¡A Mil Por Hora! Sueñe que sueña

Ángelo della Corsa anticipa lo que se vivirá durante el fin de semana del Gran Premio de Austria.

¿Se lo ha preguntado usted también y pasado un momento, acaso se dio la respuesta? “¿Qué es la vida? Un frenesí ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. No hay por qué sorprenderse cuando no se está tan seguro si, lo que vive es real-real, o es algo que tan solo se ha soñado. O que sueña, que transcurre soñando. Ajá. Lo mismo que usted, lo había pensado ya así Pedro Calderón de la Barca a mitades del siglo XVII.

Ensoñaciones o una visión que se cruza sin haberlo avisado. Sensación o evocaciones que no dejan de ser válidas cuando se está en calma, cuando se pierde la mirada en el espacio hacia lo verde o lo azul y no hay nada más que hacer. Pero que, asimismo, es un estado de maravilla ese, que pierde su tesitura fabulosa cuando llega el momento de tener que hacer el pago de la renta de la casa o de saldar una tarjeta de crédito. Situaciones que nunca se ponen al corriente soñando, sino más bien, con una especie de pesadilla que de pronto, se ha vuelto de una vivacidad espeluznante. Una urgencia más impetuosa, y ante la cual nada de lo que pasó y de lo que está por venir tiene mayor importancia ¡A pagar! Es esa guerra frenética de hacer frente, fortiori, a lo que implican las obligaciones de todo ser humano. Eso conocido también como tener que coger al toro por los cuernos.

De todo esto, que sea sorprendente que haya pilotos de la Fórmula 1 como Sergio Pérez, que cuentan algo de lo que les sucede como profesionistas, con una desenvoltura envidiable: “es como la había soñado esta subida al podio”. O Fernando Alonso que ofrece tan cruel advertencia a sus seguidores: “Sé que estoy llegando al final de mi sueño”.

Son, hablando muy en serio, actitudes dignas de toda admiración; pero que, costará un buen trabajo asumir como si fueran ciertas del todo. Impensables para habérselas oído a Jim Clark o a Jochen Rindt. Un sueño como explicación o como pretexto de algo inherente a un oficio tan delicado y asimismo, con tantos privilegios.

Nada tan sano y tan elocuente como consultar un listado cuasi mágico y que, está muy lejos de lo que se sueña. Al contrario, es tan real que conmueve y no deja de despertar una especie de envidia, por pequeña que sea eso que se despierta.

Es la lista de la riqueza aproximada de los pilotos de Fórmula 1 que más poseen en contante.

Se trata de un corte contable que fue hecho al final del año pasado y el cual tiene un margen de equivocación tan grande, como es el hecho de que no hay documentos probatorios. Se trata de una investigación realizada por los editores de Auto Sports Arts (en línea) y que se debe de tomar, sólo como una referencia considerando su gran tolerancia, pero que no obstante, se aproxima a una realidad que se puede medir. El primero del orden, como no podría ser otro es: Michael Schumacher, dueño de una fortuna de 780 millones de dólares. El segundo, el español Fernando Alonso, con 220 millones. El tercero: Kimi Raikkonen que tiene 180. Enseguida, Eddie Irvine también con 180 kilos. El número cinco de tan distinguida lista es, Lewis Hamilton con solo 110. El sexto, Jenson Button poseedor de cuentas por 100 millones de USD. Le sigue Alain Prost, quien tiene mucho menos, nada más 70 millones. Poco abajo, está David Coulthard que empata al francés, gracias a otros 70 en sus haberes. El noveno es Sebastian Vettel, con 45 y el del final de la lista es: Nico Rosberg, al que se le conocen nada más 30 millones de dólares americanos.

 

Es para destacarse la presencia de Irvine y de Coulthard en el HitParade en cuestión; lo que habla de una manera muy inteligente de haber movido sus bienes pecuniarios para que estos, vayan en aumento. Algo un tanto ajeno a otros retiros o jubilaciones de la mayoría de los deportistas, en términos muy generales.

