Daytona 500: el recuerdo de Dale Earnhardt 20 años después de su muerte

Dale Earnhardt falleció en la última vuelta de las Daytona 500 de 2001 y la NASCAR cambió para siempre. JIm Utter recuerda aquel día trágico.

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Daytona 500: el recuerdo de Dale Earnhardt 20 años después de su muerte

No sé qué me sorprende más: que hayan pasado 20 años desde la muerte de Dale Earnhardt o que haya estado cubriendo las carreras de NASCAR incluso más tiempo aún.

Han ocurrido tantas cosas en NASCAR desde que empecé a cubrir la categoría de forma habitual en abril de 1998 que a menudo es difícil recordar muchos detalles sobre algún fin de semana en particular.

Recuerdo quién ganó una carrera, o un accidente particularmente grave, o a veces puede ser algo totalmente fuera de lo común, como el gigante Tropicana Orange que rodó en la pista de Chicagoland Speedway en 2004 durante la sesión de clasificación.

Pero yo, y estoy seguro de que todos los que formaron parte de él, recordamos mucho más de un día concreto... El día en que Dale Earnhardt murió en un accidente en la última vuelta de las 500 Millas de Daytona de 2001.

El accidente mortal de Dale Earnhardt

El accidente mortal de Dale Earnhardt

Era la tercera vez que cubría las 500 Millas de Daytona para The Charlotte Observer. Por aquel entonces, The Observer contaba con dos redactores de cabecera que cubrían NASCAR: el fallecido David Poole y yo. El periódico también solía enviar al menos un fotógrafo y un columnista para el fin de semana de las 500.

Recuerdo haber ido al circuito ese día con gran expectativa. Por un lado, Dodge volvía a la Cup Series por primera vez en 16 años y sus pilotos habían ocupado la primera fila en la clasificación, con Bill Elliott en la pole.

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También era la primera carrera del nuevo acuerdo de televisión de NASCAR, de 2.400 millones de dólares y seis años de duración, en el que participaban Fox Sports, FX, NBC y Turner Sports.

Al no haber cubierto la categoría durante mucho tiempo, me resultaba difícil entender cómo este acuerdo cambiaría todo, pero parecía que todos los que entrevisté antes de las 500 ese año pensaban que podría ser un punto de inflexión monumental para NASCAR.

Dale Earnhardt Jr. y Michael Waltrip

Dale Earnhardt Jr. y Michael Waltrip

Hubo otras historias que hicieron ruido, como la de Michael Waltrip, que consiguió un asiento a tiempo completo en la Copa con Dale Earnhardt Inc.; Kurt Busch ascendía a la Copa desde la Truck Series con Roush Racing; y era la primera temporada desde 1971 sin el tricampeón de NASCAR Darrell Waltrip como competidor, ya que se había trasladado a la cabina de retransmisión de Fox Sports.

En los días previos a las 500, recuerdo haber asistido a un evento de prensa muy elaborado en un hotel en la playa en el que se presentó al entonces piloto de la Serie Busch, Kevin Harvick, como futuro compañero de equipo de Earnhardt y Mike Skinner en la Cup Series.

Harvick iba a correr un puñado de carreras en 2001 con America Online como patrocinador y luego se convertiría en el piloto a tiempo completo del Chevrolet N°30 de Richard Childress Racing en 2002. Todavía recuerdo los montones de fundas de ordenador y CDs de acceso a Internet de America Online –un artículo de moda entonces– que se regalaron aquella noche.

El día de la carrera

Aprendí rápidamente en este trabajo que el tráfico del día de la carrera era horrible, por lo que Poole y yo llegamos alrededor de las 8 de la mañana el día de las 500. Era un día precioso, cálido y con bastante brisa. Lo mejor de los días de carrera es llegar siempre sin la preocupación de que el mal tiempo pueda posponer el evento.

Creo recordar que pasé mucho tiempo prestando atención al programa previo a la carrera en la televisión, en gran parte para ver cómo Fox iba a presentar su primera carrera de su nuevo contrato, que además resultaba ser la más importante de la temporada.

