Miguel Molina analiza sus quintas 24h de Le Mans y piensa en el Hypercar

Miguel Molina repasa para Motorsport.com sus quintas 24h de Le Mans, donde la suspensión del Ferrari 488 de GTE Pro les dejó sin opciones de victoria.

Miguel Molina analiza sus quintas 24h de Le Mans y piensa en el Hypercar

Miguel Molina llegaba a sus quintas 24 horas de Le Mans, la carrera de las carreras, con una confianza muy diferente a la de sus otras apariciones; consolidado, sabedor de que el ritmo y las sensaciones con el Ferrari 488 GTE #52 eran una realidad. 

En la clasificación, su compañero Daniel Serra les metió a él y a Sam Bird en el segundo puesto de parrilla de la categoría GTE Pro... y Ferrari decidió que fuera el español quien tomase la salida de la 89ª edición de la mítica prueba, puntuable para el FIA WEC 2021

Sobre un asfalto mojado y tras varias vueltas de formación que pusieron a prueba los nervios de los pilotos –el #51 de Ferrari con Calado al volante llegó a tocar por detrás en plena recta de meta al Corvette #64–, Molina gestionó a la perfección la salida lanzada y se defendió con uñas y dientes del ataque de los Corvette C8.R, con neumáticos de lluvia extrema y un extra de agarre. 

Su primera vez en agua en Le Mans le llevó a liderar la carrera, después de ponerse en cabeza tras 1h23 de la misma al aprovecharse del secado paulatino de la pista. A partir de ahí, siguió apretando para marcar un 3:49.421 como vuelta rápida y dar el relevo a Serra tras 1h42:51 al volante y 24 vueltas completadas.

El segundo Safety Car de la carrera, a primera hora de la noche, separó ligeramente a los dos Ferrari, que luchaban por el liderato en esos momentos tras una estrategia diferente a la de sus rivales. Molina inició su segundo relevo durante el tercer coche de seguridad, volviendo en un segundo tren diferente al del líder, el Corvette #63 de Antonio García.

Pero el español impuso un gran ritmo, llegando a bajar su vuelta rápida a 3:49.085 y durante 28 vueltas recortó distancias con los dos líderes para mantenerse en la pelea por la victoria. No obstante, Le Mans le volvía a tener preparado un jarro de agua fría y este llegó antes de cumplirse la 14ª hora de carrera (sobre las 5:38 de la mañana). 

Mientras rodaba tercero, un fallo en la suspensión delantera del Ferrari 488 GTE le obligó a entrar en boxes y perder en las reparaciones más de 30 minutos y varias vueltas, poniendo fin a casi cualquier posibilidad de podio.

"Empezamos muy bien y estuvimos ahí delante durante bastantes horas, incluso recuperamos un Safety Car que nos dejó un poco distanciados, pero al final tuvimos una avería en la suspensión delantera que nos privó de seguir adelante. Una pena porque llevamos tres años con buenas opciones de estar ahí, pero hay que seguir para delante y lo importante es haber estado ahí luchando porque eso demuestra que estamos bien", resume su participación el español en conversación con Motorsport.com.

"Cuando falló la suspensión estaba yo al volante. No hice nada del otro mundo, iba conduciendo igual que durante el resto de las primeras horas y fue extraño, la verdad, porque empezó a vibrar la parte delantera... y ya nos sucedió el año pasado exactamente lo mismo. Es cierto que intentaron mejorar los puntos de anclaje de la suspensión, pero parece que no ha sido suficiente. Sucedió en otros dos Ferrari también y al final ahí se acabaron todas las opciones".

"La verdad es que lo primero que piensas es '¿qué está pasando?' y después, cuando ves que entras a boxes y empiezas a ver a los mecánicos a trabajar y a hacer señales de que hay que cambiar la parte delantera ves que se ha acabado cualquier opción, porque ahora las carreras de resistencia son al sprint y una vez que pierdes incluso una vuelta ya te puedes olvidar de todo".

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Finalmente, él y sus dos compañeros mantuvieron el tipo durante la mañana y el mediodía del domingo para acabar quintos y sumar unos puntos importantes para el campeonato de Constructores del Mundial de Resistencia. El último relevo de Molina a las 10 de la mañana le llevó a marcar su mejor vuelta 3:48.932 y sumar un total de 7h01:30 al volante, solo por detrás de Serra (8h44:26).

Ahora por delante le quedan dos carreras de las European Le Mans Series, donde es líder (junto a Matteo Cressoni y Rino Mastronardi) y las dos citas del WEC en Bahrein a finales de octubre, pero su mente también está puesta en los primeros trabajos que dentro de Maranello se están llevando a cabo con el proyecto Hypercar de cara a 2023

"Ganar Le Mans sería una buena forma de acabar en GTE Pro el año que viene. Hemos estado tres años con buenas opciones y creo que el año que viene, porque en 2023 espero estar en otra categoría, puede ser un año donde tengamos buenas opciones, ya que este año fuimos muy bien y tenemos un buen margen para el año que viene", desliza el catalán.

"Algo hemos empezado a hacer, sobre todo a nivel de preparación, de simulador y demás con el proyecto Hypercar. Pero todavía es pronto para concretar. Se está trabajando ya lógicamente en este proyecto y lo importante es estar ahí, hacer un buen trabajo, que es lo que estamos haciendo para tener la oportunidad de ser uno de los pilotos a partir de 2023", reconoce.

"Por falta de ganas y de trabajo no va a ser, que estamos a tope. Creo que estoy en un buen momento, estoy muy contento y feliz de estar donde estoy. Me valoran, que es lo más importante y poco a poco creo que van a salir las cosas y hay que seguir sin bajar la guardia".

Haz click en la imagen para ver todas las fotos de Miguel Molina en las 24h de Le Mans 2021

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