Crutchlow: "En el test pensé que volaba… y estaba a diez segundos del primero"
Cal Crutchlow no es ajeno al desafío que supone para él volver a tomar parte en un gran premio de MotoGP, tres años después del último, y subraya que solo aceptó la propuesta porque vino de LCR: "Solo lo hago por Cecchinello y este equipo".
Cal Crutchlow, Team LCR Honda
Foto de: Gold and Goose / Motorsport Images
El británico se retiró oficialmente como piloto a tiempo completo a finales de 2020, enfundado en el mono de la escudería monegasca, con la que había celebrado los tres triunfos que figuran en su hoja de servicios. Después, en 2021, firmó con Yamaha como probador, por más que también tuvo que afrontar varias carreras como sustituto, tanto en la escudería Petronas, primero, como en la oficial, después.
Su última carrera fue el Gran Premio de Japón de 2023, en el que participó como 'wild card', antes de que una lesión en la mano derecha le impidiera volver a subirse a la moto. A finales de 2024 concluyó su relación con la marca de los diapasones, y Cal Crutchlow no volvió a pensar en MotoGP hasta este lunes, cuando recibió una llamada, prácticamente de auxilio, de Dakota Mamola, su exasistente y que actualmente ejerce de director deportivo de LCR.
Mamola le planteó la opción de cubrir la baja de Johann Zarco este fin de semana, en Mugello, en una oferta que puede perfectamente envenenarse.
"En un primer momento le dije que no me interesaba. Pero Lucy [su mujer] me preguntó por qué no, si era lo que había hecho toda la vida. Sus palabras fueron: nuestra vida ha sido siempre una aventura. '¿Por qué parar ahora?' Así que dije, lo hago", relata el británico, que deja muy claro que únicamente aceptó por el respeto y el agradecimiento que tiene hacia su ex escudería, y hacia su ex jefe: "No lo habría hecho por nadie más. Ni que me hubiera llamado Ducati; ni Aprilia. Lo hago porque me lo pidió Lucio y este equipo".
Cal Crutchlow, RNF MotoGP Racing
Foto de: Gold and Goose Photography / LAT Images / via Getty Images
El miércoles, el corredor de Coventry (Gran Bretaña) se unió al test colectivo que todos los fabricantes estaban llevando a cabo en Misano, para sacarse el óxido en la medida de lo posible, y valorar la viabilidad del asunto. La jornada no fue fácil para el #35. "Hoy me siento como si me hubiera atropellado un autobús. Una de las mayores preocupaciones es el aspecto físico. El año pasado hice 27.500 kilómetros en bici, y este año ya llevo 12.000. Estoy en forma, pero ir en moto es algo completamente distinto", dijo Crutchlow, que tuvo que volver a habituarse a la velocidad de un prototipo de MotoGP, algo nada fácil después de tres años y cuando uno ya ha cumplido los cuarenta.
"En las primeras vueltas, mientras rodaba, hubiera jurado que nadie podía dar una vuelta a este circuito más rápido que yo. Tenía la sensación de que volaba…y cuando volví al box me di cuenta de que rodaba a diez segundos del primero. Pensé que el ordenador estaba roto", bromeaba el piloto, quien, en función de cómo vaya este fin de semana puede plantearse repetir experiencia en los próximos eventos.
"Necesito volver a entender la moto, pero también necesito sentir que estoy mejorando. No me siento cómodo encima de la moto, y eso es vital", reflexionó Crutchlow, que se fue con una frase que resume muy bien el reto que tiene por delante: "No creo que nadie más esté lo suficientemente loco como para hacerlo".
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