El extremista

Después de que Andrea Iannone lograra su primera victoria en MotoGP en el pasado Gran Premio de Austria, nuestro columnista Martín Urruty cuenta detalles que seguramente desconocías sobre el particular piloto italiano.

La persiana de boxes en Ducati fue cerrada de inmediato cuatro meses atrás, casi al tiempo que la bandera de cuadros recibía a los últimos pilotos de MotoGP que concluían el turbulento Gran Premio de la República Argentina. Andrea Dovizioso cruzaba la meta 13° y último, empujando su Desmosedici GP16 luego de que su compañero Andrea Iannone lo sacara de pista con un topetazo en la penúltima curva y cuando pretendía arrebatarle el segundo lugar. Aquella tarde de abril, la cúpula de la casa italiana se encerró con sus pilotos en el box y el impetuoso Iannone recibió una reprimenda con tono de ultimátum. Una semana después, en Austin, Iannone encontró cierta redención al terminar en el podio, detrás del ganador Marc Márquez y de Jorge Lorenzo. El pobre Dovizioso había sido chocado otra vez: su victimario fue Dani Pedrosa, quien cometió un error en la curva 1.

El paso pendular de Iannone tocó de nuevo el extremo oscuro en Montmeló: apresurado por superar a Lorenzo, frenó contra la Yamaha y ambos terminaron en el piso. Hacía semanas que Lorenzo había firmado con Ducati para el bienio 2017/2018 y ya se sabía que Iannone emigraría a Suzuki. El italiano, uno de los activos actualmente más baratos de la casa de Borgo Panigale, había querido continuar en la marca pero pretendía un sueldo acorde con la velocidad exhibida y su experiencia. Desde su círculo han deslizado que su tarea en la escudería oficial es casi a gratuidad. Ante la partida del español Maverick Viñales hacia Yamaha, Suzuki apareció para ofrecerle al italiano el contrato buscado.

Iannone terminó con la sequía de Ducati, casi seis años sin triunfos desde que Casey Stoner -de vuelta esta temporada en rol de probador- triunfara en Australia 2010 antes de irse a Honda. El italiano logró lo que no pudo obtener Valentino Rossi durante su aciago período con la marca. Y, además, conquistó su primera victoria en MotoGP para convertirse en el quinto ganador distinto este año y el segundo en obtener su triunfo iniciático (el otro fue Jack Miller, en Holanda). Hacía siete años que la categoría reina no tenía al menos cinco vencedores diferentes en una temporada, desde 2009, ocasión de la única victoria de Dovizioso y del último título de Rossi. Lorenzo, Pedrosa y Stoner fueron los otros vencedores en aquel Mundial. El anterior éxito mundialista de Iannone había sido en 2012 en Moto2, cuando peleaba el título con Márquez y Pol Espargaró. El italiano venció en Italia escoltado por Espargaró. Márquez, al cabo campeón esa temporada, terminó quinto en Mugello, tal como ocurrió el último domingo en Austria.

La capacidad de Iannone para viajar rápido con un prototipo de MotoGP nunca estuvo en duda. Su talento se hizo más evidente a medida que manejó motos más potentes: permaneció cinco temporadas en 125 cc. Recién en la cuarta logró su primera victoria y en la quinta consiguió tres triunfos y culminó séptimo en el campeonato (ganado por Julián Simón), un lugar adelante de Márquez. Estuvo tres años en Moto2 y terminó tercero en cada temporada: detrás de Toni Elías y Simón en 2010, estreno de la división que sustituyó a 250 cc.; resultó escolta de Stefan Bradl y Márquez en 2011 y quedó atrás de Márquez y el menor de los Espargaró en 2012. Su consistencia, en cambio, minada por los excesos, estuvo en la mira hasta su graduación victoriosa en Austria, una pista a la medida de la actual prestación de Ducati y en la que Iannone decidió un cambio de última hora en la grilla: apostó por los neumáticos más blandos del menú, al revés que sus oponentes.

El nuevo ganador en MotoGP es uno de los pilotos más coloridos del paddock. Cuando apareció en el Mundial tenía un párpado algo caído como si fuese un matón de la camorra. Su acaso inconclusa colección de incidentes tiene como última gema un encontronazo con Eugene Laverty, también piloto de Ducati pero en el equipo de Aspar Martínez, durante los entrenamientos en Red Bull Ring. El cruce de reproches posterior, en plena pista y mientras iban a practicar largadas, tuvo como agravante el pobre inglés de Iannone que tantas veces ha prometido mejorar. El primer encontronazo importante que se recuerda ocurrió siete años atrás, en Misano 2009 y cuando corría en 125. Sacó de pista a Pol Espargaró en la última curva y cuando se cruzaron en plena cama de frenado, Iannone le dio un cabezado con el casco. Minutos después le dijo a la televisión italiana: "Odio a todos los españoles". Aquello le costó una multa de 5.000 euros y la obligación de ofrecer públicas disculpas en la carrera siguiente. Iannone era entonces "Crazy Joe", el apodo que lucía en el traje, acaso puesto por sus amigos de Vasto en tiempos de aventuras adolescentes en scooter. Más adelante fue -y sigue siendo- "El Maníaco": cuentan quienes cuidan su espalda que es por su obsesión por la precisión y el perfeccionismo.

Piloto de Ducati desde que ascendió a MotoGP, primero bajo la tutela del equipo Pramac y luego en la escuadra oficial, Iannone empezó a correr en motos siguiendo a Angelo, su hermano mayor, quien llegó a ser rival de Simone Corsi, Marco Simoncelli y el propio Dovizioso. Angelo es hoy habitual acompañante de Andrea en los circuitos. Ambos llegaron al motociclismo impulsados por su padre. Cuando los hermanos eran más pequeños y se peleaban, recuerda Andrea, el padre les entregaba guantes de boxeo y los encerraba en una habitación. Cuando ya no escuchaba ruidos desde el exterior, abría la puerta, encontraba a ambos exhaustos y los llevaba a la cama. "Le debo todo. Siempre creyó en mí", ha dicho Iannone. Desde el domingo, ya son muchos más los que creen en él.

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Pilotos Andrea Iannone
Tipo de artículo Artículo especial