Cuando subir el listón no te hace saltar más alto

La última columna de nuestro colaborador Albert Fábrega analiza a Max Verstappen, la decisión de castigar los movimientos en frenada y su actuación en Austin.

El torbellino de fuerza y hambre de victoria de Verstappen sufrió en Austin un revés del que el holandés no puede hacer otra cosa que aprender. Y es que en su meteórica carrera desde que aterrizó en Red Bull, es capaz de alternar actuaciones brillantes con fines de semana para olvidar. El manual diría que es producto de su juventud, pero las expectativas que levantan sus espectaculares momentos hacen que se espere mucho más de él. Pero esta semana ha sufrido más de un revés, tanto en el asfalto como fuera de él.

"Max buscó el límite, lo sobrepasó, y esperó a la sanción para dar marcha atrás"

La controversia respecto a sus maniobras defensivas en las frenadas han tenido finalmente respuesta. La reunión del pasado fin de semana entre Whiting y los pilotos fue una olla a presión, con los pesos pesados de la parrilla pidiendo al máximo responsable de la FIA en carrera una aclaración del reglamento para evitar males mayores. Hasta ahora había un pacto entre caballeros en el que los jóvenes pilotos no habían sido partícipes y del que Verstappen hizo caso omiso sabedor que, reglamentariamente, sus maniobras defensivas estaban sujetas a interpretaciones de la norma. Max no hizo nada que no hicieran los pilotos en otros aspectos del reglamento: buscar el límite, sobrepasarlo y esperar a oler la sanción para dar un paso atrás. En este deporte, el espíritu que reina algunas normas es muchas veces, demasiadas diría yo, un espejismo más que un espejo en el que mirarse.

En esta ocasión la seguridad quedaba en entredicho y Whiting no tuvo otra que ceder. Pero la nueva normativa no va a alejar las dudas ni el subjetivismo que planea en muchos de los artículos del reglamento. Algunas de las decisiones, investigaciones y sanciones tienen diferentes interpretaciones y todas ellas fundadas y por lo tanto buenas. Sinceramente dudo que Verstappen vaya a cambiar drásticamente su estilo ni su en su defensa de posición. Es un piloto transparente y las sensaciones que transmite fuera de la pista, las plasma en su conducción sin ningún tipo de resquicio. Un killer. Un depredador y, si me lo permiten, un fenómeno.

"Verstappen deberá tomar buena nota de los errores y problemas de este fin de semana"

Pero esto no es sinónimo de victorias, triunfo y éxitos, al menos en F1. Verstappen deberá tomar buena nota de los errores y los problemas que afrontó este fin de semana, si en un futuro quiere ser campeón. Ganar carreras ganará, pero si quiere ser campeón, deberá aprender y entender que más allá de sacar partido de sus virtudes, hay que aprender de sus errores. No batió a Ricciardo en la qualy, salió mal, hizo caso omiso de las indicaciones de su ingeniero en el ritmo a seguir y no actuó con demasiada celeridad cuando tuvo el problema con la caja de cambios de su Red Bull.

Pero lejos de esto, hay una acción de todo el fin de semana que ha centrado mi atención: la entrada a boxes sin avisar. Esa acción que podríamos pensar que es un despiste, denota algo más. Ilustra que Verstappen aún no es capaz de separar su pilotaje del análisis. Esa situación en la que los pilotos son capaces de conducir al límite y al mismo tiempo despegarse del coche para, desde un plano superior, analizar los rivales, el circuito, la pista, los detalles, la estrategia…LA CARRERA. No pudo o no quiso.

Verstappen aún conduce siguiendo ese instinto devorador que le ha convertido no sólo en un piloto especial, sino único. Un estilo de conducción que le absorbe todos los recursos y que cuando las cosas no salen como quiere, le sobrepasa. Ese mismo instinto que le puede en sus declaraciones y que hace sentirse aún más fuerte delante de las adversidades. Pues bien, este fin de semana ha sido de adversidades. Y algunas de ellas necesitarán que Max haga un esfuerzo para entender que se ha equivocado.

El listón de Verstappen está alto, porqué él mismo lo eleva cada vez que se deja llevar por su instinto, sea en la pista o fuera de ella. Y a veces lo alza tanto que no es capaz de superarlo. Max lo tiene todo y más para triunfar, pero las urgencias no son buenas compañeras y aunque parezca una incongruencia, si corre demasiado, puede ser que llegue tarde.

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Acerca de este artículo
Series F1
Pilotos Max Verstappen
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