Márquez: “2020 fue un año perdido en lo personal y en lo profesional” 

Motorsport.com entrevista a Marc Márquez y repasa todo lo que ha vivido en el último año desde que se lesionó.

Márquez: “2020 fue un año perdido en lo personal y en lo profesional” 

Hasta la temporada pasada, de Marc Márquez (Cervera, 28 años) solo se conocía la faceta de piloto implacable, devorador de récords, que con 26 años le llevó a ser considerado por muchos el mejor corredor de todos los tiempos. Luego llegó la caída en Jerez, en la primera parada del calendario de 2020, y a partir de entonces se han visto muchas otras aristas del español, desde la frustración más profunda a la impotencia y pasando por la emoción más incontenible. En esta charla con Motorsport.com, el de Honda habla de todas ellas mientras trata de recuperar esa posición de fuerza que ocupaba antes de lesionarse.  

Pregunta. En Portimao tuve la sensación de que absolutamente todo el mundo se alegraba de su regreso, y eso no es demasiado habitual. 

Respuesta. Evidentemente mejor que la gente se alegrara, pero tampoco era una gran preocupación porque ya tenía suficiente con lo mío. Pero sí, la recibida fue muy buena, tanto por parte de los demás equipos, como de los responsables y los demás pilotos. 

P. ¿Quién es el piloto que más le ha sorprendido hasta el momento?

R. Diría que Fabio [Quartararo], básicamente por la situación en la que llegó del año pasado, en el que pareció terminar un poco perdido. En cambio, esta temporada le dio la vuelta desde el principio. 

P.  ¿Y de quién esperaba un poco más?

R. No quiero dar ningún nombre porque también tendría que dar el nuestro. 

P. El año pasado, para explicar la inconsistencia de Quartararo, usted señaló a su inexperiencia en sobrellevar la presión que supone ser la referencia y liderar el campeonato. ¿Cree que ha dado un paso adelante en ese aspecto?

R. Es todo un conjunto de cosas. Hay una vertiente técnica, otra de confianza, pero, evidentemente, la experiencia juega un papel fundamental. Hasta el año pasado no había optado a ser campeón, ni en Moto3 ni tampoco en Moto2. Ahora ya tiene aquella experiencia, ya ha estado en la posición de ganar un Mundial y no hacerlo. Y lo está gestionando bien. Todo es una rueda: a más confianza salen mejores resultados, eso te da más motivación, que a la vez te ayuda. Ahora ya sabe que, por muy bien que te vaya un año, como en su caso ocurrió en 2019, eso no significa que el siguiente te salga igual. Yo eso lo aprendí en 2015, en el que venía de uno de mis mejores cursos en MotoGP (en 2014 ganó las primeras diez carreras y 13 de 18 en total), y no fue nada bien. Y de eso te avisan, ves que les pasa a otros, pero hasta que no lo vives tu no lo entiendes. 

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P. El primer gran premio en Spielberg, al regresar de unas vacaciones en las que pudo “recuperar la vida normal” según dijo, ¿fue un jarro de agua fría porque esperaba estar mucho mejor físicamente?

R. Al volver del verano llegué con las expectativas muy altas porque en casa me había estado entrenando bien y me encontraba muy bien, pero probablemente llegamos al peor circuito de todos para la zona del brazo derecho, porque tiene muchas curvas en esa dirección y frenadas muy fuertes. Y, claro, a mayores expectativas mayor es también la frustración que sientes si no logras el objetivo marcado. 

P. ¿Y cómo lidió con esa frustración?

R.  Evidentemente, en la primera salida no me podía creer que el hombro me siguiera molestando tanto. Pero una vez lo asimilé, pronto volví a mi realidad y eso me hizo seguir trabajando con la misma mentalidad. 

P. ¿Cómo explicaría a la gente la limitación que le provoca el brazo en estos momentos?

R. Fácil: cuando usted tiene sed y va a buscar un vaso de agua no piensa cómo lo coge y bebe, lo hace automático. Pues yo tengo que pensar cómo debo colocar el brazo al entrar en una frenada para evitar que me duela, y eso me condiciona en la curva. Evidentemente, ese procedimiento lo voy interiorizando y me siento mejor a medida que avanza el fin de semana, porque cada vez lo automatizo más. Pero no puedo pilotar por instinto. Al margen de eso siempre aparecen imprevistos, movimientos que hacen que la molestia emerja. Y por más que no quieras pensar en ella, reaparece. 