 

Por otro lado, no es ninguna sorpresa que en la punta del hilo esté la suma que heredará el siete veces campeón, porque en realidad lo que más lo distinguió ha sido que era una máquina de generar dividendos económicos y por supuesto que también, reunir una distinguidísima colección de records. Ya si ahora sueña o no lo puede hacer, es asunto que apenas conocerán sus neurólogos, como una triste paradoja que quede por aquí planteada.

 

Lo de Alonso, es en todo caso una alegoría digna de la conversación para que la atiendan los que vienen detrás. Ni fumando opio, se puede conseguir tener sueños tan generosos y abundantes que hayan escurrido su miel también a los representantes que ha tenido, y a sus novias, y a sus jefes de equipo. Es decir, que el piloto de Oviedo ha sido una mina de riqueza con vetas fantásticas. Equivocado o no al cambiar de equipos; frustrado o no, porque han quedado sin reunirse más campeonatos. No pueden ser nada despreciables los beneficios que ha obtenido. Sería una gran lección que, alguien puesto en su lugar, dijera con toda sinceridad: al demonio los dividendos, yo quiero dos coronas más. Parece difícil de que así pudiera ocurrir. Poderoso caballero, don dinero.

 

Lo que apenas es una de tantas perspectivas para admirar la carrera deportiva de Alonso y valorarla. De suerte que, lo siguiente pueda ser el asunto de realizar una ponderación o una proyección financiera ¿a cuánto se irían sus bienes en metálico si se hubiera coronado con McLaren o con Ferrari; ni que decir, si hubiera ocurrido con ambas escuderías? Luego, debe de mover a pensar que al piloto se lo puede elogiar más, o menos; quererlo por encima de lo que se lo quiere; pero de ninguna manera, sentir lástima por él. Es un señor potentado.

 

Del resto de los nueve conductores inmensamente saludables en cuanto a la posesión de sus bienes bancarios, falta todavía escudriñar lo que puedan de tener como valor sus trofeos, los autos que guardan en su garajes, y lo que son capaces de cobrar por asistir a un evento, dar una conversación o filmar un mensaje comercial. Más, los negocios que se han desarrollado a su sombra y en los que ellos van ganando también. Es obvio: valen lo que pesan, pero en diamantes y en esmeraldas. Y lo cierto es, que su trabajo les costó.

 

Se despeña de lo que aquí se viene explicando, que la Fórmula 1 es una gran demandante de esfuerzos, de entrega y también de sacrificios: pero suele pagarlos con mucha esplendidez. A más de ser famosos y heroicos, los convierte en seres poderosos, aunque no tengan algún grado universitario, ni sean maestros, o políticos, o clérigos. Tan sencillo como que son, ciento por ciento SportMen. Su gracia ha sido, manejar con mucho tino los coches de carreras y la de tomar riegos casi inverosímiles.

 

Si bien, no a todos los que participan de esta profesión les ha resultado igual de generoso el trote del macho. Para así poderlo ver, es muy sano hacer memoria en cuanto a que se llevan los registros de casi un millar de pilotos. Y entonces, también acordarse que hay unos que terminaron sus días apenas con lo justo, como fue el caso de James Hunt o de Clay Regazzoni. Y asimismo, que hay otros que nunca se han despegado de las ubres de la F1, cual lo hacen: Jackie Stewart, Jean Alesi, Gerhard Berger, o Coulthard.

 

Y algunos más, que se marchan y retornan. Así le ha ocurrido a Martin Brundle y también, a Johnny Herbert y ni se diga, a Niki Lauda. Algunos otros han optado por opciones diferentes, son quienes acuden a otras categorías como lo realizaron: Mario Andretti, Emerson Fittipaldi, Juan Pablo Montoya o Mark Webber quienes continuaron jugando carreras en otros tipos de coches. Y algunos más, por fin, quienes siguen como ejecutivos en ligas de la competición en automóviles, pero de menor importancia; es el caso por ejemplo, de Martin Donnelly o de Alain Prost.  

