“Nadie sabe lo que ha llegado a llorar Marc Márquez"
José Luis Martínez, asistente y confidente de Marc Márquez, detalla las claves del regreso más épico de la historia del deporte, que estuvo cerca de no producirse: “Al volver de Lombok, en 2022, me dijo que lo dejaba, que no podía más”.
Marc Márquez, Ducati
Foto de: Gold and Goose / Motorsport Images
Martínez es mucho más que un asistente para el nuevo campeón del mundo de MotoGP. Salvo contadas excepciones, sus homólogos en el resto de los garajes van y vienen, y es normal que los corredores cambien a su persona de confianza con los años. En su caso, este excampeón de España de motocrós (2011) no se ha movido del lado del catalán desde hace 11 años (2015), precisamente cuando decidió dejar de lado su trayectoria profesional para centrarse en la preparación en moto de campo con Marc Márquez.
Sus atribuciones eran inicialmente las de un sparring, pero el roce y su personalidad le han llevado a convertirse en una de las voces a las que más atención presta el piloto de Ducati. A pesar de estar siempre en un segundo plano, algo complicado si tenemos en cuenta que las cámaras buscan incesantemente al #93, pocos como Martínez para desgranar la hoja de ruta que ha llevado a su amigo a protagonizar el regreso más épico de la historia del deporte.
José Luis Martínez, en la foto a la derecha de Davide Tardozzi, celebra una victoria de Marc Márquez
Foto de: Gold and Goose Photography / LAT Images / via Getty Images
Se trata de un calendario de seis años repartidos en dos etapas: la primera, entre 2020 y 2023, un auténtico calvario. La segunda, los dos últimos cursos, de recuperación y rearmamento. En las dos ha soltado lágrimas, por más que las primeras fueron de dolor, rabia e impotencia; y las segundas de felicidad absoluta. En ambas circunstancias ha estado presente Martínez, probablemente, junto a Alex, hermano del siete veces campeón del mundo, y Gemma, su pareja, la persona más influyente en sus decisiones.
La peor lesión, en su mejor momento
Parece mentira que una misma carrera aglutine una de las exhibiciones de fuerza más memorables del campeonato, y que, al mismo tiempo, suponga la puerta de entrada a un auténtico infierno. Eso fue el gran premio de Jerez de 2020, en el que Márquez llevó a cabo una remontada histórica, antes de caerse y romperse el húmero. Eso marca el punto de partida de una ventana temporal de tres años, en las que se operó hasta cuatro veces antes de poder pilotar con un nivel asumible de limitación en su brazo derecho.
"Nadie sabe lo que ha llegado a llorar Marc para volver a este momento", reconoce Martínez, en una conversación mantenida con Motorsport.com en la oficina de los Márquez del circuito de Motegi, antes de que el de Cervera (Lleida) se volviera a coronar.
En los peores momentos, el ex piloto de motocrós estuvo siempre allí, aunque no siempre interviniera. "Yo creo que, en según qué coyunturas, no hay mucho que uno pueda decirle a alguien que está sufriendo. Simplemente me quedaba a su lado, para que me viera allí", añade la sombra de Márquez en los grandes premios.
"Recuerdo una vez, volviendo de Lombok (2022), donde no corrió porque se cayó y le volvieron los problemas de diplopía –doble visión–, en que me dijo que no podía más, que quería dejarlo. Yo simplemente traté de quitarle hierro al asunto, le dije que no tomara decisiones en caliente y que nos fuéramos a comer, tranquilamente, al llegar a Madrid", rememora Martínez. De aquel episodio tan cruel nació una frase que en el entorno del corredor ha sonado mucho desde entonces, en circunstancias en las que es necesario relativizar las cosas: "Mañana es lunes y volverá a salir el sol".
El adiós a su casa y el rescate de Gresini
"No entendíamos que dudara de sí mismo". La cuarta cirugía aplicada a su brazo, que se realizó en junio de 2022 en la Clínica Mayo, en Rochester (Estados Unidos), le permitió volver a conducir sin que esa rotación supusiera un impedimento físico insalvable. Con eso en mente, el problema pasó a centrarse en su moto, que llegó a inocularle dudas acerca de sus capacidades a uno de los mejores de la historia en lo suyo.
Tras pensarlo mucho, y discutirlo con eso que él define como su ‘núcleo duro’, llegó a un acuerdo con Honda, que había sido su familia desde que se estrenó en MotoGP (2013), para firmar por Gresini. Con ello, su única intención era concluir si podía volver a pelearse con los más rápidos: "Nosotros, con José [Carrión, su homólogo en el taller de Alex Márquez] nos reíamos de Marc, porque no entendíamos que a esas alturas pudiera tener dudas de sí mismo, con todo lo que había ganado".
Esas dudas que solo tenía Márquez quedaron completamente despejadas el lunes posterior a la última prueba del curso, en el test que será recordado para siempre por aquella sonrisa cómplice que le lanzó a Frankie Carchedi, el que sería su ingeniero de pista en Gresini. "Nada más subirse a la Ducati, en aquel famoso test, en Valencia, ya vio algo. Se me pone la piel de gallina nada más recordarlo. A partir de mitad de temporada despejó su duda, porque, con los datos que manejaba, vio la desventaja técnica que tenía por la moto que llevaba. Eso le hizo enchufarse todavía más", subraya el de Ponts (Lleida), que ha asistido desde la primera fila al repaso que ha dado su colega, ya enfundado en el mono rojo.
Todo al rojo. "Cuando comete un error se flagela demasiado"
Una vez que Ducati le confirmó que en 2025 formaría equipo con Pecco Bagnaia en la estructura oficial (Mugello 2024), Márquez se marcó como objetivo volver a pelear por la corona. Es muy difícil que alguien tan comprometido en lo suyo como él pudiera dar todavía un poco más, pero eso es lo que seguramente muchos notaron cuando le vieron aparecer en febrero de este año, en el test de pretemporada de Malasia, más delgado – quienes trabajan a su lado cuantifican en más de tres kilos el peso que perdió, aunque él no entre en detalles– y centrado que nunca.
José Luis Martínez, asistente y amigo y de Marc Márquez
Foto de: Archivo
El nivel de excelencia que exige a quienes le rodean es el mismo que se exige a sí mismo. Aunque, con toda seguridad, no es tan duro con los demás cuando cometen un error, como lo es consigo mismo. "Una cosa que no me gusta de él, y que se lo he dicho mil veces, es que se autoflagela demasiado, se hace mucho daño, cuando por lo que sea comete un error. Entiendo que eso es lo que le lleva a hacer lo que hace y a ser quién es. Pero yo, como le quiero mucho, sufro y le intento convencer de que no sea tan duro”, relata el español.
El retorno del rey
"El mejor Marc sale cuando la presión es máxima". Hay pilotos, y deportistas en general, a quienes la presión afecta en negativo. Son esos de quienes se dice que se esconden ante los grandes acontecimientos. Si atendemos a su trayectoria en el Mundial, no tener apenas margen para el error a Márquez solo le hace bien. Es entonces, cuando no puede fallar, que emerge su mejor versión, exactamente la que hemos visto este año, en el que ha pasado el rodillo hasta llevarse el título cinco grandes premios antes de terminar. "Es la presión aquello que le lleva a sacar su mejor versión; a motivarse y a concentrarse más. En carreras en las que se ha visto más contra las cuerdas, es en las que mejor fue. Allí sé que todo irá bien", remacha Martínez.
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