Farrés: "En el Dakar nos jugamos la vida no por fama, sino por pasión"

El español estuvo a punto de cumplir el sueño de ganar el Dakar, y en esta entrevista nos enseña su lado más personal y lo duro que resulta ser un piloto de la carrera más difícil del mundo.

Farrés: "En el Dakar nos jugamos la vida no por fama, sino por pasión"
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Gerard Farrés (Manresa, 1979) lleva una vida entera dedicada al motor y la gasolina. Se estrenó en el Rally Dakar en el año 2006, acabó como el mejor debutante en la 16º posición de le general y, tras 15 ediciones participando, es todo un clásico de la carrera más dura del mundo.

En el 2017 logró finalizar en la tercera plaza en motos, solo detrás de Matthias Walkner, vencedor en la siguiente edición, y de Sam Sunderland, también ganador en 2022. Una gesta impresionante a lo largo de lo casi 9.000 kilómetros que recorrió por Paraguay, Bolivia y Argentina.

Con toda la amabilidad y humildad atiende a Motorsport.com después de rozar la gloria al acabar en la segunda posición en la categoría T4 de este último Dakar. Farrés, que ni siquiera sabía si podía estar presente en la pasada cita en Arabia Saudí sorprende con cada palabra que dice, y en sus expresiones se puede comprobar lo agradecido que está con la vida por las oportunidades que se le han presentado.

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Pregunta: Ha estado muy cerca de ganar, ¿qué tal le ha ido en este Dakar?

Respuesta: Unos meses antes no tenía claro si podría participar. Faltaban patrocinadores, y en el deporte, desgraciadamente, se mueve mucho por eso, necesitas muchos medios. El equipo al final me cogió para hacer un trabajo de gregario, parecido al que se hace en el ciclismo, para ayudar a mis compañeros a hacer un buen Dakar.

Al final, mis compañeros tuvieron problemas al inicio, volcaron y se descolgaron de la clasificación, y el hecho de que uno sí estuviera delante hizo que llegáramos ahí con él. Estábamos primeros, pero había ordenes de equipo, y en mí destaca el compromiso y la profesionalidad, porque en este mundo, si no lo haces bien, se deshacen de ti rápido. Mi compañero ganó, nosotros fuimos segundos, así que impecable en ese sentido, todo muy bien.

P: Llegaste a la última etapa como líder, ¿cómo se vive ese momento de llegar en cabeza de la clasificación al día decisivo?

R: Es una cosa que he soñado toda la vida, y he hecho tercero y segundo en el Dakar, pero nunca había ganado. Realmente lo tienes ahí, muy cerca, pero, por encima de todo, en ocasiones en el deporte, el egoísmo tira más que esos valores de compromiso. Yo siempre lo he tenido muy claro, nadie me ha regalado nada, todo en la vida ha ido poco a poco, soy un hombre normal que vive en un piso, y todos esos valores que me han enseñado mis padres de ser buena gente, de trabajar mucho y de ser poco egoísta hizo que tuviera la cabeza donde la tenía que tener.

Al equipo nunca se le puso en duda, Diego [Ventura] también lo tenía claro. Estar al final en el podio es importante, al igual que ganara nuestro compañero, pero no me he sentido triste por perder esta primera posición y acabar segundo, formaba parte del guion. Unos meses antes había soñado con estar en la carrera, así que imagínate poder acabar segundo.

P: En este Dakar ha habido mucha polémica. La FIA, por ejemplo, recibió gran cantidad de críticas por el orden de salida, ¿qué le ha parecido toda la organización en Arabia Saudí?

R: El tema de la FIA no ha sido perfecto. Como dices, el orden de salida, por ejemplo, no hay unas reglas claras, y ha perjudicado a todos de alguna forma. El que te vayan cambiando cada día el orden de salida te imposibilita que puedas hacer una estrategia, por lo que es un suspenso para la FIA y para esas decisiones.

Cuando nosotros ganamos una de las etapas, cuando llegas al vivac, te dan como ganador, pero como no era FIA, no nos dieron como ganadores, fueron otros, porque no pertenecemos a ellos. En ese sentido, no tendría que estar esa regla, desvirtúa la carrera.

P: En cuanto al recorrido, hemos visto que algunos pilotos se quejaban de que era monótono, que no era como los que había en África o Sudamérica, ¿qué opina sobre él?

R: El recorrido es el que hay, es lo que pasa cuando nos cambiamos de continente. Tuve la suerte de recorrer los desiertos de África y de estar por las montañas de los Andes, y había gran cantidad de terrenos distintos. En Arabia Saudí no es así, y por mucho que quieras ir de un sitio a otro, es más de lo mismo, no tenemos otro lado.