 

DUEÑOS DE HACIENDAS

Michael llegó ya a la Fórmula 1 con un aura de famoso. Era el EnfantTerrible sobre los coches de pruebas de resistencia, gracias a su paso tan brillante con los de las Flechas de Plata, invencibles, en la categoría de competiciones de AutosSport. Tocó el agua bendita de La Carpa por primera vez en 1991 con Jordan; en menos de lo que cantaba un gallo ya estaba aliado a Benetton (de 1991 a 1995) y por fin, hizo un enorme agosto con Ferrari (de 1996 a 2006) para rematar obteniendo más penas que glorias con Mercedes AMG (de 2010 a 2012).

 

Fernando Alonso dio inicio su ventura bajo las órdenes de Giancarlo Minardi (en 2001); estuvo al servicio de Renault (de 2003 a 2006); con McLaren (en 2007); regresó a Renault (para jugar con ellos en 2008 y 2009); a Ferrari (llega en 2010 y permanece hasta 2014) y, retorna a McLaren (en 2015) para seguir activo con los señores de la sede en Woking. Kimi Raikkonen quien continúa con las botas puestas, arrancó aprendiendo las primeras mañas bajo el cuidado de Peter Sauber, con aquel equipo que se conoció como Red Bull-Sauber-Petronas (en 2001); llega a McLaren (y se queda ahí, de 2002 a 2006); pasa a Ferrari por primera vez (de 2007 a 2009) de donde es liquidado como si fuese director de un banco transnacional, para poder recibir a Alonso por aquellos días; se va a los rallys para regresar a la Lotus de Luxemburgo (en 2012, por dos temporadas); y cerrar la pinza profesional con un regreso triunfante a Maranello (desde 2014).

 

Notable historia, en ascenso económico permanente, la de Eddie Irvine que inicia con dos carreras en 1993 con Jordan (que es ahí donde se guarece por 1994 y 1995 con su tocayo y paisano, que le ha sido de mucha ayuda para afilar el colmillo); llega a Ferrari y por increíble que parezca, le hace sombra a Michael S. (eso fue de 1996 a 1999); firma un contrato de lujo con Jaguar que en realidad era la Ford, a partir de lo que había sido Stewart Racing (historia que corre del año 2000 al 2002) el corredor norirlandés venía de una familia pudiente, sin embargo en su trienio final, al que llegó como subcampeón mundial –con solo dos puntos menos que Mika Hakkinen– fue una etapa la cual le reportó cerca de 40 millones de dólares.   

 

Lewis Hamilton ha visto crecer mucho su riqueza del año pasado a estos meses. Como si fuese un piloto hecho en probeta: desde niño fue preparado con todo celo para llegar a donde está. El equipo que lo cobijó desde su tierna infancia hasta su debut en el año 2007, fue McLaren. Duró bajo esa férula hasta 2012. Se pensó que en su equipo nodriza haría huesos viejos, pero nada… …Ross Brawn lo tomó para Mercedes desde 2013, hasta ahora. Su contrato reciente, puede ser uno de los más grandes que se han firmado en la F1 de siempre. Contando, por supuesto, los dos años pasados que han sido de un fulgor que impresiona a todos, menos a él.

 

Viene el recuento de un volante extraordinariamente adaptable y astuto. No se deja ver, más que cuando es necesario: Jenson Button quien está por llegar a la cifra de las 300 largadas. Se inició con Williams cuando todavía era suministrada por BMW (por el año 2000); de Grove pasa a trabajar con Benetton (en 2001 y 2002); comienza su andanza con los japoneses y marcha a BAR-Honda (desde 2003 hasta 2006); cambia de nombre, que no de equipo y queda en Honda (para los años de 2007 y 2008); llega la campaña del milagro porque se vende la Honda en un dólar y más pronto de lo pensado, se vuelve el equipo sensación: coronándose el año de su estreno con el nombre mágico de Brawn GP. Poco tiempo ha pasado y, a Jenson lo toma McLaren en 2010 para ahí quedarse oculto hasta que regresa Honda como motorista (en 2015) y él, continúa tan ancho. Por ahí se platica que puede que regrese a Williams para el curso de 2017. Es capaz. Tiene siete vidas.

