¿Por qué los pilotos tienen que aprender a frenar en F1 2022?
Con la llegada de los coches de efecto suelo, la frenada ahora es más delicada, un aspecto en el que los pilotos deberán cambiar su forma de pilotar.
En los test de Barcelona, los equipos trabajaron en pista para recolectar los máximos datos posibles y así comprender el funcionamiento de los nuevos monoplazas, teniendo que lidiar, entre otras cosas, con el porpoising que tanto ha dado que hablar.
El tema de la frenada, al menos de momento, parece haber quedado en un segundo plano en las prioridades de los equipos, sin embargo, seguro que acabará ganando protagonismo en las tres jornadas de test en Sakhir antes del Gran Premio de Bahrein.
Según una fuente muy autorizada en este aspecto, los pilotos "tendrán que adaptar su estilo de pilotaje a la diferente forma de frenar" una vez compitan realmente con los coches de F1 2022.
Los monoplazas de efecto suelo generan un 50% de su carga aerodinámica en los túneles Venturi, y solo un 25% proviene de los alerones delanteros y traseros. Hay coches que ya han llegado al 60% en el primer aspecto y eso puede tener un impacto directo en la frenada.
¿Por qué? La respuesta es simple y lo pudimos ver precisamente en los test de Barcelona: los pilotos tuvieron que afrontar el porposing, un legado de los años 80 que se repite debido a la reintroducción del efecto suelo en los coches.
Debido a estos saltos provocados por el porpoising, los coches sufren pérdidas repentinas de carga aerodinámica que pueden hacer que sean inestables en el delicado momento de la frenada: con la llegada de los neumáticos de 18 pulgadas, el sistema de frenado se ha mejorado con el uso de discos de carbono más grandes, ya que el diámetro pasó de 278 mm en 2021 a 325-328 mm en 2022.
Las dimensiones del disco de freno de 2022.
Brembo ha introducido un nuevo material que se adapta perfectamente a la limitación de orificios de ventilación de 3 mm de diámetro y que cuenta con un número entre 1.000 y 1.100 agujeros, mientras que el año pasado habían llegado a un máximo de 1.480.
Las propiedades del material desarrollado por la multinacional de Bérgamo son tales que la mordida del pedal del freno ha cambiado: si hasta el año pasado la "respuesta" de los frenos se representaba mediante una gráfica que dibujaba una curva hiperbólica con el pico en su punto más alto, hoy vemos una línea recta en diagonal que refleja un aumento en el agarre.
Los pilotos, por tanto, se encuentran en la incómoda situación de tener que lidiar con unos coches que llegan al punto de frenada con una pérdida repentina y brusca de carga aerodinámica.
Pasada de frenada de Max Verstappen en los test de Barcelona
El resultado es muy predecible: los pilotos, incluso los más reputados, se verán obligados a revisar y cambiar su forma de frenada si no quieren sufrir bloqueos repentinos e inesperados, o lo que sería todavía peor, largas excursiones por las escapatorias.
Para el piloto será muy importante encontrar una sensación diferente con el pedal del freno a la hora de hallar el equilibrio adecuado con una fuerza de hasta 160 kg que será necesaria para alcanzar el máximo agarre del disco y la pastilla, en un intento por controlar los saltos provocados por el efecto suelo.
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