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Nos subimos al coche del campeón del Dakar con Dacia: así fue la experiencia

Dacia nos invitó al Nasser Racing Camp para descubrir el espíritu del Dakar de una forma muy distinta: navegando como copilotos, durmiendo en un campamento inspirado en el rally y subiéndose al Sandrider del seis veces ganador del Dakar, Nasser Al-Attiyah.

Nasser Al-Attiyah, Dacia

Nasser Al-Attiyah, Dacia

Foto de: Dacia

Hay experiencias que empiezan mucho antes de arrancar el motor.

En nuestro caso, todo comenzó con un mapa. O, mejor dicho, con un roadbook. Ese cuaderno lleno de viñetas e indicaciones que durante décadas ha guiado a los pilotos y copilotos del Dakar por algunos de los lugares más inhóspitos del planeta. Evidentemente, nosotros no estábamos en Arabia Saudí ni íbamos a disputar una especial de cientos de kilómetros, pero Dacia quería que, por unas horas, sintiéramos qué significa participar en el rally más duro del mundo.

Y lo consiguió.

La marca organizó una experiencia en el Nasser Racing Camp, el complejo creado por Nasser Al-Attiyah a apenas una hora de Barcelona, con un objetivo muy claro: acercar el universo del Dakar a un grupo de periodistas españoles de una manera completamente diferente.  

Porque una cosa es presentar un coche. Y otra muy distinta es hacerte sentir parte de la aventura.

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El Dakar empieza antes de llegar al campamento

La primera toma de contacto fue con el nuevo Dacia Duster Hybrid-G 150 4x4, el SUV con el que la marca quiere demostrar que todavía es posible ofrecer un auténtico vehículo de espíritu campero sin disparar el precio.

Pero el trayecto hasta el campamento no consistía simplemente en seguir el navegador.

Cada coche recibió un roadbook y el copiloto debía interpretar las indicaciones para llegar al destino correcto. Nada de Google Maps. Tocaba leer referencias, buscar cruces, interpretar símbolos y confiar en que quien iba a tu lado no se equivocara.

Salvando las enormes distancias con el Dakar real, era imposible no imaginar cómo debe sentirse un copiloto cuando cada decisión puede marcar la diferencia entre encontrar el siguiente waypoint… o perderse durante kilómetros en mitad del desierto.

Afortunadamente, nuestro destino era bastante más amable.

Al llegar nos esperaba un pequeño campamento de glamping instalado en plena naturaleza, recreando el ambiente de un vivac del Dakar, aunque con muchas más comodidades de las que disfrutan los pilotos cuando terminan una etapa de más de ocho horas.

Era la forma perfecta de desconectar del ruido del día a día y empezar a entender que el Dakar no es solo correr. También es convivir, compartir historias y respirar ese ambiente de aventura que hace diferente a cualquier otra competición.

 

Un lugar creado por una leyenda

No es casualidad que Dacia eligiera precisamente este escenario.

El Nasser Racing Camp es mucho más que una finca con pistas de tierra. Se trata del centro de entrenamiento impulsado por Nasser Al-Attiyah, seis veces ganador del Rally Dakar y una de las mayores leyendas de la disciplina. El recinto cuenta con unas 250 hectáreas de terreno, múltiples circuitos off-road, pistas forestales y zonas específicas para la formación y el desarrollo de eventos relacionados con el mundo del motor.  

Todo gira alrededor del rally raid.

Y se nota.

Desde las instalaciones hasta el propio recorrido, todo está pensado para poner a prueba coches y pilotos en condiciones muy parecidas a las que pueden encontrarse en competición.

Foto de: Dacia

Probar el Duster donde realmente tiene sentido

Antes de conocer al gran protagonista de la jornada, tocaba seguir conduciendo.

El recorrido preparado por Dacia permitía comprobar de primera mano las capacidades del nuevo Duster Hybrid-G 150 4x4 sobre roca, tierra, desniveles y zonas de baja adherencia.

Era el escenario perfecto para entender por qué este SUV mantiene una filosofía tan distinta a la de muchos de sus rivales.

Con sus 217 mm de altura libre al suelo, un ángulo de ataque superior a los 30 grados y su particular sistema de tracción total, el Duster superó obstáculos con una facilidad sorprendente, incluso montando neumáticos all season de serie.

No pretende competir con un todoterreno extremo.

Tampoco lo necesita.

Simplemente demuestra que todavía existen SUV capaces de salir del asfalto sin convertir cada piedra en un motivo de preocupación.

Después llegó el momento que nadie olvida

Hay un instante en el que cualquier periodista del motor deja de analizar un coche.

Y simplemente disfruta.

Ese momento llegó cuando apareció Nasser Al-Attiyah.

El catarí acababa de conquistar el Dakar 2026 con el Dacia Sandrider, sumando así su sexto triunfo absoluto en la prueba más dura del mundo y confirmando el enorme éxito del proyecto de Dacia en rally raid.  

Después de unas palabras con los asistentes, llegó el turno de subir al coche.

No para conducir. Para sobrevivir.

Dos minutos que parecen veinte segundos

Sentarse en el asiento del copiloto del Dacia Sandrider impresiona incluso antes de arrancar.

Todo está diseñado para competir. No sobra absolutamente nada.

Pero lo realmente impactante empieza cuando Nasser pisa el acelerador. El circuito era suyo. Literalmente.

Cada curva parecía aprendida de memoria. Frenaba tardísimo, enlazaba apoyos con una precisión casi imposible y dejaba deslizar el coche justo lo necesario para salir disparado hacia la siguiente recta.

La vuelta duró poco más de dos minutos. Desde dentro, la sensación fue bastante distinta.

El tiempo desaparece cuando un seis veces ganador del Dakar conduce como si estuviera peleando por una etapa.

Las inercias, los apoyos, los cambios de rasante y la velocidad con la que todo sucede hacen que uno entienda inmediatamente por qué estos pilotos pertenecen a otra categoría. No solo conducen rápido.

Procesan información a una velocidad difícil de comprender desde el asiento derecho.

Y probablemente ese sea el mayor aprendizaje de la jornada.

Más que una presentación de producto

El objetivo de Dacia no era simplemente enseñar un coche nuevo.

Era explicar por qué la marca decidió entrar en el Dakar. Y hacerlo desde dentro.

Después de conquistar el Rally Dakar 2026 con Al-Attiyah, el proyecto encara ahora las dos últimas pruebas del Campeonato del Mundo de Rally Raid (W2RC) con la intención de cerrar su aventura deportiva luchando también por el título mundial.  

Durante un par de días fue posible entender que el Dakar no es únicamente una carrera. Es navegación. Es estrategia. Es resistencia.

Es convivir en un campamento después de cientos de kilómetros de especial.

Y también es confiar plenamente en quien se sienta a tu lado.

Nosotros solo vivimos una pequeña parte de todo eso.

Pero bastó para salir del Nasser Racing Camp con una sensación muy clara.

Hay coches que se presentan con una ficha técnica.

Y hay marcas que prefieren contarte una historia antes de entregarte las llaves.

Dacia eligió la segunda opción. Y, después de recorrer un roadbook, dormir en un campamento inspirado en el Dakar y vivir una vuelta junto a uno de los mejores pilotos de rally raid de todos los tiempos, resulta mucho más fácil entender por qué.

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