El W15 no despega y Mercedes F1 no tiene una solución fácil antes de 2026
Después de dos carreras, Mercedes F1 ha demostrado que a su nuevo W15 le falta carga aerodinámica y su situación no tiene una solución fácil antes de 2026.
En Mercedes hay cierta decepción: el W15 debía ser el monoplaza que les devolviese a la lucha por las victorias tras dos años complicados con el W13 y el W14 "sin pontones".
James Allison de hecho tomó las riendas del departamento técnico después de haber "apartado" a Mike Elliott, por lo que el técnico británico para construir el monoplaza de 2024 partía de una hoja en blanco con conceptos que se asemejaban más a los utilizados por Red Bull hasta 2023.
Sin embargo, después de las dos primeras rondas del curso, Lewis Hamilton y George Russell han colocado a Mercedes en la cuarta posición del mundial de equipos, por detrás de Ferrari y McLaren, así como de evidentemente Red Bull.
El panorama, por tanto, es muy distinto del que esperaban. En Bahrein, un sobrecalentamiento de la unidad de potencia de Russell le obligó a reducir su ritmo, pero en Yeda, una pista diferente, perdieron más de 20 segundos respecto al Ferrari de Charles Leclerc, que acabó tercero. Un abismo, también porque el McLaren de Oscar Piastri y el Aston Martin de Fernando Alonso terminaron por delante de su primer W15.
Está claro que el problema no es la unidad de potencia y que sus debilidades están en el monoplaza, que no responde en pista como los ingenieros esperaban después de ver los datos del túnel de viento y del simulador.
Al igual que el SF-24, el Mercedes también tiene una importante falta de carga aerodinámica. En Maranello intentaron tapar ese déficit utilizando el alerón trasero de Bahrein. En Brackley, en cambio, habían preparado una versión muy descargada que debería haber dado sus resultados, pero que dejó todavía más expuesta su carencia en las curvas de alta velocidad.
El W15 mostró sus límites en un circuito en el que se suponía que debía destacar: en las curvas rápidas, los dos pilotos sufrieron pérdidas repentinas de carga aerodinámica que hicieron que la parte trasera fuera inestable y especialmente temblorosa.
Para compensar la falta de carga aerodinámica, el personal de Showlin intentó bajar la altura del coche en relación con el asfalto y el efecto fue que el W15 empezó a rebotar con el tan famoso porpoising, que ya prácticamente ha desaparecido. Al final, se vieron obligados a buscar y encontrar una solución de compromiso, que claramente no dio los resultados deseados.
No hay solución fácil: el W15 es un coche destinado a tener una vida más larga de lo normal, porque su existencia debería alargarse hasta bien entrado el 2025 (el presupuesto del año que viene se destinará en su mayor parte al coche de 2026 para el nuevo reglamento), por lo que habrá que encontrar la clave para mejorar el rendimiento de un coche que por el momento decepciona las expectativas creadas por la escudería alemana.
Mercedes tiene los recursos humanos para encontrar una solución, lo que falta ahora es tiempo: ¿cuándo podremos ver una versión B que al menos realinee al W15 con los Ferrari? Esa es la pregunta a la que tendrán que encontrar respuesta en Brackley...
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