Latvala debe vencer a Latvala

Jari-Matti Latvala tiene la difícil misión de superarse a si mismo, para demostrar de lo que puede ser capaz, escribe nuestro columnista Mauricio Gallardo.

Previo al Rally de Portugal, el paso del WRC por Argentina reflejó una vez más que Jari-Matti Latvala es un exponente de los más rápidos, sin embargo no logra sus objetivos y su tiempo pasa.

Ganador de 16 rallyes mundialistas, con 447 triunfos en pruebas especiales, 3 subcampeonatos del mundo, 2 veces tercero y otras 3 veces cuarto en el certamen, cifras nada despreciables para la campaña de cualquier piloto, pero en el caso de Jari-Matti suena a poco, porque tiene condiciones para cosechar mucho más.

El piloto finlandés es uno de los más espectaculares para ver en acción. Es siempre rápido y agresivo al extremo, pero cada vez que se pega destruye un auto porque fiel a su estilo, se la pega de verdad.

Muchos nos preguntamos porque Jari-Matti no logró aún su título en la clase mayor del World Rally Championship, cuando lleva tiempo mostrando su garra al volante, casi siempre del mejor auto disponible y con el soporte de los principales equipos del certamen.

El propio piloto escandinavo nos da las respuestas cuando tira por la borda carreras que parecía tenerlas en el bolsillo, más allá de que en el rally nunca se sabe que puede pasar en la próxima curva, cuando se trata de Latvala la incertidumbre es mayor.

Su estilo tan vehemente, se asemeja al de Colin McRae y Petter Solberg, por citar dos de los últimos exponentes más espectaculares y vistosos de la categoría de los derrapes. Ellos si bien se golpearon duro muchas veces, al menos lograron ser campeones del mundo una vez.

Queda claro entonces que la forma de correr de Latvala contrasta con la de Ogier y por supuesto, con la del rey de la especialidad Sebastien Loeb. Los franceses han demostrado tener el control la mayoría de las veces y salvo unos pocos accidentes fuertes, normalmente son de los que llevan el auto entero a cada asistencia.

La regularidad y esa manera de correr dosificando el ímpetu, acelerando solo en los momentos necesarios, administrando el ritmo con el menor margen de error posible, le significó a Loeb sus 9 coronas y otras 3 a Ogier, por ahora.

Jari-Matti Latvala fue apoyado más de la cuenta por sus equipos. En su momento Malcom Wilson siguió confiando en él cuando todo era un caos para el nórdico, ya que además de velocidad tenía esos momentos de desconcierto que siempre terminaba con su auto y su estoico navegante Miikka Anttila, todos ruedas para arriba. Ahora es Jos Capito en Volkswagen quien sostiene su presencia en el mundial pero la presión aumenta.

Tras intensas sesiones de terapia, con una fortaleza y determinación extraordinaria, Latvala sigue buscando su tan anhelado objetivo. Tiene más, mucho más que otros pilotos que pasaron por el campeonato sin el fuego sagrado de la velocidad, pero con eso no alcanza y la historia se repite, los golpes inesperados siguen allí, arruinando sus posibilidades.

A esta altura no cabe ninguna duda de que el Jari-Matti Latvala errático, es al único rival al que el finlandés debe derrotar para poder definitivamente plantarse como uno de los grandes y por lo visto, superarse a si mismo es más complejo que vencer a Ogier, algo que de hecho ya pudo hacer.

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Acerca de este artículo
Series WRC
Pilotos Jari-Matti Latvala
Tipo de artículo Análisis