto británico falleció el 23 de septiembre de 2024, aunque dejó una vida para el recuerdo, muy comparable a la figura de James Hunt.
Se retiró a la isla de Elba, donde falleció a los 69 años tras una larga enfermedad. Rupert Keegan nos dejó tras ser una figura bastante controvertida en la Fórmula 1, y con un padre adinerado al ser el propietario de la compañía británica Air Ferries, se sintió atraído por el mundo de las carreras, en el que entró con un Ford Scort México.
Los turismos no le llamaban tanto la atención, ya que prefería los monoplazas, por lo que pasó a la Fórmula Ford 1600, antes de dar el salto a la Fórmula 3 británica, en la que ganó el título en la categoría BP en 1976 con un Chevron-Toyota, mientras que Bruno Giacomelli hacía lo propio en la modalidad de Shellsport, algo por encima.
El inglés era un tipo exuberante, al que le gustaba disfrutar de los placeres de la vida, aunque nunca estuvo cerca de ser campeón del mundo. Sin embargo, se le puede considerar un hombre que decidió estar entre sus dos pasiones, que eran el automovilismo y las mujeres, una especia de doble de James Hunt, pero el que sí que llegaría a tocar la cima de las carreras ni se le acercaba en cuestión de excesos.
Rupert Keegan compitió en doce grandes premios con el equipo Penthouse Rizla Racing, un conjunto que se creó gracias al apoyo de la revista masculina. Su 308E se reconocía fácilmente por el dibujo de una mujer en la carrocería, y cosechó su mejor resultado en el Gran Premio de Austria, donde finalizó séptimo, pero en aquel entonces solo los seis primeros sumaban puntos.
En 1978 se fue a Surtees, en donde probó tanto el TS19 como el TS20, pero no tuvo demasiadas alegrías, ya que en ocasiones no se clasificaba, en otras sufría accidentes y también la fiabilidad no estaba de su lado. Sin embargo, incluso ahí no pasó desapercibido, ya que uno de los patrocinadores era Durex, una empresa de preservativos.
En 1979 dejó la Fórmula 1 y probó suerte en la Fórmula Aurora, el campeonato que utilizaba antiguos monoplazas del Gran Circo, y con el Arrows A1B venció, al igual que Giacomo Agostini y Lella Lombardi. Espoleado por el éxito, trató de regresar a la máxima categoría del automovilismo con un Williams FW07 del equipo RAM, pero no tuvo mucho éxito.
En 1982 acabó con algunas apariciones con el March 821, con Rothmans como patrocinador, aunque pronto se comenzó a interesar por las carreras de resistencia. Rupert Keegan llegó a participar en las 24 Horas de Le Mans, incluso terminó quinto en la edición de 1983 con el FitzpatrickRacing a los mandos de un Porsche, además de estar presente en la Champ Car y competir en las 500 Millas de Indianápolis con Gohr Racing.
En 1995 estuvo en la parrilla de salida de la prueba francesa con un Lister GT1, pero más allá de eso, dejó una huella muy particular en el automovilismo. Era muy querido por su simpatía, lo que le llevó a frecuentar durante mucho tiempo un entorno muy prestigioso con los campeones del mundo más célebres de la época.
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