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El terrible accidente de Schumacher que pudo cambiar todo

El 11 de julio de 1999, durante el GP de Gran Bretaña, Michael Schumacher sufrió un accidente que le impidió luchar por ese mundial con el Ferrari.

El terrible accidente de Schumacher que pudo cambiar todo

Silverstone acogía la octava cita del campeonato 1999 de Fórmula 1 y el GP de Gran Bretaña número 52. Ese día es recordado como el del mayor accidente de Michael Schumacher en la cima del automovilismo, uno sin el cual podría acumular ocho títulos... o ninguno, si no hubiera podido recuperarse del tremendo impacto.

Michael Schumacher era bicampeón del mundo. Jenson Button aún no había debutado en la Fórmula 1 (lo haría el próximo año), a Fernando Alonso y Kimi Raikkonen les quedaban dos temporadas para estrenarse, y Hamilton en ese momento solo tenía 14 años. Era 1999.

En julio de 1999, la Fórmula 1 llegó a Silverstone, y el e GP de Gran Bretaña acogió el octavo de los 16 grandes premios de esa temporada.

Mika Hakkinen iba camino de su segundo mundial consecutivo, y ya había ganado tres carreras y sumaba dos podios más en el inicio del curso. Le seguía Michael Schumacher, que estaba a ocho puntos del finlandés de McLaren-Mercedes.

Schumacher, que ya había ganado dos títulos con Benetton, tenía como objetivo triunfar al volante de un Ferrari. La última corona de los de Maranello la había conseguido Jody Scheckter en el lejano 1979. Así, el alemán ya llevaba dos victorias y dos podios más en las siete primeras carreras en su duelo apretado con Hakkinen.

En Silverstone, desde el comienzo del fin de semana, la atención de los aficionados se centró en el favorito del público local, Damon Hill. Al final de la carrera anterior en Francia, el campeón del mundo de 1996 insinuó su salida de la F1. Y aunque aún no se había hecho el anuncio oficial, la afición ya comenzó a despedir al británico en su carrera de casa.

Los resultados de los entrenamientos libres en Silverstone demostraron la velocidad del McLaren: Hakkinen y David Coulthard fueron los más rápidos. El sábado, después de una vuelta rodando en 1:24.804, Hakkinen logró la pole position, superando por 0,419 segundos a Schumacher. Coulthard fue tercero, quedándose a 0,790 de su compañero, y cuarto fue Irvine.

La tercera fila de la parrilla de salida fue para Jordan, con Heinz-Harald Frentzen y Hill, y la cuarta, para el Stewart de Rubens Barrichello y el Williams de Ralf Schumacher.

Para Michael Schumacher, la carrera no fue bien desde el principio. Tuvo una mala arrancada y perdió posición con Coulthard e Irvine. No obstante, Michael, sin problemas, alcanzó a su compañero y estaba dispuesto a pasarle en Stowe... pero todo salió mal.

Al pisar el pedal del freno, no se produjo el efecto esperado. De debajo de las ruedas delanteras del F399 salió una nube de humo y en ese momento, la velocidad ya era demasiado alta. Schumacher, sin control del monoplaza, salió disparado hacia el muro de neumáticos, pero hasta el último momento agarró el volante e intentó reconducir el coche en la dirección de la curva.

Momentos después, el Ferrari voló a escasos centímetros de la grava. Schumacher se quedó empotrado en la barrera, y un equipo médico y los comisarios se apresuraron a ayudarle. La carrera se detuvo, pero la bandera roja no la provocó el alemán: Jacques Villeneuve y Rubens Barrichello se habían quedado clavados al comienzo.

La señal para detener la prueba se dio casi de inmediato, pero los pilotos de la parte delantera de la parrilla no vieron a los comisarios con banderas y continuaron luchando.

 

El recuerdo de la muerte de Roland Ratzenberger y Ayrton Senna aún estaba algo fresco en la memoria: todo el mundo observaba con gran expectación cómo el coche de Schumacher era cubierto con una lona, tratando de ocultar cualquier imagen.

Michael trataba de salir del Ferrari destrozado, pero se mantenía en el cockpit. Unos minutos más tarde, le pusieron en una camilla y se le llevaron en una ambulancia. Schumacher animó a los aficionados moviendo su mano.

Antes del reinicio de la carrera, ya se supo que en los próximos meses definitivamente no podría luchar por el título; los médicos le diagnosticaron una fractura compleja de la pierna derecha. Y luego se sabría que en las próximas seis carreras Schumacher sería sustituido en Ferrari por Mika Salo.

40 minutos después del accidente, cuando Michael fue evacuado a un hospital en Northampton, se procedió al reinicio de la carrera. La posición de Schumacher en la parrilla estaba vacía. Hakkinen conservó el liderato de la carrera y comenzó a separarse de sus rivales, e Irvine adelantó a Coulthard en la lucha por el segundo lugar.

La carrera tranquila de Hakkinen fue interrumpida por una repentina pérdida de la rueda trasera izquierda, que rebotó contra el muro y salió hacia la pista, obligando a los pilotos a esquivarla. El finlandés inmediatamente se dirigió a boxes, donde le pusieron rápidamente una nueva rueda. Hakkinen volvió a la carrera, y después de algunas vueltas se vio obligado a abandonar por razones de seguridad, ya que la rueda no estaba correctamente ajustada.

Al mismo tiempo, surgieron problemas en la parada en boxes de Irvine: el de Ferrari, que heredó el primer puesto, no paró en el lugar donde estaban sus mecánicos, y los segundos que perdió le hicieron caer detrás de Coulthard. Más tarde, Irvine justificó su error en el pitlane diciendo que los mecánicos de McLaren le taparon la visión.

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Coulthard llegó primero a meta para lograr su quinta victoria en F1, e Irvine acabó a 1,829 segundos y, con su segundo puesto, igualó en puntos a Schumacher. La tercera posición fue para Ralf Schumacher, que luchó para defenderse de los ataques de Frentzen al final. La zona de puntos la completaron Hill y el Sauber de Pedro Diniz.

Michael Schumacher volvería al campeonato en el penúltimo gran premio de la temporada, el GP de Malasia 1999, que se disputó en octubre, y trató de ayudar a Irvine a arrebatarle el título a Hakkinen. En Sepang fue segundo, detrás del ganador, Irvine, y repitió misma posición por delante de Irvine en Japón, suficiente para dar a Ferrari el primer mundial de Constructores desde 1983.

Pero Irvine no pudo con el de Pilotos, y Hakkinen se proclamó bicampeón del mundo. El piloto británico de Ferrari acabó a solo dos puntos del finlandés de McLaren.

Al final de la temporada, Irvine dejaría Ferrari para irse a Stewart (que había sido comprado y rebautizado como Jaguar tras la compra de Ford) y Barrichello le sustituyó.

Los siguientes cinco años en la Fórmula 1 los dominaría Schumacher. Sin esa lesión en el GP de Gran Bretaña de 1999, probablemente habría sido campeón también en 1999, sumando ocho títulos.

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