Julián García Merino, de Asunción a Buenos Aires en solitario

El bombero madrileño es el primer español en terminar en la categoría malle moto en Sudamérica. Su aventura tuvo aún más complicaciones que las del resto de categorías.

Para Julián García Merino el Dakar no entiende de clasificaciones, velocidades máximas y abrir pista. Este bombero madrileño lo vive a la vieja usanza: días de aventura, noches sin dormir y pasión, sobre todo pasión. A sus casi 50 años, Merino se ha convertido en el primer piloto español en terminar el rally más duro del mundo en Sudamérica en la categoría Malle Moto (sin asistencia).

"Llegar a las dos de la mañana al vivac sabiendo que no habrá mecánicos para ayudarte, ni equipo para arroparte, no es sencillo. Sobre todo si tienes que levantarte en unas horas para poner rumbo al siguiente enlace", explica a Motorsport.com su experiencia tras ser 77º en la general y 10º en Malle Moto.

"Lo he comparado mucho con el del año pasado. Y en 2016 durante el camino ibas pensando en que cuando llegaras te iban a dejar nueva la moto. En esta ocasión había que cuidarla aún más y vas pensando en cómo conseguir el repuesto, cómo arreglarla... Si consigo llegar, dejarla terminada pronto, podré descansar más para el día siguiente".

Su aventura en este 2017 ha contado con un radiador reventado que tuvo que sacar el mismo para poder continuar el tramo de aquel día, una llantazo que a punto estuvo de dejarle sin neumático en mitad de un enlace, ayudas a otros pilotos y, sobre todo, pocas horas de sueño.

#86 Yamaha: Julian Merino
#86 Yamaha: Julián Merino

Foto: A.S.O.

García Merino reconoce que el peor día fue la etapa ocho camino de Salta. Tras encontrarse el enlace cortado en Volcán dio media vuelta con José Julián Kozac –argentino que ha sido 3º en Malle Moto– y condujeron bajo una nube de polvo por la alternativa propuesta por la organización desde las 20.00 hasta las 3.00. A las siete ya estaba camino de Chilecito, donde se acostó a los dos de la mañana reparando el llantazo.

"Desde la etapa Maratón hasta Buenos Aires he dormido medias de dos horas y algún día una sola hora", cuenta, con visibles ojeras y el pelo alborotado el piloto madrileño. 

Reconoce que en la 11ª etapa camino de Río Cuarto "decidí darle mucha caña a la moto porque me dormía". "Mi obsesión era estar a las once en la cama y por una vez dormir bien. Pero en ese momento llegó Dani Nogales", cuenta García Merino. "Se le complicó muchísimo la etapa y llegó reventado y desorientado. Se quedó dormido cenando. Entonces me quedé con él y le ayudé a reparar la moto. Le monté la tienda de campaña, le hice la puesta a punto y cuando él terminó de montar el filtro del aire –a las dos y pico de la mañana– le metí en la tienda de campaña. Y a las 4.30 fui a despertarle porque salía él el primero y sabía que se quedaría dormido".

Para él el Dakar es eso. Ayudar a un compañero de carrera. Poner el hombro para reparar juntos la moto. Porque los malle moto en el Dakar "somos gente que vamos con lo puesto y que a las tres de la mañana seguimos arreglando la moto. El primero y el último son lo mismo aquí: dos tíos que duermen en una tienda de campaña, que no tienen mecánicos, ni nada". Nada no, pasión y una pizca de locura. 

#86 Yamaha: Julian Merino
#86 Yamaha: Julián Merino

Foto: A.S.O.

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Acerca de este artículo
Series Dakar
Pilotos Julian Merino
Tipo de artículo Artículo especial
Etiquetas dakar 2017, dakar malle moto, julian merino dakar, julian merino dakar 2017, malle moto, merino malle moto, yamaha