Mari Boya destapa la inestabilidad de Prema en F2: "Ya voy con el sexto ingeniero"
Mari Boya explica una de las claves de la complicada temporada de Prema en Fórmula 2: ha trabajado ya con seis ingenieros diferentes y admite que esa inestabilidad "no parece correcta".
La temporada de debut de Mari Boya en Fórmula 2 no está siendo sencilla. No tanto por su adaptación a la categoría, sino por todo lo que está ocurriendo a su alrededor en un PREMA que atraviesa uno de los momentos más complicados de su historia reciente en las categorías de promoción.
El español consiguió marcharse del estreno del Madring con mejores sensaciones después de terminar octavo en la carrera sprint, remontando desde la 12ª posición y sumando un punto, y ser 11º el domingo tras una estrategia que quedó comprometida por el Safety Car. Un paso adelante respecto a otros fines de semana, pero todavía lejos de donde esperaba estar cuando dio el salto desde la F3.
Y tras el Gran Premio de España, Boya reveló uno de los problemas que ayudan a entender las dificultades que ha sufrido durante su primer año en F2: ya ha tenido seis ingenieros diferentes.
"El Prema no está cambiando mucho ahora, lo único que hay es igual cierta estabilidad. Es la primera vez que he empalmado cuatro o cinco carreras con el mismo ingeniero. Ya voy con el sexto ingeniero", explicó el piloto de la Aston Martin Driver Academy.
Una cifra especialmente llamativa en una categoría en la que los pilotos disponen de poquísimo tiempo en pista antes de afrontar una clasificación que, debido a la enorme igualdad de la parrilla, puede condicionar prácticamente todo el fin de semana.
Boya, de hecho, reconoció que hasta ahora había preferido no hablar públicamente de esa situación.
"Es la primera vez que digo esto un poco abierto porque no me parece correcto, pero es así".
Boya explica por qué tantos cambios de ingeniero le perjudican
El piloto español quiso dejar claro que los cambios no han sido una decisión suya. Más bien al contrario.
"Yo no he cambiado ningún ingeniero, solo cambié un ingeniero. El problema es que cuando viene un ingeniero, no viene un ingeniero experimentado en la categoría, se tiene que adentrar a ella".
Ahí aparece otro de los grandes condicionantes de la Fórmula 2 actual. Los entrenamientos libres duran apenas 45 minutos y, entre banderas rojas, tráfico, preparación de neumáticos y los limitados juegos disponibles, las oportunidades para experimentar con la puesta a punto son mínimas.
"Con un free practice de 40 minutos, donde muchas veces hacemos dos vueltas, ya me dirás tú lo que se puede probar", lamentó Boya.
La falta de experiencia específica también obliga a recurrir constantemente a otros miembros del equipo: "Cuando yo pido algún cambio o alguna cosa, siempre tienes que ir al otro ingeniero a preguntar, pero es que el otro ingeniero está con otro piloto".
"Es como que siempre vas a remolque y es una categoría en la que la clasificación es tan importante que, en un momento, se te escapa el fin de semana y no te da tiempo a aprender".
Las palabras de Boya encajan con la difícil situación deportiva de Prema. El equipo italiano, históricamente una referencia en las categorías inferiores y campeón de F2 en distintas etapas, ocupa actualmente la 10ª posición del campeonato de equipos con 41 puntos, sólo por delante de AIX Racing.
Los problemas tampoco son exclusivos de Madrid. Ya después de su complicado fin de semana del Circuit de Barcelona-Catalunya, donde Boya fue 15º en la sprint y 21º en la carrera principal, el español reconoció que estaban trabajando mucho sin encontrar las respuestas esperadas: "Necesitamos trabajar duro y encontrar una solución porque estamos demasiado lejos".
La estabilidad empieza a dar resultados en Prema
Precisamente por eso, Boya considera que la pequeña mejoría observada en las últimas citas no responde a ningún cambio radical en el coche, sino a algo mucho más básico: por fin ha podido encadenar varias carreras trabajando con la misma persona.
"Ahora este rendimiento que pinta un poco mejor es simplemente por una constancia de trabajo donde con el ingeniero también me empieza a conocer, ambos sabemos en qué línea trabajar y yo creo que es por eso".
Madrid suponía, además, una prueba especialmente delicada para Prema. Al tratarse de un circuito completamente nuevo, no existían referencias previas con las que construir una base sólida de puesta a punto.
"Realmente venía a Madrid no muy confiado porque cuando hay un circuito nuevo no tenemos data previamente y tenemos que hacer un coche, entre comillas, de cero para aquí".
Por eso, pese a terminar fuera de los puntos el domingo, Boya salió del Madring viendo señales bastante más esperanzadoras que en las primeras pruebas del campeonato.
"Respecto a Canadá o Miami se han dado pasos increíbles porque al final del fin de semana hemos podido ser algo más competitivos y me vuelvo bastante contento".
Una mejoría todavía insuficiente para devolver a Prema a las posiciones que históricamente ha ocupado en F2, pero que Boya vincula directamente con algo que hasta ahora apenas había tenido durante su temporada de debut: continuidad dentro de su propio lado del garaje.
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