El GP de España, ¿fecha límite de Mercedes con el W13?
Mercedes empieza a mirar al futuro y podría abandonar el proyecto del W13 para centrarse en 2023 antes de completar el primer cuarto de la temporada de F1 2022.
Después de cuatro grandes premios, en Mercedes parece que se está agotando la paciencia con el W13 y ya se marcan el GP de España como límite. Miami y luego Barcelona dictarán sentencia en cuanto al actual monoplaza de las flechas de plata se refiere.
El fin de semana de Imola profundizó todavía más el estado de crisis del equipo de Brackley con los dos pilotos fuera del top 10 durante casi todo el fin de semana (salvo George Russell en carrera), y sensaciones muy malas sobre todo en el garaje de Lewis Hamilton.
El británico estuvo peleando durante los tres días con Aston Martin y AlphaTauri, muy lejos de lo que en un principio era el objetivo, algo que desanima a un equipo acostumbrado a ganar desde hace ocho años y que de repente parece estar completamente perdido.
La tendencia en estas primeras carreras ha sido achacar toda la culpa a los efectos negativos del porpoising, pero cada vez parece más evidente que hay problemas de otra índole que influyen directamente en el pobre rendimiento del Mercedes W13.
Hasta la fecha, desde la estructura de la estrella han repetido en varias ocasiones que el monoplaza tiene mucho potencial por descubrir, pero a medida que pasan las carreras, parecen tener más problemas en lugar de reducirlos.

Durante el GP de Emilia Romagna, Lewis Hamilton, que habitualmente es un piloto de equipo, decía sin rodeos que "no hay luz al final del túnel. El resto del año será igual".
Sin embargo, el director del equipo alemán, Toto Wolff, es menos drástico: "No tenemos la clave para desbloquear el potencial que hay dentro del coche y que seguramente nos acercaría mucho más a los que deberían ser nuestros rivales".
"Creo que todo lo bueno y lo malo está relacionado con el fondo. Hemos estudiado varias ideas y conceptos interesantes que estamos probando y explorando: veremos si dan resultado en las próximas carreras".
"Yo diría que el concepto en sí mismo no es malo, pero hay algo que simplemente no funciona con la nueva normativa. No es necesario tirar todo a la basura, pero sí que debemos poner algunos remedios para limitar el daño", añadió.
Pese a que las palabras que salen desde Brackley siguen siendo relativamente optimistas, parece ser que la paciencia está llegando a su límite: si los problemas no se identifican y se resuelvan antes del GP de España en Barcelona, Mercedes podría abandonar el proyecto de 2022 para centrarse completamente en el coche de 2023.
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