 

Otro, que es como un asunto milagroso. El del francés cuatro veces monarca: Alain Prost, con un inicio ideal gracias a la pareja tan rica que fue la que formaron Marlboro y McLaren (A. P. llega en 1980). Un año más tarde, estaban locos los franceses con sus adelantos tecnológicos y lo jalan a Renault para dejarlo conducir el turbo de esos tiempos (ha sido en los años de 1981 a 1983); lo vuelve a rescatar McLaren para que viva y reviva una época muy valiosa (de 1984 a 1989); como hoja de rasurar llega a Ferrari (por dos años felices que fueron 1990 y 1991); lo que él quiere, es otro auto campeón y recala en Williams después de haber tomado un sabático (es 1993, su año de adiós a las pistas).   

 

Coulthard es de una sagacidad especial, del tipo de la de Button aunque con menos talento para conducir. Lo pinta de cuerpo entero, el hecho de que hasta ahora siga muy cerca de los dueños de Red Bull, así como dándose aires de importancia en la BBC de Londres. Con 256 GP de experiencia, que empezaron en el seno de Williams (por 1994 y 1995); llega a McLaren que fue el equipo de sus amores (eso, ocurrió dese 1996 hasta 2004) y le sucede que encuentra un asidero maravilloso, era cuando empezaban las bebidas que dan alas (dura en esa experiencia de 2005 hasta su retiro en 2008). Fue muy llevado y traído un accidente sufrido en su avión, en ese, en el que la tripulación murió: en cambio David y su novia, ahora su mujer, salieron ilesos.   

Viene la leyenda de un tetracampeón de estos años. De mucho más bajo perfil que otros que se consideran grandes ases, Sebastian Vettel es el más joven en coronarse. Fue en 2010 cuando contaba apenas los 22 años. Estuvo por una carrera con Sauber en 2007, sólo para el GP de los EUA. De inmediato emigró a Toro Rosso y les dio la única carrera que han ganado (trabajó en Faenza, ese 2007 y el año 2008) a poco, ascendió al equipo mayor en el cual ganaba sueldos discretamente, pero que le permitió coronarse cuatro años al hilo; algo que nada más M. Schumacher y él han perpetrado. Por supuesto fue en Red Bull (donde estuvo alineado de 2009 a 2014); para llegar a Ferrari (en el año previo a éste) y es en esa Casa que sigue cobrando. También ha subido su tesorería en los meses recientes.

Por fin, Nico Rosberg, quien por estos días renovará contrato con Mercedes AMG, lo que significará un enorme baño de euros. Él, dio inicio con Williams (en 2006 y ahí se quedó hasta 2009); lo llaman de Stuttgart y la vida le cambia, aunque no ha sido fácil por las dificultades que entraña compartir taller con Hamilton (está en la nómina de Stuttgart desde 2010) lo bueno fue que ahí, convivió dos campañas con Michael, eso implica que algo tuvo que aprenderle. A Nico todavía le quedan páginas por escribir. Es cuestión de que se ponga aguzado.

Una vez repasadas estas síntesis volando, por lo menos deberá de quedar algo en claro: nada o acaso muy-pero-muy-poco, es cosa producto de los sueños. Sino que más bien, todo obedece al empeño constante y con los ojos bien abiertos. Aunque es cierto también, que de la mano de la fortuna.

Así y todo, no es muy fácil demostrar si al estar leyendo lo aquí escrito, se trata de un sueño o no. Es más bien un “colorín-colorado este cuento se ha acabado” que va como repitiendo que los sueños, sueños son. Y van a dar al reino de lo soñado. Nada más.

Muy amigable mente,

Ángelo della Corsa

 

 

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Acerca de este artículo
Series F1
Tipo de artículo Análisis