Rossi y Viñales, amigos con fecha de caducidad

Randy Mamola, el reconocido ex piloto y analista norteamericano vuelve a la acción, para los lectores de Motorsport.com, con un certero análisis sobre la naciente relación entre estos dos pilotos.

El sábado por la tarde de Mugello, me topé con muchos fotógrafos que intentaban encontrar una sola imagen de la cronometrada decisiva (Q2) en la que Valentino Rossi protagonizara el plano en solitario. En todas las fotos aparecía otro piloto: Maverick Viñales. Siempre el mismo, o bien delante o bien detrás. No es la primera vez que ambos coinciden y que se echan un cable para posicionarse en la parrilla lo mejor posible. Antes ocurrió en Argentina y también en Le Mans, pero que Rossi lograra la pole en Italia, delante de su gente, hizo que la estrategia monopolizara toda la atención.

"Que alguien como Valentino, de 37 años, recurra a ese tipo de táctica refleja su ambición y su hambre"

Vayamos por partes. Por un lado, es normal que todo el mundo se extrañe de ver que dos pilotos de distintos equipos y de distintas nacionalidades se ayudan mutuamente de una forma tan deliberada. Si además tenemos en cuenta que en seis meses pasarán a ser compañeros en Yamaha, donde Rossi es la piedra angular, es normal que haya quien considere moralmente reprobable lo que hacen. Personalmente, antes que entrar en ese tipo de valoraciones me gustaría recalcar algo. Que alguien como Valentino, de 37 años y que hace ya tiempo que no tiene que demostrar nada, recurra a ese tipo de táctica refleja su ambición y su hambre, y eso siempre es de agradecer. Al margen de todo lo que ha ganado ya, eso es lo que le hace grande, único.

"Si hay algo que no me ha terminado de gustar es la actitud de Viñales"

Aunque transmita esa imagen de genio despistado, el #46 no deja nada al azar, y menos ahora que se enfrenta a rivales como Márquez y Lorenzo, que probablemente junto a Stoner sean los más duros que se ha encontrado en su trayectoria. Este año, Rossi se propuso mejorar las cronometradas. En Le Mans salió el séptimo y se vio obligado a arriesgar para escalar posiciones. En Mugello, consciente de lo importante que iba a ser la arrancada, se pasó el viernes ensayando salidas para que, al menos aquello que iba a depender de él, no fallara. Hasta aquí, todo son piropos. Sin embargo, si hay algo que no me ha terminado de gustar es la actitud de Viñales.

No me parece respetuoso que Maverick diga ahora que cree que su adaptación a la Yamaha será fácil, cuando Suzuki apostó por él y se ha volcado en diseñar una moto en condiciones. La mejora de la GSX-RR en un año ha sido tremenda, y la marca hará bien en tratar de buscar un recambio que se comprometa con su proyecto hasta el final, alguien que pueda convertirse en un referente parecido al que un día fue Kevin Schwantz.

"Este sábado, en Montmeló, veremos si todo lo que pasó en Mugello forma parte de la casualidad"

De cualquier forma, hay dos cosas a tener en cuenta de ahora en adelante. La primera la podremos comprobar este mismo sábado en Montmeló, donde Valentino y Maverick tendrán otra oportunidad de repetir el tándem en la cronometrada, para convencer a aquellos que hasta el momento crean que todo forma parte de la casualidad. Y después, también será interesante ver cómo pasará a ser esa relación de buen rollo a partir de noviembre, cuando pasen a ser vecinos de box. Si Viñales es tan bueno como creo que es, puede que esa amistad tenga seis meses de fecha de caducidad.

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Pilotos Valentino Rossi , Maverick Viñales
Equipos Yamaha Factory Racing , Team Suzuki MotoGP
Tipo de artículo Artículo especial