Empecé en África y fuimos a Sudamérica, y ahora debemos adaptarnos a este lugar, sea más rápido o más lento, pero no deja de ser desierto abierto, tiene cosas buenas y otras no tanto.

P: Para este 2022, ¿qué tiene pensado hacer? ¿Volverá al Dakar al año que viene?

R: Lo más bonito de esto es que en la última etapa nos frenamos durante cinco minutos y cruzamos la línea de meta, al acabar, mi jefe de equipo, que es Scott Abraham, me dio un abrazo increíble, llorando, y me dijo: 'Farrés, tienes el Dakar 2023 asegurado'.

Eso es lo bonito, ya tengo el Dakar 2023 si todo va bien. Tenemos algo muy importante hecho, y ahora veremos qué carreras podemos hacer. Yo siempre suelo estudiar de enero a junio qué patrocinador podemos tener y qué pruebas hacer, y luego, normalmente, en julio hago la Baja Aragón, en octubre el Rally de Marruecos, y el Dakar en enero. Ojalá pudiéramos hacer muchas más, pero hay una serie de patrocinadores y dando gracias.

P: Comentaba que es muy importante tener una buena relación con las personas en este deporte. En el Dakar, el copiloto siempre va contigo y te da las indicaciones, ¿cómo es ese trabajo con una persona al lado, en este caso, con Diego Ventura?

R: Respeto máximo. Lo más importante es que haya un respeto entre las personas y que compartamos los mismos objetivos, que cuando ganemos, ganemos los dos, y cuando perdamos, perdamos los dos. Hay que trabajar, y me encanta hacerlo con psicólogos, siempre hago esa parte del trabajo, pero no siempre se hace con el copiloto, sino también con los mecánicos.

Con Diego ha sido muy fácil, porque es una persona que tiene unos valores muy buenos, me ha agradecido mucho estar conmigo. Su actitud y sus ganas de aprender han hecho que hayamos crecido en la primera vez que hacíamos un Dakar juntos, porque no habíamos entrenado juntos antes, es decir, empezamos a entrenar en la Prólogo. Hemos ido de menos a más, siempre sabiendo que no habíamos entrenado antes, y siempre con esos valores, de respeto, compromiso, trabajo en equipo, y en ese sentido, es importante.

Como ex piloto de motos, siempre parto de esa humildad, el piloto no gana y el copiloto pierde. Es vital la labor de los copilotos hasta la del cocinero, de todos dentro del equipo, y es eso lo que hace que consigas un buen resultado.

P: Estuvo muchos años compitiendo en motos, pero decidió dar el salto a las cuatro ruedas. ¿Cómo se da ese paso?

R: Se da cuento ya llevas 20 operaciones en tu cuerpo, cuando has perdido compañeros en el Dakar, cuando ves que juegas a la lotería porque te puedes hacer daño… Te preguntas: '¿Por qué más?', pero nunca tienes miedo, sí respeto.

Ahora que lo veo desde fuera lo miro con más respeto, observo a esos 'cracks', a todos ellos, como Joan Barreda y a los españoles, y es cuando dices: 'Pero qué animales'. Tienen mucho mérito, a mí me dan miedo porque se juega la vida y lo dan todo, pero no lo hacen por fama, es porque les gusta este deporte, al igual que lo hacemos por nuestra pasión innata, y para mí, ellos son los héroes del Dakar, los motoristas.

P: Precisamente Joan Barreda estuvo todo el Dakar con dolor físico por una caída y, aún así, logró terminar, ¿cómo puede soportar un piloto ese desgaste, ya no solo físico, si no mental al saber que si cae otra vez se puede hacer mucho daño?

R: Con dos cosas. Una es con pasión, y no darle importancia a nada más, porque lo haces por eso, por pasión y no por dinero o fama. Yo tengo un lema que es: 'Cada día hay que superarse'.

Nosotros estamos un poco locos, en el Dakar te vas a caer y se te va a romper la moto, te pasará todo lo peor, pero volvemos. Con este lema de superarse, te pone en tanto riesgo, porque intentas aguantar el dolor, como Joan Barreda con la clavícula, y ahí te vuelves a preguntar. La respuesta es que es nuestra pasión y nuestras ganas de superarnos, porque es una carrera al año y luchamos por estar ahí, trabajamos por estar en ese podio de salida sin saber siquiera si llegaremos al final, y cuando estás ahí peleas con todo para terminarlo, y si hay que morir, se muere ahí encima.

P: El Dakar, como ha dicho, es una vez al año, por lo que requiere una gran preparación. ¿Cómo se entrena un piloto para ello?

