El momento que quizás haya llegado tarde

Albert Fábrega nos habla sobre lewis Hamilton, como ha perdido gran parte de sus opciones para llevarse el mundial y el resquicio que todavía le queda para poder batir a Nico Rosberg, si no es demasiado tarde.

Hamilton volvió de vacaciones seguro de que su tercera corona consecutiva era un puro trámite hasta el final de temporada. Había demostrado que era capaz de vencer a Rosberg en el cara a cara y, por lo tanto, convencido de que tan solo la fiabilidad podía demorarle de poner su nombre junto un mito como Prost y de paso igualar a un Sebastian Vettel en horas bajas. Lo creía él, y no era el único. Las cuatro victorias consecutivas antes del parón veraniego le dejaron en una situación real y moral por encima de Rosberg y con el Mundial bien encarado.

Pero no fue así. La mala salida de Monza, su impotencia para solucionar los problemas en Singapur y la rotura del motor de Malasia, le abrieron el abismo, su abismo. Ese miedo al que temen los grandes campeones y al que no todos saben reaccionar igual de bien, o igual de mal. Si poco acertada fue su insinuación respecto a la rotura, peor fue la puesta en escena en la rueda de prensa de jueves, el desplante del sábado y más aún los tuits del domingo.

"Es el miedo al que temen los grandes campeones y al que no todos saben reaccionar igual de bien, o igual de mal"

Pero no se ofusquen. Hamilton no teme la reacción de la prensa, ni los comentarios de falta de respeto en la rueda de prensa FIA, ni a los tuits respecto a la protesta de Mercedes ante la acción de Verstappen. Ni incluso le ha llegado a dar importancia a lo que pueda decir y hacer su equipo. Hamilton tiene miedo a no ser el mejor, el único.

Lewis tuvo en sus manos el callar todas las bocas de un plumazo, de una vuelta. Pero no supo. No pudo en los libres, ni en la clasificación, ni tampoco en la carrera. Este fin de semana, no. Claudicó. Y lo sabe. Y sabe que no le vale excusarse en la humedad de la parrilla o en la maniobra de Verstappen. Perdió la clasificación ante Rosberg, y pese a hacer una gran remontada, no pudo con Max. En esa última chicane, tuvo que bajar la cabeza ante la astucia y el descaro del holandés. Un descaro con el que seguramente se vio identificado y que le recordó aquel joven piloto que irrumpió con fuerza en 2007 con unas nuevas reglas, sus reglas.

"Tuvo que bajar la cabeza ante la astucia y el descaro del holandés. Un descaro con el que seguramente se vio identificado"

En Suzuka, Hamilton se sintió otra vez humano, mortal, piloto. Pero no se engañen, Hamilton volverá. Y volverá para ganar y para sentirse mejor, el mejor. Porqué Lewis es mucho más de lo que hemos visto este fin de semana en Japón, tanto dentro como fuera de la pista. Y como decía su venerado Muhammad Ali: ”Solo un hombre que sabe lo que se siente al ser derrotado puede llegar al fondo de su alma y sacar lo que queda de energía para ganar un combate que está igualado”. Y quizás y solo quizás, ese momento haya llegado tarde.

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Series F1
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