Quartararo: "La motivación ha dejado de existir"
Fabio Quartararo, penúltimo en Mugello, ya no puede esconder su falta de motivación por la escasa pegada de la Yamaha, cuando aún tiene 15 carreras por delante antes de dejar la marca.
Foto de: Gold and Goose / Motorsport Images
Con su futuro vinculado a Honda durante, al menos, las dos próximas temporadas, Fabio Quartararo afronta su último ejercicio enfundado en el mono de Yamaha en una coyuntura de lo más incómoda, subido a una moto que no está para nada y cuando aún faltan 15 grandes premios, 30 salidas si tenemos en cuenta también las sprint, antes de poder cerrar su historia con la marca de los diapasones.
La velocidad pura que siempre ha demostrado el francés ha ido perdiendo fuerza este ejercicio, y las cinco pole position que firmó el año pasado, subido a un prototipo con multitud de carencias, se aventuran completamente inalcanzables en estos momentos. Con Yamaha absolutamente volcada en el proyecto de 2027, del que el Diablo ya no formará parte, es normal que la tensión competitiva haya perdido voltaje, más aún si atendemos a que al otro lado del garaje, Alex Rins también sabe que tampoco estará allí.
Este sábado, en Mugello, Quartararo dijo que su objetivo había pasado a ser el de no lesionarse, habida cuenta de la falta de competitividad de la M1. El domingo, tras ser superado por el resto de pilotos de la fábrica que terminaron –Rins se fue al suelo cuando rodaba por delante de él–, el muchacho de Niza se sinceró y reconoció que le resulta muy difícil encontrar la motivación para seguir enchufado.
El #20 arrancó desde la 18ª posición de la parrilla y en esa misma plaza cruzó la meta, aunque beneficiado por dos caídas que se produjeron delante de él (Rins y Enea Bastianini). En definitiva, que el de Italia fue uno de los fines de semana más duros para el campeón del mundo de 2021, que figura el 15º en la tabla general de puntos.
Fabio Quartararo liderando la grupeta de Yamaha en la zona baja de la carrera
Foto de: Gold and Goose Photography / Getty Images
"Si me preguntas ahora, te diré que la motivación ha dejado de existir", declaró Quartararo, al terminar la carrera. El #20 ni siquiera pasó por la zona mixta para atender a los periodistas, y solo cumplió con las obligaciones que, por contrato, tiene con la televisión.
"La verdad es que no hay forma de sacar nada positivo de este domingo. Intenté forzar un poco a mitad de carrera, pero estaba tan cerca del límite, que decidí bajar el ritmo. Opté por relajarme y evitar riesgos innecesarios", añadió el todavía piloto de Yamaha, a quien le espera medio año de tragar muchos sapos, a menos que cambie su enfoque.
En uno de los circuitos que más pone en relieve las múltiples flaquezas de la actual M1, el único aspecto positivo que encontró Quartararo fue que el Gran Premio de Italia ya quedó atrás, y que la caravana del Mundial desembarcará en unos días en Balaton (Hungría), un trazado que más bien parece un kartódromo, nada que ver con la magnificencia de Mugello.
"Sé que cuando lleguemos a otros circuitos, probablemente me sentiré mejor que aquí y recuperaré mi nivel. Pero ahora me voy muy decepcionado con el trabajo que hemos hecho. Me alegro de que esto se haya acabado", remachó el corredor.
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