Dale Earnhardt encabeza la parrilla

Dale Earnhardt encabeza la parrilla

La carrera en sí recuerdo que fue muy disputada, con varios pilotos diferentes capaces de mantenerse al frente para liderar. Aunque se pensaba que los Dodge carecían de velocidad antes de la carrera, Sterling Marlin y Ward Burton tenían claramente dos de los coches más rápidos ese día.

Burton se vio envuelto en un gran accidente en la vuelta 173 que afectó a casi 20 coches y envió al piloto Tony Stewart al Centro Médico de Halifax tras volcar su Chevrolet N°20 en la recta de atrás.

Cuando la carrera se acercaba a su final, los Chevrolet de Michael Waltrip, Dale Earnhardt Jr. y Earnhardt Sr. se colocaron al frente y trataron desesperadamente de defenderse del ataque final de Marlin para ganar la carrera.

Trabajando en la sala de prensa del infield, me preparé para dirigirme a la calle de boxes y luego al garaje al final de la carrera, mi papel típico cuando tanto Poole como yo trabajamos en una carrera.

Había muchas historias interesantes que pensé: Waltrip buscando su primera victoria en la serie, Earnhardt Jr. en la pelea, Earnhardt Sr. posiblemente logrando una segunda victoria en las 500 Millas de Daytona o Dodge completando un regreso competitivo en su primer fin de semana de carrera de vuelta en la categoría más importante de NASCAR.

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Dale Earnhardt delante de Jeff Gordon en las Daytona 500 de 2001

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Resulta que, estando cerca de la calle de boxes, pude ver un accidente en la última vuelta entre dos coches cerca de la curva 4, uno de los cuales reconocí como el de Ken Schrader. Mirando hacia la línea de meta, vi a Michael Waltrip cruzar la bandera a cuadros con Earnhardt Jr. y el golpeado Ford de Rusty Wallace cerca.

Esperando a que los coches llegaran a la calle de boxes, vi la repetición de la última vuelta en uno de los boxes y oí a varios miembros del equipo hablando de que Schrader y Earnhardt Sr. se habían tocado. La repetición mostraba un fuerte accidente, pero en mi relativamente breve experiencia de entonces, había visto otros mucho más bestias.

Ya el año anterior, había estado en la pista cuando el piloto Kenny Irwin Jr. había muerto en un accidente en New Hampshire y cubrí las muertes de los pilotos Tony Roper en una carrera de las Trucks en Texas y Adam Petty, también en un accidente en New Hampshire.

El accidente mortal de Dale Earnhardt

El accidente mortal de Dale Earnhardt

El silencio posterior

Al principio no creí que este accidente fuera especialmente grave, pero en mi corto tiempo como periodista de automovilismo he aprendido que nada habla más fuerte en una pista de carreras que el silencio.

Cuanta más gente veía después de la carrera, más callados parecían estar todos. Los pilotos y los miembros del equipo parecían no saber qué decir, o incluso si debían decir algo. Nadie decía por qué, simplemente parecía que todo el mundo sabía que algo no iba bien.

Una llamada de Poole, que trabajaba en el palco de prensa, me hizo saber que Earnhardt Sr. aún no había salido de su Chevrolet N°3 y que parecía que los comisarios de seguridad iban a sacarlo de su coche.

Eso no era una buena señal. Volví a la sala de prensa del infield para empezar a trabajar en un par de historias que planeaba escribir sobre Earnhardt Jr. y Wallace, pero también me puse en contacto con fuentes para ver si alguien tenía una idea de la gravedad del accidente.

El accidente de Dale Earnhardt

El accidente de Dale Earnhardt

Mientras estaba sentado en el centro de prensa, recuerdo que había contactado antes con un amigo mío que trabajaba con Stewart para comprobar su estado, ya que había sido trasladado al hospital tras el accidente anterior.

Mi teléfono sonó y era él. Todavía estaba en el hospital y me dijo que Stewart se pondría bien, pero también me dijo que tenía algo más que compartir. Que estaban allí cuando Earnhardt había sido llevado al hospital y que había muerto.

