Opinión: ¿estoy loco por disfrutar del GP de Mónaco de F1?
El Gran Premio de Mónaco 2024 de Fórmula 1 no pasará a la historia como el más divertido, pero fue más entretenido de lo que muchos comentaron.
De hecho, sé que estoy en minoría, pero en lo que respecta a los grandes premios en Mónaco, fue uno de los que más disfruté. Los domingos en el Principado nunca fueron para adelantar, todo el mundo sabe que la lucha por la victoria es en un 99,99% en la clasificación porque, al ser casi imposible superar a tu rival, la posición en la parrilla de salida es la clave.
Un adelantamiento es una rareza, y solo cuando la carrera tiene algo de imprevisibilidad por la meteorología, las cosas se ponen un poco más interesantes. Olivier Panis pudo confirmarlo tras su sorprendente triunfo en la cita de 1996, y la lluvia es la razón por la que la prueba del curso pasado tuvo 23 adelantamientos, mientras que un año antes tuvo 13.
Cuando está seco, se pueden contar fácilmente con una mano, y en 2024 fueron tan solo cuatro, los mismos que en 2018, y si quieres hablar de falta de acción, solo debes remontarte a la edición de 2021, en donde hubo un total de cero. El único momento de riesgo en el Gran Premio de Mónaco está en las paradas en boxes, ya que un error ahí podría descarrilar todo el fin de semana, como le ocurrió a Daniel Ricciardo en 2016 cuando su equipo no tenía listos los neumáticos, o en 2017, cuando Sebastian Vettel superó a Kimi Raikkonen en el momento de pasar por el pitlane.
La bandera roja debido al accidente de Sergio Pérez con los dos coches de Haas nos privó de ese elemento estratégico, ya que era bastante evidente que la victoria no se decidiría en la gestión de las gomas. Si bien eso provocó algunas ideas derrotistas, como la de George Russell, que fue muy despacio para que su compuesto medio llegar a la meta, para mí abrió un tipo diferente de intriga.
Mientras Charles Leclerc intentaba marcar el ritmo en la parte delantera y el británico estaba quinto, se abría la posibilidad de tener una ventana para que Lando Norris, que iba cuarto, pudiera tener una detención gratis para cambiar sus compuestos, cosa que le podría permitir adelantar a sus rivales.
Viendo cómo los tiempos por sector subían en cada giro, y cómo la diferencia entre los dos ingleses aumentaba constantemente, se desarrollaba un apasionante juego del gato y el ratón que era bastante interesante de ver a medida que pasaban las vueltas. Como bien saben mis amigos de simulación de carreras, soy un gran aficionado de las citas largas en las que se debe gestionar el combustible y las gomas, en las que el placer de pensar lo que ocurre durante una hora y media puede ser tan entretenido como una batalla en paralelo con varios adelantamientos.
No se trata de la posición o del ritmo de los primeros compases de la prueba, sino de dónde se juntan las cosas y se llega a la bandera a cuadros, y el Gran Premio de Mónaco 2024 de Fórmula 1 fue algo así.
Ferrari sabía muy bien que no podían arriesgarse a que Lando Norris hiciera esa parada, por lo que debían asegurarse de que Carlos Sainz frenara ese incremento de colchón con respecto a George Russell. También debía asegurarse de que Charles Leclerc no fuera demasiado rápido para que Oscar Piastri tuviera también esa detención sin perder posición.
Alrededor de la vuelta 40, el peligro de que se abriera la ventana de parada en boxes para el cuarto clasificado era muy real, lo que provocó un descenso del ritmo del español de los del Cavallino Rampante. Hubo un momento en el que Lando Norris tuvo opción a pasar por el pitlane, pero todo se esfumó cuando George Russell incrementó el ritmo al ver que Max Verstappen y Lewis Hamilton, detrás de él, se detuvieron para montar neumáticos nuevos.
Al final, parar o no quizá no marcaba la diferencia, ya que las gomas desgastadas podían resistir los ataques, como demostró el británico de Mercedes, además de que Lance Stroll hizo ver que pasar de blandos nuevos a viejos era una buena forma de abrirse hueco, pero en McLaren no tenían esa posibilidad, por lo que volver a los medios no era lo ideal.
Los de Woking consideraron que al final, aunque Lando Norris se hubiera detenido, no habría cambiado nada y no habría adelantado. Sin embargo, esa no es la cuestión, ya que se trata de una visión retrospectiva, sino que fue la posibilidad de que hubiera algo de acción cuando se llegaba a la bandera a cuadros, de ver lo que podría hacer el inglés arriesgando o no con mejores gomas, y eso fue suficiente para mantener mi interés.
Por supuesto, si todas las carreras fueran como las del Principado, sería difícil pensar que es una razón para sintonizar la Fórmula 1 durante 24 domingos, pero como evento único, todos sabemos lo que depara el fin de semana del Gran Premio de Mónaco y, para mí, sigue siendo un éxito.
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