¿Cuál es el futuro de la Fórmula 1 tras la guerra FOM-FIA?
No es una novela más, es una guerra casi abierta la que la carta que la FOM (de la Fórmula 1) escribió al presidente de la FIA. ¿Qué pasará ahora con la categoría?
A la Fórmula 1 le encanta una buena tormenta y saborearla con una taza de té, pero la carta de esta semana de la FOM al presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, es algo mucho más grande que eso.
En lugar de ser una historia secundaria del culebrón de la era Netflix de la F1, podría suponer el inicio de un cambio de dinámica en la forma de gestionar el campeonato.
Aunque en público durante mucho tiempo el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, y el director ejecutivo de la F1, Stefano Domenicali, parecían unidos, la gente del paddock saben que fuera de los focos las cosas han sido diferentes. Lejos de las cámaras de televisión, los micrófonos y las libretas de los periodistas, las tensiones se han ido agudizando desde hace meses.
Aunque muchos de los choques de opinión entre el máximo responsable de la FIA y los jefes de Liberty Media, propietaria de la F1, se resolvían antes amistosamente a puerta cerrada sin necesidad de airear los trapos sucios en público, las cosas han dado un gran giro esta semana.
De hecho, la airada carta de la F1 a Ben Sulayem sobre sus comentarios acerca de un precio "inflado" de 20.000 millones de dólares para comprar la categoría ha dado lugar a lo que, según una fuente del mundo de la F1, es ahora una "guerra abierta" entre el organismo regulador de la F1 y el propietario de sus derechos comerciales.
Una enorme bandera de la FIA ondea en la parrilla.
La batalla de poder entre la FIA y la FOM por la Fórmula 1
Este actual enfrentamiento está muy lejos de las décadas en las que la FIA y la FOM eran uña y carne. De hecho, es el polo opuesto a la época en la que el entonces presidente de la FIA, Max Mosley, y Bernie Ecclestone se confabulaban para dividir y conquistar a los equipos.
Ahora parece que hemos vuelto al tipo de escenario que tuvimos a principios de los 80 en el que había una guerra FISA-FOCA, donde Ecclestone estaba un lado de la valla y el jefe de la FIA Jean-Marie Balestre al otro, con pocos puntos en común entre ellos.
Si bien la gota que colmó el vaso fue la forma en que Ben Sulayem se pronunció sobre las preocupaciones acerca de la rumoreada oferta de 20.000 millones de dólares para la F1 por parte del fondo soberano de Arabia Saudí (aquí lo puedes leer), las tensiones entre él y la FOM no han dejado de bullir durante los últimos 12 meses.
Ha habido una secuencia de acontecimientos y respuestas que han servido para agravar la situación. Algunos de ellos están relacionados con el órgano de gobierno y la forma en que ha estado gestionando los asuntos reglamentarios de la F1. Ahí se incluye lo que se percibió como una respuesta insatisfactoria a los errores que la FIA cometió en el Gran Premio de Abu Dhabi 2021, el bloqueo inicial de Ben Sulayem de que hubiera más carreras al sprint en el calendario para 2023, y el malestar por algunas de las decisiones de control de carrera y la aplicación de las reglas el año pasado (como el coche de seguridad de Monza y la confusión de la regla de puntos del GP de Japón).
También ha habido malestar en algunos sectores por la manera en que Ben Sulayem prefiere tratar los asuntos personalmente él en lugar de utilizar los canales de la FIA para hacer según qué declaraciones.
Aunque se podría argumentar que ese enfoque personal puede ser un punto fuerte -como la forma en que habló con todos los pilotos y equipos sobre el problema de porpoising el año pasado para formular una respuesta- ha habido ocasiones en las que ese enfoque ha molestado a los que están dentro de la F1, especialmente cuando no ha estado al tanto de todos los detalles de asuntos increíblemente complejos que tenía delante.
Christian Horner, Max Verstappen, Campeón de F1 de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, Presidente de la FIA, Stefano Domenicali.
La publicación por parte de la FIA del comunicado de prensa del calendario récord de 2023 con palabras de Sulayem antes de que la F1 supiera que iba a salir, y ese incómodo intercambio de pullas en el escenario con el director de Red Bull, Christian Horner, en la gala de la FIA sobre la confusión del GP de Japón, provocó un pequeño revuelo.
Pero las cosas se han agravado drásticamente en las últimas semanas a raíz de las publicaciones en las redes sociales de la cuenta personal de Ben Sulayem. El primero fue criticando el rechazo a la candidatura del nuevo equipo de Andretti, a pesar de que las actuales escuderías habían mantenido en privado sus opiniones sobre el asunto. Ahora, sin embargo, sus comentarios sobre el interés saudí y el precio de 20.000 millones de dólares han demostrado ser un paso demasiado lejos.
La situación sobre ese fondo de Arabia Saudí es quizá el ejemplo más representativo de lo que preocupa a las fuentes del paddock: la necesidad de Ben Sulayem de dar una respuesta personal contundente a una noticia que, según fuentes internas, estaba fuera de lugar y podía ser ignorada. En lugar de que los saudíes hayan considerado la posibilidad de comprar la F1, el detonante de la historia fueron las conversaciones que involucraron a los saudíes alrededor durante el Gran Premio de Italia de 2021 para participar en el patrocinio de carreras, planes que no se concretaron.
Dado que la historia ha resurgido ahora, tiene toda la pinta de ser una filtración deliberada para tratar de conseguir la cifra de 20.000 millones de dólares (más de 18 millones de euros). No está claro quién se beneficia más de que se hable de ello, y por qué aparece ahora...