Sin pensarlo, solté: "¿Qué?". Sé que los compañeros que me rodeaban me oyeron. Le aseguré a mi amigo que no escribiríamos nada hasta que alguien hiciera un anuncio oficial, pero le agradecí el aviso.

Envié un mensaje a Poole sobre lo que me habían dicho y, cuando terminé y levanté la vista, mis colegas cercanos me miraron con perplejidad. Les dije que me siguieran por la puerta principal, donde me limité a decir "Earnhardt ha muerto. Preparaos para escribir".

El accidente de Dale Earnhardt

El accidente de Dale Earnhardt

Durante la siguiente hora, más o menos, parecía que nadie sabía qué hacer. Todos parecíamos saber lo que había pasado, pero hasta que alguien lo confirmara oficialmente, no había nada que hacer al respecto.

Los directivos de NASCAR habían cerrado con cadenas el ingreso a los garajes ubicado inmediatamente adyacente al centro de prensa. Más y más miembros de los medios de comunicación parecían estar llenando los ya abarrotados confines del centro de prensa, incluyendo un montón de cámaras de televisión. La gente estaba de pie, esperando, pero sin saber exactamente a qué.

Entonces, sobre las 18:30 o 19:00, el presidente de NASCAR, Mike Helton, llegó a la sala de prensa y se dirigió a la multitud. Fue una declaración breve, pero nunca olvidaré sus últimas palabras: "Hemos perdido a Dale Earnhardt".

La ambulancia de Dale Earnhardt tras el accidente

La ambulancia de Dale Earnhardt tras el accidente

Recuerdo dos cosas justo después de eso: el silencio aturdido de la sala y la forma en que la voz de Helton se quebró al decir esas últimas palabras.

Poco a poco, el ruido empezó a aumentar en el centro de prensa y todo el mundo empezó a volver al trabajo, escribiendo no solo sobre Michael Waltrip, que ponía fin a una racha de cero victorias en 462 carreras, sino también sobre la muerte prematura del propietario de su coche, Dale Earnhardt, ese mismo día.

Las siguientes horas fueron un torbellino: escribir numerosas historias, planificar más en los próximos días, coordinar con otros reporteros del Observer que estaban trabajando en historias en Charlotte y ver qué hacer con los viajes mientras se organizaban más ruedas de prensa.

Aficionados con tres dedos al aire en la vuelta 3 en homenaje a Dale Earnhardt 10 años después de su muerte

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El camino a seguir

No sé cuándo regresé finalmente a mi coche en el aparcamiento de los medios de comunicación esa noche, pero sí recuerdo que me resultó especialmente difícil asimilar todo lo que había ocurrido durante ese día.

El espectáculo de las carreras de NASCAR nunca me había parecido tan grande cuando empezó el día. Parecía el amanecer de una nueva era en este deporte.

Y resultó que así fue, y de muchas maneras inesperadas.

El acuerdo televisivo de NASCAR contribuyó a su crecimiento en la escena del deporte, pero con él llegó el escrutinio de los medios de comunicación convencionales por la muerte de una de sus mayores estrellas.

Las muertes de tres pilotos de NASCAR en el año 2000 parecieron al principio pasar sin muchos cambios, pero la muerte de Earnhardt desencadenó una transformación de la cultura y el desarrollo en cuanto a la seguridad de los pilotos.

Kevin Harvick

Kevin Harvick

Las carreras cambiaron para siempre, como la de Kevin Harvick, que pasó de ser un desconocido piloto de la Busch Series a ser el sustituto de Earnhardt en la Cup Series en el lapso de unas 48 horas.

Millones de aficionados de NASCAR perdieron a un favorito. Algunos eligieron a otro, mientras que otros no volvieron a verlo.

Han pasado 20 años desde la muerte de Dale Earnhardt y muchas cosas han cambiado. Lo que nunca cambiará es lo mucho que la muerte de Earnhardt cambió a NASCAR y a todos los que trabajamos aquí.

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Sobre este artículo

Campeonatos NASCAR Cup
Autor Jim Utter