Tyrrell sigue ganando

Fernando Tornello nos habla sobre un grande del mundo motor, Robert Kenneth Tyrrell y su gran legado.

Se cumplen 14 años desde que Robert Kenneth Tyrrell dejó este mundo, víctima de un cáncer irreversible. El hombre, conocido como Ken Tyrrell fue un luchador, proveniente de una familia de Surrey, Inglaterra, dedicada a negocios de madera y leña, lo cual fue suficiente motivo como para que se lo conociera, en el ambiente de la F1, como el "viejo leñador".

Ken fue navegante de bombarderos de la Real Fuerza Aérea británica durante la segunda guerra mundial. Su llegada al automovilismo fue absolutamente casual. Una tarde de 1951, su equipo de futbol planeó una visita al circuito de Silverstone. Cuando llegaron, aquel joven Tyrrell sintió que la pasión por los autos había estado oculta muy dentro de él y le brotó por todos sus sentidos.

Pronto compró un Cooper con el que participó en carreras de F3 y F2, aunque nunca pudo mejorar un quinto puesto. Rápido de reflejos, se dio cuenta de que no sería un gran piloto y se convirtió en manager de su propio equipo, al que incorporó otros jóvenes.

Pasaron los años y en 1963, en Goodwood, se deslumbró con el manejo de un tal John Young Stewart, al que llamaban Jackie. Le ofreció correr para él aún sin hablar de dinero. Pronto, Jackie Stewart comenzaba una alianza que lo llevaría a consagrarse triple campeón mundial de Fórmula 1.

Tyrrell guió a Stewart por F3 y F2 antes de llegar a la cumbre. El único año en que firmaron un contrato fue el primero. Luego, la palabra fue suficiente para mantener una relación que supo ganar y perder en la pista, sin alterar el sentimiento de uno para con el otro.

Fue en 1967 en que Ken Tyrrell decidió entrar a F1. Para ello hizo un acuerdo con los franceses de Matra para desarrollar en pista su nuevo auto. Ya en 1969 ganaban su primer título mundial con Jackie Stewart al volante. La siguiente etapa en el crecimiento exigía construir su propio auto y marca. Cuando Matra quería seguir utilizando su motor V12 se produjo la ruptura. Tanto Tyrrell como Stewart preferían el Ford y lo colocaron en un March 701 para la temporada `70. Ese auto costó 22.500 libras. Era otra F1.

La temporada terminó con Rindt campeón mundial post mortem y Tyrrel decidió innovar para 1971. Diseñó su auto y logró, siempre con Jackie, el segundo título. Eran tiempos de rivales muy fuertes. Comenzaba a brillar Emerson Fittipaldi, crecía Cevert como compañero, aparecían Andretti, Lauda y Peterson, se mantenían Regazzoni y Jacky Ickx.

En 1972, el Lotus de Fittipaldi volaba y lograba vencer al auto azul del leñador. Pero en 1973, con el inolvidable Tyrrell 006-Ford Cosworth, Stewart llegaba a la corona por tercera vez.

A finales de ese año, en Watkins Glen, se mató Francois Cevert, lo que decidió el retiro de Stewart y golpeó duramente a Ken, que pensaba darle el puesto de primer piloto cuando Jackie se fuera a su casa. Lo que siguió fue una lucha constante por mantenerse, incluso con la creación de un auto increíble, el Tyrrell P34, el auto de seis ruedas, que corrió y llegó a ganar, entre 1976 y 1977.

Luego llegaron tiempos de oscuridad. El equipo apenas lograba permanecer en una F1 que subía sus costos a ritmo de carrera. Los tiempos cambiaban, los viejos ‘garagistas’ ingleses, como los llamaba Enzo Ferrari, debían crecer y adecuarse.

En 1998, el viejo Ken le vendió el equipo, por 10 millones de libras, a BAR, British American Racing, que corrió desde 1999 hasta 2005. Aquí la historia se diluye, ya que BAR le vendió la escudería a Honda, que compitió entre 2006 y 2008, hasta que la crisis mundial hizo que los japoneses desistieran de seguir gastando fortunas. Ese fue el momento en que Ross Brawn compró el equipo por el simbólico valor de un dólar, con el compromiso de mantener a los 700 empleados y evitar los juicios por despido que recibiría Honda.

La historia es conocida. Brawn ganó el único campeonato que disputó con su nombre. Fue en 2009, con Jenson Button y el doble difusor.

Para 2010 el viejo equipo Tyrrell tenía nuevo dueño. La poderosa casa alemana Mercedes se lo había adquirido a Ross Brawn. Pronto lo subirían a Michael Schumacher, junto al joven Nico Rosberg. Pasaron algunas temporadas de desarrollo hasta que, con el nuevo reglamento aplicado desde 2014, Mercedes se hizo casi invencible.

Y ésa es la historia. El sueño del viejo Ken no terminó con el título de Stewart en 1973. Aunque en otras manos se proyectó en el tiempo y hoy, Tyrrell sigue ganando.

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