Por qué el fichaje de Ogura por Yamaha es la lección más cruel para Honda
El fichaje de Ai Ogura por Yamaha supone un directo al rostro de Honda, que invirtió en el piloto durante toda su formación y lo perdió después por desavenencias con los responsables de las clases inferiores de la marca.
Ai Ogura, Trackhouse Racing
Foto de: Alexander Trienitz
A la espera de que la negociación entre la Asociación de Constructores (MSMA) y MotoGP Sports Entertainment, el promotor del Mundial de MotoGP, se desencallen y den pie a la sucesión de anuncios de fichajes que ya se han concretado con vistas a 2027, la llegada de Ogura a Yamaha, que Motorsport.com adelantó hace unos días, hay que darla por hecha.
La operación sorprende se mire por dónde se mire. El paddock entero tenia asumido que el corredor de Kiyose seguiría enfundado en el mono de Trackhouse, la escudería que apostó por él antes de que se proclamara campeón del mundo de Moto2, en 2024. No obstante, Yamaha jugó sus cartas divinamente para llevarse a uno de los actores más interesantes de la parrilla, y convertirle en el primer piloto japonés íntegramente de fábrica de la compañía de Iwata.
Hace algo más de un mes, el futuro de Ogura estaba prácticamente cerrado con el equipo de Justin Marks. Las dos partes estaban de acuerdo en prolongar su relación, que también tenía el visto bueno de Aprilia, personificada en Massimo Rivola. Sin embargo, la celeridad y la determinación que demostró Yamaha durante el transcurso del Gran Premio de Estados Unidos, por hacerse con él, precipitó un cambio de rumbo repentino que dejó a Trackhouse sin armas para retenerle.
En su segundo curso en la categoría de las motos pesadas, Ogura ha demostrado tener talento de sobras como para ser visto como un valor seguro para los próximos años, circunstancia que ha jugado a su favor, al igual que lo ha hecho la coyuntura del mercado.
Ai Ogura, Trackhouse Racing
Foto de: Gold and Goose Photography / LAT Images / via Getty Images
Firmado Jorge Martín, que será su nuevo vecino en el taller oficial del constructor de los diapasones, Yamaha se entrevistó con otros candidatos, como David Alonso, Dani Holgado y Luca Marini, para esa segunda moto. Los dos primeros optaron por Honda y Ducati (Gresini), respectivamente. La diferencia de edad que hay entre Marini (29 años) y Ogura (25) descartaron al italiano, que ahora deberá buscar acomodo en una de las pocas vacantes que quedan.
La elección del nipón, a la vez, culminó el bofetón en la cara de Honda, que acunó al #79, le hizo crecer en sus fórmulas de promoción y le impulsó después en Moto3 y Moto2; y que ahora ve cómo será Yamaha quien se beneficiará de toda esa inversión. La cosa aún es más cruel si tenemos en cuenta que el último protagonista de este frenético periodo de fichajes desestimó la oferta de Honda para subir a MotoGP, con LCR, y prefirió quedarse en Moto2. La falta de un corredor oriental de garantías –Somkiat Chantra no dio el nivel esperado– llevó a Honda a cerrar la vía Idemistu, otro fiasco.
No es la primera vez que una marca saca tajada del trabajo hecho por otra, y tampoco será la última. Pero lo que hace más flagrante esta maniobra son los motivos que precipitaron que Ogura buscara escapar del abrigo de Honda, en su último año de Moto2.
El detonante de su salida fue la tensión que se generó entre él y la gestión de Hiroshi Aoyama, el director de los equipos de Honda en Moto2 y Moto3. Ni siquiera la amistad entre Aoyama y el padre de Ogura ayudaron a resolver unas desavenencias que llevaron al piloto a fichar por MT Helmets, con quien se proclamó campeón de la categoría de plata en 2024, cuando ya tenía su promoción a MotoGP cerrada para 2025 con Trackhouse, en una apuesta casi personal de Davide Brivio. "Ai se dejó de entender con Aoyama, y me pidió ayuda para que le buscara una escudería con la que correr", reconocía en aquella época Jordi Pons, agente de Ogura, en una charla con Motorsport.com. Aquel desenlace dejó una cicatriz que ahora, con la aparición de Yamaha, se ha hecho más visible.
La relación de Hiroshi Aoyama con Ai Ogura no era la mejor
Foto de: Gold and Goose Photography / LAT Images / via Getty Images
"Lo que ha pasado con Ogura es el reflejo de las muchas cosas que deben resolverse en Honda", afirman a Mototsport.com desde los despachos de HRC. "Aoyama hace lo que puede, pero tiene las limitaciones que tiene", añade esta voz autorizada.
En este sentido, parece evidente que la desconexión entre los ejecutivos japoneses y aquellos cargos intermedios, europeos en su gran mayoría, que ejecutan y supervisan la operativa de los distintos equipos de carreras, es enorme.
El último título conquistado por Honda data de 2019. "No es que entonces las cosas funcionaran de forma distinta, sino que Marc Márquez lo tapaba todo", afirma a quien escribe estas líneas alguien bien conocedor de la dinámica en el día a día y la estrategia de Honda.
En un momento en el que los fabricantes europeos han cogido ventaja respecto de los orientales, históricamente dominadores del campeonato; la cúpula de Honda habita en un ecosistema prácticamente hermético. Eso fomenta escenarios que pueden derivar en 'traiciones' como la de Ogura, una lección tremendamente cruel de la que tomar buena nota.
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