Sin embargo, los accionistas de la F1 salieron ganando, ya que el precio de las acciones de la FWONA (Liberty Media y la F1) subió un 7,8 %, desde valer menos de 54 euros el viernes antes de que apareciera la noticia de Bloomberg, hasta alcanzar un máximo de 58,49 euros ese mismo día, antes de retroceder. La subida del precio de las acciones también significa que, en última instancia, un precio de 20.000 millones de dólares no parece excesivo, ya que la capitalización bursátil de la F1 se sitúa actualmente en torno a los 14.700 millones de euros.

El impacto de los equipos en la guerra FIA-FOM
Aunque los equipos están actualmente al margen y simplemente viendo desde fuera la batalla entre la F1 y la FIA, son conscientes de cómo se desarrollan las cosas a partir de ahora. En un momento en el que la F1 va viento en popa, con récords de asistencia a las carreras y de ingresos, una batalla por el poder en la cúpula podría suponer una distracción innecesaria.
Varias fuentes con las que ha hablado Motorsport.com sugieren que los acontecimientos entre los altos cargos no son algo que haya hecho saltar las alarmas sobre posibles daños a los equipos o a la imagen global de la F1 para patrocinadores y aficionados.
Los ingresos de los equipos por derechos comerciales no deberían verse afectados y, aunque las relaciones entre Ben Sulayem y la FOM se rompieran por completo, las estructuras de gobierno de la FIA deberían permitir que los procesos que necesita la FOM (como la organización de los fines de semana, la aprobación del calendario de F1 y la resolución de los cambios en las reglas por parte del Consejo Mundial del Motor) siguieran adelante.
Donde apuntan a que se producirá el mayor cambio es quizás en los pasillos de la FIA, dependiendo de cómo vean la acción de Ben Sulayem los que están dentro del organismo. La advertencia de la FOM de que la FIA podría ser "responsable" de los daños causados por Ben Sulayem al hablar de asuntos comerciales no pasará desapercibida para otros miembros, ya que los reguladores de las reglas no ven con buenos ojos nada que afecte indebidamente a las valoraciones de las empresas.
No olvidemos que Elon Musk fue multado con un total de 40 millones de dólares en 2018 por la Comisión del Mercado de Valores (SEC) cuando fue acusado de haber engañado a los inversores por un tweet que sugería que estaba estudiando llevar su compañía Tesla a la bolsa.
Además, la carta de la FOM sirvió como recordatorio de que la FIA había acordado hace tiempo no involucrarse en ningún asunto comercial relacionado con la F1.
Como parte de una aprobación por parte de las autoridades anticartel de la UE en 2001, se dejó muy claro dónde terminaba el control de la FIA.
En el comunicado de prensa emitido entonces por la Comisión Europea, se afirmaba: "El papel de la FIA se limitará al de regulador deportivo, sin conflictos de intereses comerciales".
Y añadía: "La FIA no tendrá, por tanto, ninguna influencia en la explotación comercial del Campeonato de Fórmula 1".
Mohammed Ben Sulayem, Presidente de la FIA
El futuro de la Fórmula 1 con una FOM y FIA en guerra
¿Y ahora qué? A corto plazo será interesante ver si Ben Sulayem se mantiene firme en lo que dijo, o si se disculpa y cambia su táctica de cara al futuro. A largo plazo, sería un error sugerir que la F1 se conformará con una especie de golpe de estado de la FIA y la llegada de otra persona para dirigir el organismo.
Sin embargo, lo que probablemente sí quiere es una definición más clara de las esferas de responsabilidad de la FIA. En particular, en la forma en que las cosas se manejan en el futuro para que Ben Sulayem no actúe como una espina en el costado de la F1 en la evolución de la categoría de la manera que quiere.
Pero, casi con toda seguridad, la F1 querrá garantías de que la FIA se atiene a lo que acordó con la Unión Europea hace décadas: no involucrarse, ni tratar de influir, en ningún asunto comercial.
El propio Ben Sulayem lleva tiempo insistiendo en que no ve grandes problemas entre él y Domenicali. En el Gran Premio de Abu Dhabi del año pasado, dijo que hablaban cada dos días sobre sus asuntos.
El pasado fin de semana, en el Rally de Montecarlo del WRC, Ben Sulayem volvió a señalar que las cosas iban bien en la cúpula, aunque sabía que había momentos en los que el promotor de la F1 tenía que actuar de la forma que consideraba mejor.
"Sí, pero la FIA también tiene que hacer su trabajo", dijo. "Lo bueno es que tengo una buena relación con Stefano. Stefano viene del automovilismo y de la industria automovilística, así que eso facilita que ambas partes avancemos. No es algo en lo que traes con alguien que tiene un gran conocimiento comercial total pero que sabe cero sobre el deporte, no".
Ben Sulayem insinuó que las fricciones entre la FIA y la FOM se debían a los medios de comunicación.
"También han sido los medios de comunicación los que han creado esto", dijo. "Cuando los medios dicen: 'cada vez que hacéis algo para corregiros [el uno al otro], oh, hay una división'".
Lo que la carta de la F1 a la FIA ha demostrado, en cualquier caso, es que el ambiente entre los altos mandos no es producto de la imaginación de los periodistas. Por el contrario, es una lucha real por el control de la dirección futura de la F1, y parece que es algo que dominará la agenda del paddock en los próximos meses...
Stefano Domenicali y Mohammed Ben Sulayem, Presidente de la FIA
Comparte o guarda este artículo
Mejores comentarios
Suscríbete y accede a Motorsport.com con tu ad-blocker.
Desde la Fórmula 1 hasta MotoGP, informamos directamente desde el paddock porque amamos nuestro deporte, igual que tú. Para poder seguir ofreciendo nuestro periodismo experto, nuestro sitio web utiliza publicidad. Aún así, queremos darte la oportunidad de disfrutar de un sitio web sin publicidad y seguir utilizando tu bloqueador de anuncios.