R: Hay trabajo físico y psicológico. El físico con la moto trataba de estar 8 horas diarias, y con el coche bajar a unas 4 al día, no es tan intenso, pero en la parte psicológica se necesita más cuando estás en el coche porque hay que estar concentrado muchas horas, y un error mínimo hace que rompas cualquier pieza del coche, y que un presupuesto de un medio millón o de un millón de euros en 13 días se vaya.

Son muchas horas de entrenamiento psicológico, de meditación, de comida, de gestión de ritmos. Nos preparamos todo el año, divididos por trimestres, y ahora que ha acabado el Dakar es un tiempo un poco más de descansar y pensar en lo que hemos hecho mal para mejorar.

En el segundo trimestre empiezas progresivamente a hacer carreras para ver lo que te falta para llegar al Dakar, y el último es la estrella, porque es en el que intentas no lesionarte y no hacer errores. Está todo muy estructurado, y es un trabajo que nos ayuda a preparar el año, y es muy importante la gestión del calendario para afrontar la temporada estando motivados.

P: El Dakar es una prueba anual, y solo hay una oportunidad para participar cada temporada, ¿qué es lo que hace que quiera volver y que siempre esté con la mente puesta en ella?

R: Vivo en un piso muy tranquilo, y si me levanto veo las fotografías. Aquí está mi primer Dakar, en el año 2006, también la imagen del 2009 cuando fui mochilero de Marc Coma. Está todo, incluso el cambio a las cuatro ruedas y las veces que he participado con coches. Al final, nos levantamos viendo fotos del Dakar, tenemos amor por él, y todo está enfocado a ello, a esta carrera. Tengo la suerte de que mi mujer y mis hijas, mis copilotos de verdad, las que permiten que pueda hacer este deporte mi trabajo, porque somos unos enamorados de esto.

Ellas han hecho sacrificios antes de que fuera al Dakar para no contagiarse de COVID-19, no ver a sus amigas, a nadie. Somos un equipo, pero no solo soy yo, también le tengo que demostrar a ellas que estoy para lo que necesiten, y tengo la suerte de vivir en esta casa.

P: Son muchas ediciones participando en el Dakar, pero, ¿cuál fue el motivo o la persona que le llevó a correr esa prueba?

R: Mi familia eran personas trabajadoras que nunca dudaron de mí. Empecé tarde, a los 14 años con una moto de segunda mano, y cuando se rompía, no la podía reparar. Entre en la Federación Española con un proyecto en el que recogían a pilotos jóvenes con proyección, y yo fui uno de ellos, además de otros como Nani Roma, es decir, gente conocida. Durante cinco años, esa federación me pagó todo, y eso me ayudó a entrar en esto, porque al principio lo veía como un hobbie, pero en el 2000 gané un campeonato del mundo, y con 17 año vi que uno se podía ganar la vida.

A partir de aquí, el Dakar siempre había sido un sueño, lo veías por la tele, pero tuve la suerte de que un español me pagó el primer Dakar y pude empezar, pero siempre con la suerte de tener federaciones, marcas o patrocinadores personales que acaban siendo amigos y que han apostado por mí y por mis valores de trabajo ayudando a un pobre chaval a realizar su sueño.

P: El Dakar, y el deporte de motor en general, es una pasión y se debe vivir, ¿cómo explicaría a alguien que no se ha aficionado nunca qué es el Dakar y ese espíritu?
R: El Dakar me cambió la vida. En África ves a los niños que con 4 o 5 años deben hacer más de 10 kilómetros para ir al colegio con sus hermanos, y van por las dunas con la mochila, era algo que no me llegaba a creer. Pensaba: 'Algo no va bien en este mundo'.

Le dabas algo a un niño y no se lo comía, se lo llevaba a su familia para compartirlo, por lo que África me devolvió valores que había perdido, necesitaba ir allí para no perderlo. El compañerismo, el hecho de poder ayudar en cuestión de alimentos o medicinas me marcó.

En Sudamérica, venían millones de personas que te ayudaban cuando algo se te rompía y hacías amigos allí. Lo que más disfrute en el Dakar, sobre todo en motos, era ese compañerismo. El Dakar es algo más, tiene esa cultura.

P: ¿Sería eso lo que más le ha gustado de todas las veces que ha estado en el Dakar o destacaría algo más?

R: Me quedo con todo. Antes había dicho lo de superarme. Te pierdes y tienes que encontrar el camino, superar ese dolor, se rompe la moto o el coche.

También pasar por miles de sitios, conocer África, Sudamérica y Arabia Saudí con sus diferentes culturas, los valores que me han aportado, ayudarnos entre todos. Es gigante, y es lo que hace que año a año, los pilotos queramos ir a allí.

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