Yo, de Yamaha, estaría preocupado

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Con el título a tiro para Marc Márquez, a Yamaha se le impone una reflexión que le permita entender qué le ha llevado a quedarse sin este Mundial a pesar de disponer de la moto más equilibrada.

La evolución de la temporada pone encima de la mesa datos significativos: Yamaha ganó cinco de los siete primeras grandes premios, aunque a partir de entonces no lo ha vuelto a hacer.

Desde el triunfo de Valentino Rossi en Montmeló (5 de junio), ninguna de las motos de la marca de los diapasones ha conquistado el escalón más alto del podio. Por el contrario, Honda, que hasta entonces solo acumulaba dos victorias, ambas de Marc Márquez (Argentina y Austin), se ha impuesto en cinco ocasiones, por una de Ducati (Austria) y otra de Suzuki (Silverstone).

Por más que en Yamaha haya quien pretenda proyectar serenidad, Rossi fue muy claro el pasado fin de semana en Aragón. El italiano ya hace días que da este Mundial por perdido, pero es que dado el rendimiento de su moto, empieza a estar inquieto por el próximo.

“Estamos un poco preocupados, en el sentido de que debemos trabajar y hacer algo más de cara al final de esta temporada, pero también con vistas a la próxima. Es difícil mejorar la moto en las cuatro últimas carreras, pero sí podemos sentar las bases para dar un paso adelante de cara a 2017”, dijo Il Dottore en Motorland, donde terminó el tercero.

Su compañero, Jorge Lorenzo, apuntaba a la electrónica como raíz del problema. Algo paradójico si tenemos en cuenta que al arrancar, allí por el mes de marzo, era por todos sabido que el constructor de Iwata era el que mejor se había adaptado a la centralita única.

“Yamaha se adaptó muy bien a la nueva electrónica, mejor que Suzuki y Honda, pero quizá nos hemos estancado más que ellos”, revelaba el actual campeón, que al terminar la última prueba de este 2016, en Valencia a mediados de noviembre, se convertirá en piloto de Ducati.

El coordinador de Yamaha, Massimo Meregalli, hace lo posible para rebajar un poco el gatillazo de su escudería. Lo ha hecho recientemente, asegurando que si la nueva moto no verá la luz hasta noviembre, eso se debe a que incorporará varias novedades importantes. Honda, por su parte, ya lleva dos días de pruebas con la base de la moto de 2017, con un rediseño del motor, que por el momento es del agrado de su pareja de pilotos.

Aunque Meregalli se empeñe en relativizar las cosas, nadie en el paddock duda de que Yamaha ha perdido una oportunidad de oro de encasquetarse otra corona, dada la vulnerabilidad que mostró la competencia los primeros meses de competición. Más aún si tenemos en cuenta que su compañía venía de ganar la triple corona en 2015 (pilotos, con Lorenzo, equipos, con el Movistar Yamaha, y constructores). A estas alturas, a falta de cuatro pruebas, es Honda quien lidera las tres estadísticas.

¿Y cómo ha podido ocurrir eso? Pues por un cúmulo de factores combinados. Por un lado, Honda cuenta con Márquez, un genio de 23 años que, además de poseer un talento descomunal y no tenerle miedo a nada, ahora resulta que también ha aprendido a jugar sus cartas, a atacar cuando puede ganar y a defenderse cuando lo que toca es no perder.

A nivel técnico, el fabricante del ala dorada se ha espabilado con una electrónica que de buenas a primeras se le atravesó. Y luego hay un tercer elemento que, aunque a algunos les pueda pasar más desapercibido, no por ello es menos importante: esos neumáticos que en pretemporada parecían estar hechos a la medida de Lorenzo son ahora su criptonita.

Después del susto de Scott Redding en Argentina –su goma trasera sufrió una delaminación cuando circulaba a alta velocidad–, Michelin aplicó un plan de choque para que eso no se repitiera, y varió la construcción de los compuestos. Unos sufrieron más que otros, y el mallorquín es uno de los que más.
Con la nueva familia de gomas, la velocidad de paso por curva, una de sus principales virtudes, se vio comprometida, especialmente a partir de la falta de estabilidad y sensaciones en la entrada de los virajes.

A pesar de eso, a pesar de ver cómo su punto fuerte perdía presencia, el #99 sigue en la pelea con Rossi por la segunda plaza, y aunque nadie lo reconozca en Yamaha, eso también es algo que preocupa allí dentro. Meregalli ya puede vender que no hay motivos para preocuparse, pero tampoco los hay para estar demasiado tranquilo.

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Tipo de artículo Análisis
Etiquetas honda, motogp, temporada 2016, yamaha