La noche en la que Schumacher se hizo pasar por amigo de Villeneuve

La historia de la jugada que Michael Schumacher le hizo a Jacques Villeneuve tras el polémico GP de Europa 1997 disputado en Jerez.

La noche en la que Schumacher se hizo pasar por amigo de Villeneuve
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Hace cinco años, con motivo del 20º aniversario del mundial de Fórmula 1 que ganó Jacques Villeneuve, Motorsport.com entrevistó al canadiense, que explicó la polémica carrera en Jerez en la que Schumacher fue descalificado y él se llevó el título.

Aunque de aquella polémica y aquel Gran Premio de Europa se ha hablado mucho, Villeneuve reveló una historia desconocida para casi todos. Algo que no ocurrió en el circuito pero sí ese mismo día, más concretamente por la noche.

La temporada de 1997 se había centrado en Jacques Villeneuve y Michael Schumacher. Y tras perder el título ante su compañero de equipo en Williams, Damon Hill, el año anterior, Villeneuve destrozó a su nuevo vecino de box, Heinz-Harald Frentzen y solo tuvo como rival a Ferrari con Schumacher.

Villeneuve y Schumacher llegaron a Jerez, al GP de Europa, separados por solo un punto en favor del alemán, y en clasificación acabaron empatados con Frentzen, exactamente los tres con el mismo tiempo de 1:21.072. Schumacher mantuvo la primera plaza en la salida y Villeneuve pasó a su compañero Frentzen. Pero cuando fue a hacer el adelantamiento que le daría el título, Villeneuve se encontró con una maniobra histórica de Schumacher que acabó en accidente y descalificación del mundial para el germano.

De repente, las gorras de 'Michael Schumacher, campeón del mundo 1997' que el manager del piloto, Willi Weber, había comprado, quedaron inservibles, y la alegría pasó al lado de Williams. Todos los miembros del equipo presenciaron el podio con una peluca rubia, como guiño al color de pelo de Villeneuve, y por la noche Villeneuve y los suyos fueron a una fiesta de Renault, en una discoteca que de repente, apenas pasada la medianoche, encendió las luces y anunció el cierre de la barra.

Sin plan alternativo, la fiesta se trasladó al Hotel Montecastillo donde se hospedaban, en Jerez. Una celebración que tuvo un asistente, que no invitado, especial. El bar también allí estaba cerrado, pero todo el séquito cogió las botellas de los minibares de sus habitaciones y bajaron a montar una celebración improvisada. Tal fue el alboroto que formaron, que el dueño el hotel decidió que sería mejor plan abrir el bar, aunque no había camarero.

"Nuestra relación nunca fue buena", comenzaba sobre Schumacher el hijo de Gilles Villeneuve antes de explicar la historia.

"Lo que puso fin a nuestra posible relación es lo que ocurrió en la fiesta de por la noche, en Jerez. Sucedió en el hotel. Había tanto ruido que alguien abrió el bar. No había camarero, pero un amigo y yo nos encargamos de hacer de ello. Y llegó Schumacher".

"Lo hizo con una peluca amarilla. Esas pelucas las había hecho Renault porque yo tenía el pelo rubio platino. Se puso detrás de la barra junto a mí a servir vasos, con una gran sonrisa. Me pasaba su brazo alrededor de mi hombro y su mujer hacía fotos. Bien, genial. Nos reíamos y todo estaba bien...".

Eddie Irvine, el otro piloto de Ferrari, sacó una guitarra acústica de su habitación y trató de tocar algunas melodías (la introducción de Wish You Were Here de Pink Floyd) mientras el fisio de Schumacher volteaba algunos contenedores para hacer de bongo. Todo eran risas y detrás de la barra, Schumacher, con su peluca, trataba de entablar una pequeña charla con un Villeneuve ligeramente reacio. Era algo sorprendente, dada la intensidad de su batalla en la pista y la polémica que aún se estaba gestando.

"Fue extraño, pero hubo una razón para ello. No se habló sobre el accidente, solo se trataba de pasar un buen rato y ser camareros, sirviendo bebidas a todos. Fue divertido, siguió el juego, era un buen actor". Y estoy seguro de que una parte de él también se divirtió, porque disfrutó tener una buena noche de fiesta.

"Personalmente, en ese momento pensé que era genial, porque ese es el tipo de cosas que yo habría hecho. 'Está bien, me has ganado'. Así fue con Damon el año anterior. En ese momento no vi lo que vendría después".

"Pero una semana después, en todos los periódicos alemanes, se podían ver esas fotos con unas palabras que decían: 'Aquí está la prueba de que no hice nada malo [en la carrera de Jerez], soy amigo de Jacques".

"Utilizó mi celebración, se aprovechó de mi momento y no porque le pareciera bonito, sino para los medios de comunicación. Y me molestó mucho. Eso es lo que arruinó cualquier potencial de buena relación que pudiera haber, lo que pasó fuera de la pista, no dentro".

Una de esas historias por las que Schumacher no dejó indiferente a nadie y por las que, aunque muchísima gente le adora, no hay unanimidad entre todos los fans de la Fórmula 1. Pese a ello, su palmarés es intachable y es toda una leyenda de la categoría. Seguimos deseando su recuperación cada día.

Keep fighting, Michael!

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