El sórdido acto anónimo: ¿quién es la mano cobarde contra Horner?
El cierre de la investigación sobre el caso Horner no satisfizo a nadie: durante la FP2 circuló de forma anónima un correo electrónico con archivos adjuntos (no se sabe si auténticos o falsos). Se intentó atacar al director de la forma más cobarde.
Hay quien quiere a Christian Horner fuera de Red Bull y probablemente fuera de la Fórmula 1. Lo que eran especulaciones (apoyadas por tanta información surgida en las últimas semanas) se hicieron realidad este jueves durante la sesión de FP2 del GP de Bahrein.
Mientras los monoplazas rodaban por el circuito de Sakhir muchos periodistas presentes en la sala de prensa o en el paddock recibieron un correo electrónico de una fuente anónima con un enlace a un Google Drive que contenía un dossier con los supuestos documentos que estaban en el centro del caso Horner. El breve texto del correo decía: "A raíz de las recientes investigaciones y declaraciones de Red Bull, te interesará ver el material adjunto".
El correo electrónico fue enviado a más de un centenar de personas, entre ellas altos cargos del organigrama de Liberty Media y de la FIA, así como a todos los directores de equipo y a una nutrida representación de medios de comunicación acreditados con pase permanente, entre ellos los de esta web, Motorsport.com. Además, la dirección de correo electrónico de Jos Verstappen también se incluyó entre los destinatarios. La oficina de prensa de Red Bull no ha confirmado si los documentos son auténticos o falsos, pero al final eso es menos importante de lo que puede parecer.
Lo más alarmante es el objetivo de querer desacreditar la figura de Christian Horner. Tras el comunicado emitido el día anterior por Red Bull sobre la conclusión de la investigación interna, que exculpaba a Horner de las acusaciones, hay quien no quiere apagar los focos sobre el asunto. La forma en que una o varias personas operan en el anonimato confirma una voluntad feroz de cometer delitos como la difusión de material privado y confidencial.
Más allá del asunto en sí, existe una gran oportunidad para el paddock de la Fórmula 1: borrar lo que ha recibido haciendo un intento cobarde (además de ilegal) de desacreditar a una persona que acaba de ser juzgada por una investigación interna de la empresa. Sería un gran error dar curso a cualquier acción basada en un acto delictivo como el envío de correos electrónicos anónimos, no es el momento ni la forma de juzgar. Ignorarlo es la mejor respuesta, y esperemos que la FIA y la Fórmula 1 también adopten el mismo punto de vista.
En Red Bull queda el problema de identificar (suponiendo que no se sepa ya) quién está operando sin escrúpulos en busca de intereses personales. En caso de que el material enviado resulte ser auténtico (sea dedo u otra cosa), será importante saber dónde tuvo lugar la filtración de los documentos y quién envió los correos electrónicos utilizando direcciones anónimas. Y si no es material verdadero, también. Se trata de un asunto feo que debe archivarse rápidamente después de que todo se haya puesto en manos de las autoridades competentes.
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