'El trapecista que salta sin red', la columna de Albert Fábrega

Nueva columna de nuestro colaborador, Albert Fábrega, en la que analiza el comportamiento de Verstappen en Spa.

Nunca hay dos incidentes iguales. Ni son los mismos protagonistas, ni en las mismas circunstancias, ni en el mismo momento, ni tampoco tenemos a los mismos comisarios deportivos que, a la postre, son los que firman la sentencia. Lo único que permanece invariable es el reglamento, aunque permítanme la licencia de decir que la interpretación de sus líneas deja un abanico amplio de consideraciones.

La conducción de Verstappen durante el Gran Premio de Bélgica dejó algunas situaciones que han creado arduas críticas y debates encendidos respecto si debía ser o no sancionado. Vaya por delante, que creo que una sanción debe ser posterior a un detallado análisis que no deje ni una sola duda, ni una, de un claro incumplimiento del reglamento, intencionalidad del infractor, reiteración y/o consecuencias a nivel deportivo. Y por encima de todo eso, debe prevalecer la seguridad en la que la FIA escuda muchas de sus decisiones. Con esto in mente, creo que en situaciones donde haya la más mínima duda debe seguir el juego, siempre que no se haya puesto en riesgo de manera temeraria la seguridad de pilotos u otros (léase asistencias o personal equipos).

No veo culpables en el toque en La Source en la salida, no veo intencionalidad en la maniobra de Les Combes sino defensa de Verstappen y ataque de Raikkonen (se tocan cuando aún hay espacio para ambos) y sí veo peligro, pero no ilegalidad en la defensa en la recta de Kemmel. Así de escueto lo resumo y lo dejo, siendo sabedor de que la frase no es compartida por muchos.

El holandés escapó de todas estas acciones sin sanción y ni tan solo hubo una apertura de investigación de oficio por parte de los comisarios o a instancias de dirección de carrera. Ni una. Ni tan solo cuando paró largo en el momento de la formación de la parrilla de salida. Esta casi se me olvida. Estoy seguro que encontraríamos símiles en otras maniobras en las que los comisarios han tenido el látigo más ligero y la mano menos abierta. Cierto, pero la vara de medir es diferente dependiendo de quien la coja, y hasta que no tengamos un trío de comisarios permanente, será difícil tener un criterio definido, acotado y puestos a soñar, inmune a los poderes fácticos de la F1.

Verstappen está tejiendo su propio camino. Como lo hicieron los grandes de la F1. Tiene prisa porqué sabe lo que quiere y como lo quiere, sin miedo. Verstappen salta con red, pero ni lo sabe ni le importa. Lo que sí tiene claro es que su brutal irrupción en la F1 está bendecida y en Red Bull, protegida. Es consciente de ello y está jugando sus cartas a las mil maravillas, desplegando su innata e ilimitada ambición.

En lo poco que lleva de F1 ha demostrado una inaudita capacidad para aprender, también de sus errores. Y espero que haya aprendido muchas cosas de este fin de semana. Porque en Spa, Verstappen falló. Y además, llevó su conducción al límite. Un límite que obligó a tensar la cuerda del reglamento y de la seguridad más de lo normal, aunque sin romperla. Y siempre es mejor romper antes la cuerda que la red.

Escribe un comentario
Mostrar comentarios
Acerca de este artículo
Series F1
Evento GP de Bélgica
Pista Spa-Francorchamps
Pilotos Max Verstappen
Tipo de artículo Artículo especial
Etiquetas gp belgica, gp belgica 2016, max verstappen