Ir al contenido principal

Recomendado para ti

Opinión

¿Qué le ocurre a Fabio Quartararo? - Anacronismo de un campeón

En una carrera de fondo en la que el resto de fabricantes confirman haber dado un paso hacia delante, Yamaha y Fabio Quartararo parecen estar pidiendo auxilio. Por Alba Meis.

Fabio Quartararo, Yamaha Factory Racing

Con solo 22 años Fabio Quartararo paró el reloj del motociclismo. El piloto de la Costa Azul se convirtió en campeón del mundo después de subir a lo alto del cajón de honor de MotoGP en cinco ocasiones durante la temporada. Pero cuando los aplausos y las celebraciones cesaron, el parón invernal auguró el comienzo de un nuevo curso.

Ya no hay champán, ni violines para Fabio. Solo 12 meses en blanco en los que tienes que demostrar que mereces estar en la cima del deporte. ¿El problema? Que comparte el mismo objetivo con los 23 mejores pilotos del mundo.

Desde el ángulo deportivo, el título de Fabio Quartararo no fue casualidad, sino causalidad. Talento, ambición y resultados vistieron de gala la M1 el pasado GP de Emilia Romagna. Cuatro meses después, el joven francés descubre que haber probado el sabor de la victoria te convierte en esclavo del éxito.

Y cuando los focos se apagan, y ya no queda más cava en la botella, solo perdura la sensación de tener miel en los labios, una droga que te obliga a ir en busca de recuperar esa sensación a toda costa. Y, ahora, la única manera que tiene Fabio de llegar a ella es confiando en el trabajo de los ingenieros como aquel que, sin elección, aprieta el nudo de su venda en los ojos.

En MotoGP la fama es efímera, pero la presión es constante

La ambición y la frescura de un joven piloto dan forma a la matriz de un cóctel perfecto capaz de catapultarte al éxito. Sin embargo, la materia prima que puede ofrecer un piloto a título personal no lo es todo en el mundial. La complicidad entre moto y piloto es todo un privilegio para aquel que sabe dominar a su prototipo, y una pesadilla para el que no lo logra.

Fabio Quartararo tiene un problema: es fuerte, pero falta velocidad punta y potencia.

Yamaha tiene otro: El Diablo quiere más.

No es ninguna sorpresa. El nombre del joven de Niza se encuentra dando tumbos en el paddock de MotoGP desde el momento en el que se presentó ingobernablemente como rookie del año. Y, como es lógico, las ofertas pueden tocar en cualquier momento la puerta del piloto francés.

El amor durará tanto como lo cuides, decía Aldana. 

Por lo que, si Fabio Quartararo se sentara a escuchar, Yamaha tendría que hacer frente a otra ruptura como la de Maverick Viñales en 2021. En este sentido, más que alternativas, el pulso de Fabio emerge en el intento de encontrar un contrato atractivo al que aferrarse.

"Si he sido campeón una vez, puedo repetirlo", es el argumento que mantiene viva la sed de Fabio.

Pero poco tiene que hacer la ambición contra la razón: puedes tener la codicia, las ganas y el talento, pero si no hay lienzo sobre el que escribir, jamás podrás continuar tu historia.

Ponte al día:

Artículo Anterior Dovizioso cree estar "perdiendo mucho" con la Yamaha
Siguiente artículo Ducati anuncia la renovación de Bagnaia hasta 2024

Mejores comentarios

Últimas noticias