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Análisis

Cómo Martín ha pasado del infierno al cielo en un solo año

Hace ahora justo un año, Jorge Martín ingresaba en un hospital de Qatar con un neumotórax que le hizo pensar seriamente en retirarse. Un curso después, el español exhibe su mejor versión en MotoGP tras resolver su futuro, y gracias a su resiliencia y al apoyo incondicional de su familia.

Jorge Martín, Aprilia Racing Team

Martín mira al cielo agradeciendo su victoria el sábado en la sprint de Austin

Foto de: MotoGP Sports Entertainment Group

Hace ahora justo un año, Jorge Martín ingresaba en un hospital de Qatar con un neumotórax que le hizo pensar seriamente en retirarse. Un curso después, el español exhibe su mejor versión en MotoGP tras resolver su futuro, y gracias a su resiliencia y al apoyo incondicional de su familia.

El próximo día 13 se cumplirá un año exacto desde que Martín volvió a nacer. Lo hizo en el Hospital General Hamad, en Doha, después de aquel aterrador accidente en el que quedó tendido en medio de la trazada y fue embestido por la Ducati de Fabio Di Giannantonio, que no pudo evitar atropellarle.

El destrozo en el cuerpo de Martín fue tan grave, que llevó al entonces campeón del mundo a plantearse seriamente colgar el mono y el casco de forma definitiva. Tras pasar más de una semana ingresado en Qatar, el chico recibió el permiso para volar de regreso a casa, donde, fase a fase, fue quemando etapas de una recuperación que le ha devuelto, una vuelta al sol después, a recuperar su mejor versión como piloto; esa que le llevó a coronarse el año anterior, enrolado en un equipo satélite de Ducati, en un duelo con Pecco Bagnaia, por aquel entonces buque insignia de la marca de Borgo Panigale.

El retorno de ‘Martinator’ comenzó por lo anímico antes de que volviera todo lo demás. Para recuperar la serenidad mental le era imprescindible romper el vínculo con la moto que le había hecho tanto daño, por más competitiva que demostrara ser la Aprilia en manos de Marco Bezzecchi. Él tenía demasiado presente el accidente en el test de Sepang, que le hizo perderse toda la pretemporada, y especialmente el de Losail. Y tampoco hay que olvidarse de la avería que se hizo entrenándose, justo antes del estreno, y que le impidió competir en las tres primeras paradas del calendario.

Jorge Martín, Aprilia Racing Team

Jorge Martín, Aprilia Racing Team

Foto de: Gold and Goose Photography / LAT Images / via Getty Images

Desde que comenzó este ejercicio, Aprilia y Martín no hacen más que subrayar el buen clima que hay en el taller, pero habría que ser muy ingenuo para pensar que el intento de fuga que el corredor activó en 2025 no dejó cicatrices abiertas y difícilmente curables.

Con ese poso en mente, Yamaha llamó a la puerta de Martín cuando se percató de que Fabio Quartararo se había comprometido con Honda para liderar el proyecto del gigante del ala dorada a partir de 2027. La vehemencia con la que Yamaha insistió en contratarle, y una propuesta económica que supera los seis millones de euros anuales, provocó que el madrileño no se lo pensara ni un segundo y aceptara el reto que le planteaba el constructor de Iwata, con el que siempre había soñado trabajar.

"Jorge, desde pequeño, ha sentido una especial devoción por las marcas japonesas; especialmente Yamaha. Por eso, cuando le fueron a buscar, llegar a un acuerdo se convirtió en su prioridad", reconoce a Motorsport.com una persona del entorno más íntimo de Martín.

Con el futuro resuelto y ya fuera de la ecuación, su siguiente objetivo fue sacarse de encima los problemas en el hombro y el escafoides que arrastraba desde la caída en Motegi, que le llevó a causar baja en otras cuatro carreras que se sumaron a las diez que ya se había perdido por delante. El consejo de Marc Márquez le llevó a cambiar el protocolo y a ponerse en manos del equipo que trata al multicampeón del Cervera (Lleida).

De vuelta al quirófano

El de Aprilia pasó por el quirófano antes de fin de año, y mantuvo la intervención en secreto porque en su cabeza estaba poder asistir a los primeros entrenamientos de este 2026, en Malasia. Una meta demasiado optimista que no pudo cumplir.

Su estreno con la RS-GP se aplazó hasta los dos días de pruebas en Tailandia, donde, una semana después se puso en marcha un campeonato que ha proyectado el Martín que todos los aficionados esperaban: dos segundas plazas (Brasil y Austin) y un triunfo al sprint (Austin) le colocaron como líder provisional en Texas, al terminar la jornada del sábado.

Un año y medio después de la última vez, el español volvía a ser la referencia del Mundial. "La de Jorge es otra de las grandes recuperaciones de la historia del deporte. Después de todo lo que sufrió el año pasado, lo que ha hecho es para tenerlo muy en cuenta", opinaba Pedro Acosta, que comparte agencia de representación con uno de los grandes protagonistas del fin de semana.

 

Consciente de lo conseguido, pero aún más del esfuerzo que le supuso escalar la montaña desde la que parecía haberse despeñado unos meses atrás, Martín se arrodilló en el parque cerrado del Circuito de las Américas y se puso a rezar, en una imagen hasta ahora inédita en su repertorio de gestos. "Siempre fui creyente, desde pequeño. Pero esto lo hago en agradecimiento a las personas de mi familia que rezan por mí. Especialmente a mis abuelas, que me tienen en sus pensamientos y me escriben mucho, para saber que estoy bien y que no me ha pasado nada", desvelaba Martín a Motorsport.com.

La devoción de Pili y Juli, sus abuelas, llega hasta extremos que parecen de otra época. "Hacen sacrificios como, por ejemplo, dejar de comer chocolate desde que empieza el campeonato hasta que termina. Y, en contrapartida, piden que a mí no me pase nada", cuenta el segundo clasificado en la tabla general, en la que figura a cuatro puntos de Bezzecchi, su vecino de taller.

Existen muchos tipos de fe, y cada cuál mezcla con la que quiere. Si tenemos en cuenta el recorrido del último año, está claro que, a Martín, la que ha elegido le funciona. 

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