Enzo Ferrari: un mito del siglo XIX que sería moderno incluso hoy

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Enzo Ferrari: un mito del siglo XIX que sería moderno incluso hoy
Por: David Evans
Coautor: Lawrence Barretto
14 ago. 2018 9:09

Un 18 de febrero nació el fundador de la marca del Cavallino, un ejemplo de modernidad. Un 14 de agosto, Ferrari perdió la vida.

Enzo Ferrari es el hombre convertido en mito… siendo consciente de ser un mito. El 18 de febrero de 1898, en Modena, nacía Enzo Anselmo Ferrari, hijo de Alfredo y Adalgisa. Un niño que desde muy pequeño demostró una pasión desenfrenada por los coches y que se convertiría no solo en el gran fabricante sino en uno de los italianos más famosos de la historia en todo el mundo y uno de los más influyentes del novecento.

"Pensar que Enzo Ferrari nació en el siglo XIX parece increíble”, decía Sergio Marchionne el pasado invierno. “Su lección es más actual que nunca y su modernidad es absoluta. Era un hombre con la capacidad de ver y dirigir personas y recursos fuera de lo común, y tenía un fuerte espíritu emprendedor y un coraje excepcional".

"Uno se pregunta qué objetivos podría lograr hoy si tuviera los medios técnicos y el conocimiento de nuestros días. El legado que dejó en el mundo sigue siendo una fuente de orgullo para todo Ferrari y para Italia en general".

 

Enzo Ferrari siempre quiso estar a la altura de su fama. Su vida podría haber parecido un cuento de hadas y en su lugar se convirtió en una leyenda, antes de que las crónicas existieran.

Su paso dejó un surco profundo e imborrable: el rastro de alguien que estaba predestinado a dejar huella y que sabía cómo adelantarse al tiempo, como si las manecillas del reloj se hubieran detenido justo cuando sus rápidos coches luchaban contra la última décima de segundo, la que separaba un buen resultado de una tragedia.

Los mejores campeones han desafiado a las leyes de la física en busca de una victoria, de un título de campeón con sus monoplazas rojos, los Ferrari. El rey Enzo no creía en el destino, pero el destino había creído en él: tenía que señalar el camino, el punto de partida de un fenómeno deportivo que luego también se convirtió en fenómeno industrial y social.

Enzo fue un símbolo de Italia en el extranjero. Dejó un testimonio totalmente grabado en el ADN de quienes respiran el aire de Maranello y de toda la competición: Ecclestone siempre dijo que no habría F1 sin Ferrari.

John Surtees con el jefe de Ferrari, Enzo Ferrari, en el pitlane
John Surtees con el jefe de Ferrari, Enzo Ferrari, en el pitlane

Foto: LAT Images

Enzo Ferrari fue intransigente consigo mismo y con sus colaboradores, discípulos que tuvieron que creer en él más de lo que creía él mismo.

Cesare de Agostini escribió lo siguiente: "...hubo quienes agradecieron el cielo que el hombre de Maranello empezara a fabricar coches de carrera y no se dedicara a la política, porque de lo contrario se habría convertido en un dictador. Intentó dominar los acontecimientos, nunca ser dominado”.

Durante toda la vida, tanto en el nacimiento como en la muerte. Su existencia siempre estuvo rodeada de misterio: el hombre del futuro estaba estaba arraigado en el siglo XIX. El certificado de nacimiento habla del 20 de febrero de 1898, pero su madre siempre lo celebró el 18. Según cuenta la historia, la duda se debe a que una fuerte nevada obligó al padre Alfredo a retrasar un par de días el registro del feliz nacimiento. Sin embargo, los partes meteorológicos de la época en Módena dan testimonio de que hacía frío y llovía, ¡pero no hay señales de nevada!

Llegó al mundo sin hacer ruido y se fue de puntillas noventa años después: sucedió a finales de agosto, cuando Italia estaba de vacaciones. Era domingo, 14 de agosto de 1988, casualmente cuando no había carreras. Los motores estaban apagados. Ya había garantizado un futuro a su fábrica al unirse a Fiat. Ya podía cerrar la partida en silencio, como si también hubiera planeado abandonar la escena.

Parece como si su último deseo fuera que el anuncio de su muerte no se publicara: el 16 de agosto no hubo periódicos por la fiesta del Ferragosto y Don Enzo pudo jugársela por última vez a los periodistas, una profesión a la que le unía una relación amor odio, con tanto disgusto como admiración.

Hoy su historia sigue. Su leyenda. Luca di Montezemolo ha sabido durante su duradera gestión del Cavallino dar continuidad al mito. Ahora el testigo está en manos de Sergio Marchionne, otro "visionario" que tiene el deseo de homenajear al creador con un título de Sebastian Vettel el año en el que Enzo habría cumplido 120...

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Enzo Ferrari y su hijo espiritual Gilles Villeneuve compartiendo una botella de Lambrusco después de una sesión de pruebas

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Enzo Ferrari

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Chris Amon, 312 Ferrari, Mauro Forghieri Ingeniero, fundador de Ferrari y propietario Enzo Ferrari

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Sergio Pininfarina con Enzo Ferrari en 1962

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Sobre este artículo

Campeonatos Fórmula 1
Autor David Evans
Tipo de artículo Entrevista