La caída de los gigantes parte II: Williams

Fernando Tornello nos entrega su segunda parte de la serie Caída de Gigantes y en esta oportunidad es el turno de la escudería de Frank Williams.

Dicen que el número que representa al Diablo es el 666. Ésos son, justamente, los Grandes Premios que Williams largó en F1, incluyendo el de Japón ’16. La asociación me recuerda que el equipo de Sir Frank pareciera necesitar un exorcismo para superar una larga racha de fracasos y frustraciones.

Cuando todavía formaba parte del público, antes de comenzar en el periodismo, me instalé en una platea del Autódromo de Buenos Aires para ver el GP de Argentina de 1975. En esa carrera debutó el equipo Williams en F1. No recuerdo haber tenido ni la más ligera sospecha acerca de la gloria y el drama que iban a envolver a la escudería en los años siguientes.

Los pilotos eran Jacques Laffite, que abandonó por problemas en la caja, y Arturo Merzario, quien no completó las vueltas necesarias para entrar en clasificación. Los Williams FW01 eran impulsados por el motor más popular de entonces, el confiable Ford Cosworth 3.0 V8, que el equipo iba a utilizar durante sus primeras nueve temporadas, hasta que cerca del final de 1983 lo reemplazó por un Honda 1.5 V6 Turbo.

La primera victoria tardó unas temporadas pero llegó en el GP de Gran Bretaña de 1979, con Clay Regazzoni al volante. Fue el primer sueño cumplido para Frank, ganar en F1 y en su casa, Silverstone. Fueron las épocas de sus acuerdos con compañías del mundo árabe, con las que conseguiría buena parte de sus logros.

Con el motor Cosworth iba a ganar en 17 carreras hasta que lo cambió por el Honda Turbo. Fue una gran jugada de Williams, que se anticipó a lo que venía e inauguró una era exitosa con los japoneses. En los cuatro años siguientes triunfó en 23 Grandes Premios y logró el título con Piquet en 1987. Un año antes se le había escapado dramáticamente en la última carrera, por un reventón de neumático en el auto de Mansell, lo que le dio la corona a Prost con McLaren.

Pero la vida no le iba a sonreír siempre a la escuadra de Frank Williams y Patrick Head. Ron Dennis negoció con Honda y se llevó los motores para la temporada 1988. Se gestaba una de las etapas de dominio más abrumador en la historia de F1, la del grupo McLaren-Honda-Senna-Prost. Williams tuvo que recurrir a los débiles motores Judd para ese año, mientras construía un acuerdo con Renault.

Frank Williams demostró, una vez más, que no se iba a rendir fácilmente ante la adversidad. En marzo de 1986, un accidente de auto en el sur de Francia lo había dejado cuadripléjico y siguió adelante, por lo que perder un motor ganador no lo iba a derrotar. El acuerdo que cerró con Renault elevaría a su equipo a la etapa más exitosa que tuvo dentro de F1.

Desde 1989 hasta 1997 la dupla Williams Renault ganó 63 carreras y cuatro campeonatos de pilotos, con Mansell (1992), Prost (1993), Damon Hill (1996) y Jacques Villeneuve (1997). Fueron años de pelea entre dos gigantes, desde 1988 una década con 4 títulos para McLaren y otros tantos para Williams, con un par de campeonatos para Benetton, en 1994 y 1995, con otro enorme talento al volante, Michael Schumacher.

En medio de tantos éxitos hubo una página negra, trágica, vivida por el equipo de Frank, algo que le dolió a todos los seguidores de F1, el accidente fatal de Ayrton Senna, en 1994.

Lo que siguió después del retiro de Renault, tras el GP de Europa de 1997, en Jerez de la Frontera, fue una frustración tras otra para Williams, con apenas un puñado de sonrisas. En 1998 montaba de urgencia el motor Mecachrome, en 1989 el Supertec, hasta que llegó BMW en 2000, con quien conseguiría diez triunfos pero ningún título hasta 2004. Eran los años arrolladores de Ferrari.

Desde ese momento hasta la actualidad, casi nada. Apenas una victoria en 12 años, con Pastor Maldonado en España 2012. Desde que Juan Pablo Montoya subió a lo más alto del podio en Brasil 2004 pasaron los motores BMW, Cosworth, Toyota, Renault y Mercedes. Ninguno pudo devolverle la gloria a la escudería inglesa. Cuando selló el contrato con Mercedes parecía estar a punto para retornar a la victoria, pero los números dicen que logró 320 puntos en 2014, 257 en 2015 y bajó a 124 en 2016, hasta el GP de Japón.

La actualidad muestra a Williams peleando, y perdiendo, el cuarto lugar en la tabla con Force India, lejos de sus días arrasadores, en los cuales la gloria se sentaba al lado de Sir Frank en el box. Ojalá que no se haya ido para siempre.

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