Ferrari y el año para soñar

Nuestro columnista Adrián Puente analiza las posibilidades de Ferrari de cara a la temporada 2016 de la Fórmula 1, donde la Scuderia italiana intentará ponerle fin a su sequía de títulos.

La transición hacia la tecnología "H" de híbrido fue equivalente a la "H" de hundido en los infiernos para Ferrari. Resultó uno de los equipos más afectados con sólo recordar el fiasco de 2014, cuando ni Fernando Alonso ni Kimi Raikkonen pudieron ganar una sola carrera, como no ocurría desde 1993. Los italianos vieron la película donde Mercedes hizo todo a su voluntad, lo que promovió contundentes movimientos de mercado que marginaron al español, y abrieron las puertas a Sebastian Vettel, bajo la honesta pretensión de "germanizar" la escudería como en la épocas de Michael Schumacher.

La temporada pasada fue menos humillante, pero sustentado sobre muy escasas expectativas de ganar apenas dos carreras. Terminaron siendo tres, lo que superó el optimismo de Maurizio Arrivabene y dejó parados a los hombres de Maranello en un lugar más sustentable, para justificar que en la últimas carreras la mente y el músculo ya estarían puestos en el año que está por comenzar.

En los ensayos que se hicieron en Catalunya esta semana, los dos pilotos de Ferrari, sumando el total de vueltas en cuatro días, no alcanzan a uno sólo de los hombres de Mercedes individualmente. Vettel más Kimi llegaron a 330 giros. Rosberg sumó 332 y Hamilton 343. La escudería alemana llegó a recorrer el equivalente a 10 carreras. La de Maranello, exactamente la mitad. Los mejores tiempos fueron de Ferrari, pero con neumáticos ultrasoft, la niña bonita de los ensayos. Los campeones del mundo de los últimos dos años no llegaron a usar en ningún momento ese compuesto. "La Rossa" se quedó con la foto, las "flechas plateadas" con un solvente trabajo a largo plazo.

Ante ésta realidad, ¿porqué Ferrari podría tener esperanzas?. El diseño del SF16-H no va quedar en la historia como una revolución, pero probablemente sea el modelo que más se aproxime a la suficiencia de sus principales oponentes. La vuelta al push rod de las suspensiones, una parte trasera más compacta, una nariz acotada priorizando el canal de aire central y pontones laterales más angostos, generan entre otras cosas, un reacomodamiento del motor que le permite una mejor refrigeración. Todos los cambios experimentados en esta primera etapa del año dieron resultados satisfactorios. Es cierto que los italianos pusieron más recursos en los ensayos, y apostaron a mayor diversidad a la hora de elegir goma, y esa diversidad también les permitió encabezar las acciones.

El desembarco de la F1 en Barcelona, fue mucho más prolífico que el año pasado. Raikkonen con 1.24.5 logró ese tiempo en su última jornada de trabajo en febrero de 2015. Ahora, Vettel, en el segundo día de test tuvo una muy rápida reacción al nuevo compuesto llegando a 1.22.8. sobre la misma cantidad de vueltas de este año. Apenas pinceladas optimistas de un equipo con las más altas pretensiones, pero que de ocurrir lo contrario, hoy ya estarían rodando por lo bajo algunas cabezas responsables del nuevo auto.

Ferrari debe su despegue, a una configuración deportivamente exitosa, y políticamente ordenada. Este año, parecen combinarse ambas cosas, y con un Sebastian Vettel más asimilado a las características laborales de los italianos… y viceversa. El eco de las palabras de Sergio Marchionne, quien calificó como dramático que la Scuderia sumará una década sin títulos, no generó las turbulencias de otras épocas, aunque puso la vara donde históricamente tiene que estar.

Ferrari tiene un sólo rival, Mercedes Benz, y todos lo saben claramente. Williams arranca con la misma fallida combinación de motorización, chasis y logística en boxes. Red Bull, con una lánguida copia del motor Renault. McLaren, con la obligación moral al menos, de terminar carreras. Force India de superar su performance con un presupuesto módico. Y Renault, que a juzgar por lo hecho en Barcelona, comprende de cerca que volver, es apenas la primera parte de la historia.

El próximo año los cambios serán múltiples. La F1 ingresará a otra zona de vientos huracanados, donde no va a ser fácil hacer pie. La apuesta genera incertidumbre incluso a las grandes marcas. El éxito y el fracaso convivirán con una frontera muy delgada. Por ello, este año, con una reglamento apenas modificado, la estabilidad legal juega a favor de un gigante como Ferrari que empieza a desperezarse, luego de dos años de aprendizaje. El horizonte se ofrece como una oportunidad, después el cielo volverá a abrirse para todos.

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Acerca de este artículo
Series F1
Tipo de artículo Análisis