De principio a fin

Martín Urruty nos habla de la necesidad de Valentino Rossi por estar dentro de la pelea por la victoria desde el instante mismo en que se apaga el semáforo en las carreras de MotoGP.

Hay un récord que Valentino Rossi estira en cada carrera. Se trata de una marca de longevidad competitiva: el período comprendido entre su primer y último podio. Luego del tercer lugar en República Checa, el italiano agrandó la brecha a 19 años y 12 días desde aquel tercer puesto en 125 cc. en el Gran Premio austríaco de 1996 hasta su llegada detrás de Jorge Lorenzo y Marc Márquez en Brno 2015.

El heptacampeón de MotoGP reconoció hace meses que si no hubiese cambiado su manera de conducir no habría sido competitivo con los actuales prototipos, sus neumáticos y frente a rivales más jóvenes. Rossi también tomó nota hace un par de años, cuando volvió a Yamaha luego de su bienio aciago en Ducati, que ahora se compite a fondo desde que se apaga el semáforo hasta ver la bandera de cuadros.

Rossi trata de cumplir con esas dos premisas del motociclismo moderno y sabe que pueden resultar claves para pelearle el título a su compañero Lorenzo. Nueve veces campeón del mundo con distintas cilindradas, motores de dos y cuatro tiempos, caucho y suspensiones distintas, el camaleónico Dottore ha dado muestras sobradas de su capacidad de adaptación a la exigencia de máquinas con mucha más tecnología y controles electrónicos que las de sus tiempos de veinteañero.

Sin embargo, aún debe mejorar en el siguiente punto: estar adelante siempre. Rossi pena en las clasificaciones: sólo dos veces en 11 carreras este año consiguió acomodarse en la primera fila de la grilla -hizo la pole en Assen y largó tercero en Brno- y en seis competencias ni siquiera pudo estar en algunas de las dos primeras hileras.

Cualquiera podrá refutar el dato esgrimiendo la seguidilla de podios de Valentino, el único que ha estado en todos esta temporada, e incluso destacando sus victorias en Qatar, Argentina -desde el ¡octavo lugar de la grilla en esas pistas!- y Holanda. Existe también otra lectura, que se consigue al detectar los rasgos extraordinarios de los triunfos en Losail y Santiago del Estero y elucubrar sobre cuántos más podría haber obtenido si se hubiese clasificado más adelante.

Cada vez resulta más excepcional que un piloto remonte en carrera mucho terreno perdido. Rossi aprovechó el desliz inicial de Márquez en la noche qatarí y, luego, el problema con el casco que tuvo Lorenzo mientras ganaba con tranquilidad. En Termas de Río Hondo, Vale sacó tajada de una acertada estrategia de neumáticos que no suele verse en otros circuitos en que las elecciones y rendimiento del caucho son más parejos. Rossi a menudo pierde las primeras vueltas de un Gran Premio en su remontada hasta acomodarse en sitios cercanos al podio. Cuando lo consigue, luego de haberles exigido a los neumáticos mientras la moto estaba más pesada, los primeros ya le sacaron una ventaja de cuatro o cinco segundos.

Lorenzo, su principal rival en la contienda por el campeonato, es consistente en clasificación y gran largador. Esto lo convierte en habitual ocupante de un lugar en punta en el arranque de la competencia. Y desde ahí suele construir sus escapes y victorias. El mallorquín, el máximo ganador esta temporada, ha largado ocho veces en primera fila este año. Sólo en Austin y Alemania terminó una posición más atrás que su cajón de partida. En las demás ocasiones, igualó o mejoró el lugar final.

Ante esta oposición, Rossi sabe que debe mejorar los sábados y en el comienzo de las competencias: instalarse en la pelea por la punta no bien se larga la carrera es fundamental para tener opciones sólidas de victoria.

Después de haber perdido con Lorenzo en Brno, Márquez deslizó que las Yamaha son mejores que las Honda en el momento de la largada. El bicampeón fue más allá: aseguró que la casa del Ala no tendrá una solución este año sino que trabaja en ese rubro para 2016. En el box de Yamaha saben que Lorenzo es el que más provecho le saca al embrague y al sistema de lanzamiento. Incluso Rossi ha tomado nota.

Los pelotones de punta estos días en MotoGP son de dos, a veces tres y en rarísimas ocasiones cuatro pilotos. Entre ellos está el ganador, salvo excepciones. Rossi sabe que necesita ser uno de ellos no bien se apaga el semáforo. Porque hay otra marca de longevidad que Valentino puede estirar: en unos días, el 29 de agosto, se cumplirán 18 años de su primer Mundial, asegurado con un podio en Brno tres fechas antes del final de la temporada 1997.

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Evento GP de Gran Bretaña
Pista Silverstone
Pilotos Valentino Rossi , Jorge Lorenzo , Marc Marquez
Tipo de artículo Análisis