"Tengo que pensar cómo colocar el brazo para evitar que me duela"

P. Usted siempre habla de su condición física y de la moto como conjunto. Pero, ¿qué cree que estaría haciendo el Marc Márquez de antes de la lesión con esta misma moto?

R. Creo que el Marc de antes de la lesión podría optar al título con esta moto. Seguramente no se podrían ganar tantas como en 2019 (12), pero se podría pelear por el Mundial y estar entre los tres primeros muy a menudo. Y lo creo así por una sencilla razón: en los trazados en los que no he notado la limitación física, o la he notado menos, he ido mucho mejor. Pero no puedo suplirlo siempre yo, sino que la moto me debe ayudar y ahora no lo hace. Ni a mí ni al resto de pilotos de Honda. 

P. ¿Eso significa que Honda tiene que cambiar su filosofía de moto de ahora en adelante?

R. Mi intención es volver a ser el Marc de antes. Tengo claro que, a la que físicamente esté bien, puedo volver a ser aquel piloto. Si será suficiente o no para ganar títulos, eso ya no lo sé. Para pelear por ellos yo creo que sí, pero para ganarlos no lo sé, porque los rivales también mejoran. Ahora mi físico me permite ir en moto, pero no hacer magia. Si estuviera lejos de los demás pilotos de la marca pensaría que algo no va bien. Pero estoy por delante de ellos a pesar de haberme perdido dos carreras. Y que quede claro que ese no es para nada mi objetivo. 

"A la que físicamente esté bien, puedo volver a ser el piloto de antes"

P.  ¿Qué pasó la temporada pasada en HRC?

R. Personalmente fue un año perdido, tanto personal como profesionalmente. Y para Honda, si tenemos en cuenta que tuvieron que incorporar a un novato (Alex, su hermano), que Crutchlow estaba al final de su trayectoria, también lo fue en la evolución de la moto. 

P. ¿Hasta qué punto toma menos riesgos que en el pasado a la hora de pilotar? Lo digo porque se ven muchas menos salvadas de las que en usted eran tan habituales. 

R. Riesgos tomo igual, pero sí que es verdad que de momento no tengo la confianza para llegar a esas situaciones límite que propiciaban las salvadas. Aún no tengo ese control. Cada susto me resta confianza. 

P. Desde que regresó en Portugal, hemos visto un piloto más emotivo, que deja aflorar sus sentimientos más de lo que en él era habitual. ¿Se ha sacado un peso de encima en ese aspecto?

R. No es que me haya sacado un peso de encima porque me sale natural. Según qué sentimientos me gusta expresarlos en la intimidad: con mi equipo, dentro del garaje. Pero sí que hay algunos que no se pueden controlar, como por ejemplo los de felicidad. Al contrario, no pasa: si estoy cabreado intento no demostrarlo.

"No tengo la confianza para llegar a las situaciones límite que propiciaban las salvadas"

P. En 2020, usted firmó el contrato más relevante de cualquier piloto en la historia del Mundial –por cuatro años, a razón de más de 20 millones por temporada–. Luego llegó la COVID-19, hubo una tremenda regularización y, además, se perdió todo el curso. ¿Le pesa ese contrato?

R. Cuando firmas un contrato de cuatro años, con una marca como Honda y las cifras que hay en él, pues evidentemente que sientes ese compromiso. Pero ya lo notas cuando empiezas en un proyecto así. Esa responsabilidad no me pesa a la hora de competir, pero evidentemente que lo noto. Lo bueno es que tengo la confianza para hablar con Honda, como hice la temporada pasada. Yo no corrí en todo el año, así que les dije que me pagaran lo que ellos quisieran. Yo no cumplí mi parte. Pero es una cosa natural si hay confianza con tu equipo. Llevo en Honda mucho tiempo y la relación es buena, tanto con Alberto [Puig, el team manager] como con el resto del staff japonés. Siempre me he sentido muy respetado. 

P. Pol Espargaró sugiere que la filosofía de trabajo de Honda no promueve que los dos lados del taller remen en la misma dirección. 

R. Estamos en un momento en el que HRC busca información y se prueban muchas cosas. Y cuando pasas por un mal momento, las prisas son lo peor que hay. No hay test y no hicimos pretemporada porque Pol se estaba adaptando a la moto. Hemos decidido volver a lo que yo conocía y poco a poco ir probando más cosas. Pero sí, es verdad que la filosofía de trabajo de una fábrica japonesa es muy distinta a la de una europea como de donde venía él. 

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