Cambios en Monza: reasfaltado, nuevos pianos y escapatorias de grava
Antes del próximo GP de Italia de F1 en 2024, Monza se someterá a una renovación total, con un reasfaltado, cambio de pianos y nuevas escapatorias de grava.
El reto que espera a los técnicos que supervisarán las obras de renovación del circuito de Monza no es el más sencillo. Las obras previstas y el tiempo disponible para llevarlas a cabo (el final de las obras está fijado para finales de junio) no permiten tener ningún imprevisto.
La parte que tocará más de cerca a quienes salgan a la pista es sin duda el reasfaltado total del trazado y también del pitlane, unas modificaciones que van mucho más allá de un reasfaltado habitual. La intervención ha sido necesaria para solucionar problemas de deformación del pavimento y afloramientos de agua en la superficie.
La pista se someterá a una renovación total, con una revisión de las pendientes (transversales y de anchura) de los pianos, que se sustituirán todos, y del sistema de drenaje de agua en caso de lluvia. También se construirán nuevas vías de acceso entre los puestos de los comisarios y el circuito, así como escapatorias modificadas para la primera y la segunda Variante, que regresarán a la grava.
El otro punto crucial de las obras de se refiere a los subterráneos, que han sido un problema en el circuito de Monza durante muchas décadas. El objetivo de las obras es separar el tráfico rodado del peatonal para así crear un nuevo acceso para los vehículos pesados, que hasta ahora es un aspecto que penaliza mucho al sistema interno del circuito.
Para resolver el problema de los camiones y los movimientos de los coches, se construirá un nuevo túnel subterráneo en la curva de la parabólica, que conectará el flujo de vehículos procedentes de la entrada de Vedano al Lambro con la zona del paddock.
En Monza se sustituirán todos los pianos y las escapatorias de las variantes volverán a ser de grava
También se modificarán otros tres túneles subterráneos para mejorar la gestión del tráfico de coches y peatones. Las dos zonas estarán separadas: los peatones dispondrán de un pasillo de 4 metros de ancho, mientras que la zona reservada a los coches tendrá dos carriles, para permitir una entrada y salida de vehículos sin alternancia entre ambos sentidos.
Los túneles subterráneos que se reestructurarán son el de la Piscine (bajo la recta principal, cerca de la primera variante) y los dos que conectan la parte interior del Autódromo y la recta de atrás. En estos dos últimos casos se pasará de los pasos subterráneos que hoy son exclusivos para los peatones a amplios pasajes que permitirán el acceso también a los coches.
Se espera que todos estos cambios sirvan para convencer a la Fórmula 1 de que el circuito de Monza merece seguir albergando carreras de la máxima categoría del automovilismo.
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